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	<title>destacados &#8211; Humanas</title>
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	<description>Corporación Humanas Centro regional de Derechos Humanos y Justicia de Género</description>
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	<title>destacados &#8211; Humanas</title>
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		<title>Femicidios: otra vez las mismas cifras</title>
		<link>https://www.humanas.cl/femicidios-otra-vez-las-mismas-cifras/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2026 18:42:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
		<category><![CDATA[24horas Paula Salvo]]></category>
		<category><![CDATA[corporación humanas]]></category>
		<category><![CDATA[femicidios]]></category>
		<category><![CDATA[violencia contra las mujeres]]></category>
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					<description><![CDATA[Hasta el 3 de julio de 2026 en Chile se registraron 19 femicidios consumados y 157 frustrados. Estadísticamente, el escenario es el mismo del año pasado. Los expertos hacen hincapié en que estos crímenes son la punta del iceberg de un problema estructural en la sociedad. El sábado 20 de junio fue el último en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hasta el 3 de julio de 2026 en Chile se registraron 19 femicidios consumados y 157 frustrados. Estadísticamente, el escenario es el mismo del año pasado. Los expertos hacen hincapié en que estos crímenes son la punta del iceberg de un problema estructural en la sociedad.</p>
<p>El sábado 20 de junio fue el último en la vida de Claudia Durán, de 52 años. Su pareja la atacó con un cuchillo en plena vía pública, lo que le causó la muerte.</p>
<p>Los hechos ocurrieron en la comuna de Río Claro en Maule, y el sujeto —de 35 años— fue detenido en flagrancia, luego de que los vecinos del sector dieran cuenta de una pelea entre los involucrados.</p>
<p>“Intentamos ayudarla muchas veces, pero lamentablemente llegamos hasta acá porque no es fácil sacar a una persona violentada de su pareja”, <a href="https://www.24horas.cl/regiones/zona-centro/maule/familia-de-victima-de-femicidio-intento-sacarla-del-circulo-de-la-violencia" target="_blank" rel="nofollow noopener">dijo a TVN una de las hijas de la víctima el día de la formalización del agresor. </a></p>
<p>Su relato se condice con antecedentes de maltrato en contra de su madre con anterioridad; el último episodio conocido por la familia apenas en febrero pasado.</p>
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<div class="ad-24h-slot banner-plain banner-responsive" data-adunit="24h_middle2_art">Dos días después, el 22 de junio, más al sur —específicamente en Labranza, Región de La Araucanía—, otra mujer fue asesinada por su expareja al interior de su propia casa.</div>
</div>
<p>Patricia Ojeda tenía 32 años y era madre de dos hijas.</p>
<p>“No es posible que haya otra víctima, otras mujeres en esta situación. <span class="texto-fondo-amarillo">Queremos las sanciones más drásticas para que esto se corte definitivamente y más adelante no tengamos que lamentar otro femicidio</span>”, dijo su padre conmocionado.</p>
<p>Pero lamentablemente, su deseo está lejos de hacerse realidad. Sin ir más lejos, en lo que va de 2026 se han cometido <span class="texto-fondo-amarillo">19 femicidios consumados y 157 frustrados.</span></p>
<p>Las cifras no muestran un escenario nuevo, todo lo contrario; son estadísticamente similares a las del 10 de julio del año pasado: <span class="texto-fondo-amarillo">20 femicidios consumados y 153 frustrados.</span></p>
<h2>M<span class="subtit">ás de una década igual</span></h2>
<p>En los últimos 13 años, el número de femicidios prácticamente no ha tenido diferencias: los crímenes cometidos han sido de 40 hacia arriba, salvo en 2016 cuando se registraron 34.</p>
<div>
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<p>&nbsp;</p>
<p>En el caso de los femicidios frustrados, estos han crecido exponencialmente desde 2019, <span class="texto-fondo-amarillo">aumentando los casos detectados en un 203%. </span></p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Pese a que con el tiempo la conciencia sobre el maltrato de género ha crecido y han habido importantes avances legislativos al respecto —como la <a href="https://minmujeryeg.gob.cl/?page_id=53989">Ley integral contra la violencia hacia las mujeres</a>—, los asesinatos no dan tregua.</p>
<p>Paula Salvo, presidenta del directorio de la Corporación Humanas, el nulo retroceso de la violencia tiene que ver con que el fenómeno es multifactorial: “<span class="texto-fondo-amarillo">Lo primero es que la violencia contra las mujeres no disminuye porque </span><span class="texto-fondo-amarillo">no es un problema como individual, es un problema estructural y cultural</span>, y de alguna manera los femicidios son la punta del iceberg debajo del cual hay una cultura que todavía tolera distintas formas de violencia contra las mujeres”.</p>
<p>En segundo lugar, Salvo sostiene que aunque Chile ha avanzado mucho en leyes a favor de la mujer, estas “por sí solas no cambian la realidad”. Se requiere implementar políticas públicas que sean sostenidas y evaluables.</p>
<p>“El desafío ya no es solo el de legislar, sino que el desafío es que las políticas públicas lleguen a la vida cotidiana de las mujeres, que nos lleguen a nuestra vida”, enfatiza.</p>
<p>También hace hincapié en la forma en que educamos a hombres y mujeres para evitar la violencia. «Los homicidios no se previenen solo en los tribunales, se previenen también en las salas de clases».</p>
<p>Desde el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (Sernameg) coinciden en que “<span class="texto-fondo-amarillo">los femicidios son la manifestación más extrema de la violencia de género» y sostienen que el fenómeno constituyen un</span><span class="texto-fondo-amarillo"> problema grave de seguridad pública, que se debe abordar con urgencia</span>. “Se trata de un fenómeno complejo y multifactorial” que necesita del compromiso permanente de las instituciones y la sociedad.</p>
<p>Eso sí, destacan que en los últimos años el Estado ha mejorado la forma de medir el fenómeno y actúa de manera más coordinada. Sobre todo a partir de la entrada en vigencia de la Ley Gabriela, la cual extendió el tipo penal del femicidio más allá del ámbito íntimo y se elevó el estándar jurídico que permite detectar, identificar y calificar adecuadamente estos delitos.</p>
<p>“A esto se suma un fortalecimiento sostenido de la coordinación interinstitucional entre policías, Ministerio Público y servicios especializados, lo que ha permitido avanzar en procesos de denuncia más oportunos e investigaciones con mayor rigurosidad”, señalan.</p>
<p>Además, existe la Subcomisión de Coordinación Intersectorial de Femicidios (SCIF) que lidera la respuesta estatal ante una víctima de femicidios consumados, frustrados y tentados, así como ante suicidios femicidas.</p>
<h2><span class="subtit">Querella de oficio</span></h2>
<p>Uno de los últimos avances concretos en materia de acción en contra de la violencia hacia la mujer, surgió de la Ley Integral. Desde el 13 de marzo de 2026 —fecha de promulgación del Reglamento de Representación Jurídica— permite al servicio en representación del Estado <span class="texto-fondo-amarillo">querellarse de oficio en casos de femicidio consumado y suicidio femicida, fortaleciendo la capacidad de acción institucional</span>.</p>
<p>Lo anterior permite asegurar una acción inmediata y proactiva del Estado frente a estas expresiones de violencia extrema, sin depender de que la familia o terceros presenten la acción penal correspondiente.</p>
<h2><a name="vtxt_cuerpo_T2"></a><span class="subtit">¿Dónde pedir ayuda? </span></h2>
<p>El Sernameg despliega un trabajo integral que abarca la prevención, la atención inicial y procesos reparatorios. En las primeras etapas se intenta la detección oportuna de situaciones de riesgo y el acompañamiento psicosocial de aquellas mujeres que están viviendo alguna situación de violencia.</p>
<p>Además, existe el Servicio de Atención Telefónica y Telemática (SATT) —Fono 1455 — la que funciona gratuitamente y es confidencial. Atiende todos los días del año, de <strong>08:00</strong> a <strong>00:00</strong> horas.</p>
<p><img decoding="async" src="https://www.24horas.cl/24horas/site/artic/20260703/imag/foto_0000000120260703115205.png" /></p>
<p>También hay una red de atención especializada a nivel nacional, integrada por los Centros de las Mujeres y los Centros de Atención Especializada en Violencias de Género, donde equipos profesionales entregan atención psicológica, social y jurídica a mujeres que viven violencia. También cuenta con Residencias Transitorias que entregan un espacio  para la protección y seguridad de las víctimas de violencias de género en riesgo vital/extremo y sus hijos/as.</p>
<p><a href="https://www.24horas.cl/informe-especial/data/femicidios-otra-vez-las-mismas-cifras">Reportaje publicado por Informe Especial 24 horas, 07 de julio, 2026.- </a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>[OPINIÓN] Adopciones irregulares: lo que falta no es evidencia, sino voluntad política</title>
		<link>https://www.humanas.cl/opinion-adopciones-irregulares-lo-que-falta-no-es-evidencia-sino-voluntad-politica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2026 18:35:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Democracia y Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Adopciones Irregulares]]></category>
		<category><![CDATA[Cooperativa]]></category>
		<category><![CDATA[corporación humanas]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Familias]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Paula Salvo]]></category>
		<category><![CDATA[Unidad de Búsqueda]]></category>
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					<description><![CDATA[Hay decisiones que no son administrativas. Son políticas. Y precisamente por eso deben ser evaluadas como tales. El cierre de la Unidad de Búsqueda sobre Adopciones Irregulares es una de ellas. Tres profesionales fueron despedidos, y su conocimiento y experiencia eran parte de una institucionalidad que recién comenzaba a consolidarse. Importa porque desaparece una capacidad [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-24270 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/07/Fundacion-Hijos-y-Madres-del-Silencio-pide-que-se-retire-a-ministro-Balmaceda-de-la-investigacion.png" alt="" width="468" height="312" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/07/Fundacion-Hijos-y-Madres-del-Silencio-pide-que-se-retire-a-ministro-Balmaceda-de-la-investigacion.png 900w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/07/Fundacion-Hijos-y-Madres-del-Silencio-pide-que-se-retire-a-ministro-Balmaceda-de-la-investigacion-300x200.png 300w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/07/Fundacion-Hijos-y-Madres-del-Silencio-pide-que-se-retire-a-ministro-Balmaceda-de-la-investigacion-768x512.png 768w" sizes="(max-width: 468px) 100vw, 468px" /></p>
<p>Hay decisiones que no son administrativas. Son políticas. Y precisamente por eso deben ser evaluadas como tales. El cierre de la Unidad de Búsqueda sobre Adopciones Irregulares es una de ellas. Tres profesionales fueron despedidos, y su conocimiento y experiencia eran parte de una institucionalidad que recién comenzaba a consolidarse. <strong>Importa porque desaparece una capacidad especializada que el propio Estado había considerado necesaria para enfrentar una deuda histórica.</strong> Pero, sobre todo, importa porque sus efectos debilitan la respuesta institucional frente a una de las más graves vulneraciones al derecho a la identidad ocurridas en Chile.</p>
<p>Esa decisión compromete la responsabilidad política del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, encargado de conducir la política estatal en esta materia. Tiene el deber de conducir la política de derechos humanos del Estado. Y cuando decide cerrar una unidad creada precisamente para responder a una violación de derechos humanos ya reconocida por el propio Estado, la señal es inequívoca.</p>
<p>Durante décadas fueron las víctimas quienes hicieron el trabajo que correspondía a las instituciones. Buscaron archivos, reconstruyeron historias familiares, financiaron exámenes de ADN y demostraron que lo ocurrido no eran casos aislados. Gracias a esa perseverancia, el Estado finalmente dejó de mirar hacia otro lado.</p>
<p>Hoy ya no existe discusión sobre la naturaleza del problema. La comisión investigadora de la Cámara de Diputadas y Diputados, el Instituto Nacional de Derechos Humanos y la mesa interinstitucional convocada por el propio Ejecutivo coincidieron en un diagnóstico: las adopciones irregulares constituyeron una grave vulneración de derechos humanos y el Estado tiene obligaciones permanentes de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.</p>
<p>Ese reconocimiento cambió las reglas del juego. <strong>Cuando un Estado admite una violación de derechos humanos, deja de decidir libremente cuánto quiere involucrarse.</strong> Ya no se trata de una política opcional ni de una prioridad que pueda variar según el presupuesto o el gobierno de turno. Se trata del cumplimiento de obligaciones permanentes.</p>
<p>Es desde ese reconocimiento que Corporación Humanas ha acompañado este proceso. Porque detrás de las adopciones irregulares no solo hubo niños y niñas separados de sus familias. Hubo también mujeres a quienes el Estado les arrebató la maternidad. La mayoría eran jóvenes, pobres, muchas veces rurales, que llegaron a hospitales públicos en condiciones de enorme vulnerabilidad. A muchas les dijeron que sus hijos habían muerto. Otras firmaron documentos que no comprendían. Otras nunca volvieron a ver al niño o niña que acababa de nacer. <strong>La separación forzada de madres e hijos no solo destruyó vínculos familiares; también afectó el ejercicio de la maternidad y el derecho de miles de mujeres a decidir sobre sus propias vidas.</strong> No fue solo una vulneración al derecho a la identidad. Fue también una forma de violencia institucional contra las mujeres.</p>
<p>El cierre de la Unidad de Búsqueda no es un hecho aislado. Es la expresión más visible de un problema más profundo: el Estado sigue sin asumir plenamente la responsabilidad que él mismo reconoció. Lo preocupante no es únicamente que desaparezca una oficina. Lo preocupante es que se debilite la capacidad del Estado para garantizar verdad, justicia y reparación y el derecho a la identidad desaparezca mediante instituciones fuertes, permanentes y especializadas.</p>
<p>Chile ya hizo lo más difícil: reconocer que miles de personas fueron privadas de su identidad y que el Estado falló en protegerlas. Ese reconocimiento no puede quedar reducido a una declaración. <strong>Debe traducirse en instituciones capaces de garantizar verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.</strong> Lo que falta ahora no es evidencia. Lo que falta es voluntad política para estar a la altura de ese reconocimiento.</p>
<p><em><strong>*Por Paula Salvo Del Canto, directora de Corporación Humanas</strong></em></p>
<p><a href="https://opinion.cooperativa.cl/opinion/infancia/adopciones-irregulares-lo-que-falta-no-es-evidencia-sino-voluntad/2026-07-06/130913.html">Columna publicada en Cooperativa el 06 de julio, 2026</a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>[DECLARACIÓN] Expertas expresan preocupación por proyecto que afecta los derechos de niñas víctimas de violencia sexual en Brasil</title>
		<link>https://www.humanas.cl/declaracion-expertas-expresan-preocupacion-por-proyecto-que-afecta-los-derechos-de-ninas-victimas-de-violencia-sexual-en-brasil/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2026 18:19:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[aborto]]></category>
		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
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					<description><![CDATA[Nosotras, investigadoras, profesoras, profesionales, especialistas y organizaciones comprometidas con la protección de los derechos humanos, los derechos de la niñez y la adolescencia, y los derechos sexuales y reproductivos, manifestamos nuestra profunda preocupación por la derogación de las directrices para garantizar una atención humanizada y basada en derechos humanos a niñas y adolescentes víctimas de [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph"><img decoding="async" class="wp-image-24265 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/07/1-1-819x1024.png" alt="" width="382" height="478" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/07/1-1-819x1024.png 819w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/07/1-1-240x300.png 240w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/07/1-1-768x960.png 768w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/07/1-1.png 1080w" sizes="(max-width: 382px) 100vw, 382px" />Nosotras, investigadoras, profesoras, profesionales, especialistas y organizaciones comprometidas con la protección de los derechos humanos, los derechos de la niñez y la adolescencia, y los derechos sexuales y reproductivos, manifestamos nuestra profunda preocupación por la derogación de las directrices para garantizar una atención humanizada y basada en derechos humanos a niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual en Brasil, incluido el acceso al aborto legal, tras la aprobación del Proyecto de Decreto Legislativo Nº 3/2025 del Congreso Nacional que deroga la Resolución N.º 258/2024 del Consejo Nacional de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (CONANDA).</p>
<p class="wp-block-paragraph">La derogación de esta norma ocurre en un contexto alarmante. Según el Observatorio Niñas No Madres (<em>Criança Não é Mãe</em>), Brasil registra un promedio de 16.521 nacimientos de niñas menores de 14 años cada año. Es decir, en Brasil cada día 45 niñas se convierten en madres. En todos estos casos, la legislación brasileña presume la existencia de violación sexual y, sin embargo, una ínfima parte de estos casos son denunciados, investigados, juzgados o reparados.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo, en Brasil el acceso al aborto legal sigue estando limitado a tres circunstancias: en caso de violación sexual, de riesgo para la vida de la persona embarazada o en caso de fetos sin desarrollo cerebral. Además, el acceso al servicio de aborto sigue siendo profundamente desigual en el territorio nacional, con servicios concentrados en pocos estados y numerosas barreras institucionales que dificultan el acceso a este servicio a niñas y adolescentes.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Dentro de las barreras que obstaculizan el acceso al aborto legal en Brasil se encuentran: la exigencia de consentimiento parental para niñas y adolescentes o de autorización judicial para acceder al servicio; las altas tasas de objeción de conciencia entre el personal médico sin derivaciones adecuadas y oportunas; la falta de información para acceder al procedimiento; la violencia, la estigmatización y la persecución penal. Como resultado, muchas niñas y mujeres en Brasil son obligadas a recurrir a abortos inseguros que ponen en riesgo su vida y su salud. La Resolución N.º 258/2024 del CONANDA establecía el procedimiento para garantizar el acceso al aborto seguro de niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual sin estas barreras.</p>
<p class="wp-block-paragraph">La aprobación del Proyecto de Decreto Legislativo Nº 3/2025 eliminó la única regulación existente en Brasil para asegurar el acceso al aborto seguro y digno de las niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual. Con la aprobación de esta norma, desaparecieron del ordenamiento jurídico las únicas salvaguardias destinadas a garantizar que el interés superior de la niñez sea efectivamente considerado en situaciones de extrema vulnerabilidad. Asimismo, resulta incompatible con derechos y principios fundamentales reconocidos por el derecho internacional de los derechos humanos, entre ellos los derechos a la salud, a la igualdad y no discriminación, a vivir libres de violencia, a no ser sometidas a tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes, y el principio del interés superior de la niñez.</p>
<p class="wp-block-paragraph">El Comité de los Derechos de la Niñez, el Comité de Derechos Humanos y otros órganos de tratados de las Naciones Unidas han afirmado que el acceso seguro, legal y efectivo al aborto constituye una dimensión esencial de los derechos humanos, la salud y la autonomía reproductiva. Estos organismos han instado a los Estados, incluido Brasil, a eliminar barreras legales e institucionales al acceso al aborto para prevenir los embarazos y maternidades forzadas de niñas y adolescentes, y a garantizar que sus opiniones sean escuchadas y respetadas en las decisiones sobre su salud reproductiva, de conformidad con los principios del interés superior de la niñez, las capacidades evolutivas y la no discriminación.</p>
<p class="wp-block-paragraph">La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (MESECVI) también han señalado que los Estados deben prevenir el aborto inseguro y establecer marcos legislativos que garanticen el acceso al servicio de aborto en casos de violencia sexual.</p>
<p class="wp-block-paragraph">La derogación de la Resolución N.º 258/2024 del CONANDA constituye una medida regresiva incompatible con los compromisos internacionales asumidos por Brasil y aumenta el riesgo de embarazos forzados en la infancia, con graves consecuencias para la salud, la dignidad, la integridad física y psicológica y los proyectos de vida de las niñas.</p>
<p class="wp-block-paragraph">En el contexto brasileño, marcado por profundas desigualdades raciales, sociales y territoriales, estas preocupaciones adquieren especial relevancia para niñas negras, indígenas y quilombolas víctimas de violencia sexual, para quienes la eliminación de mecanismos de protección supone un agravamiento de las barreras ya existentes para el ejercicio de sus derechos.</p>
<p class="wp-block-paragraph">El proceso legislativo que condujo a la aprobación del Proyecto de Decreto Legislativo Nº 3/2025 también nos genera profunda preocupación, ya que fue llevado adelante sin un debate público amplio y sin una consulta adecuada a especialistas, organizaciones de la sociedad civil, profesionales de la salud e instituciones responsables de la protección de niñas, niños y adolescentes. Las niñas y adolescentes tampoco fueron consultadas, siendo ellas las principales afectadas.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Reafirmamos que las niñas víctimas de violencia sexual deben ser reconocidas y tratadas como sujetas de derechos, con pleno respeto a su dignidad, autonomía progresiva, salud, integridad física y psicológica e interés superior, conforme a lo establecido por la Constitución Federal de Brasil, el Estatuto de la Niñez y la Adolescencia, la Convención sobre los Derechos de la Niñez, los estándares internacionales en la materia, y los demás instrumentos regionales e internacionales de derechos humanos.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Ante esta situación, instamos a las autoridades brasileñas, a las instituciones democráticas y a la sociedad civil a adoptar todas las medidas necesarias para garantizar la protección integral de niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual y asegurar el acceso efectivo a los derechos y servicios previstos por la legislación brasileña.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Especialistas en Derechos Reproductivos, Derechos de la Niñez y Derechos Humanos.</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</section>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>FIRMANTES</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph">Especialistas en Derechos Reproductivos, Derechos de la Niñez y Derechos Humanos</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Centro de Derechos Reproductivos – </strong>LAC</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Corporación Humanas </strong>– Chile</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Casa Cultural La Ilimitada</strong> – Honduras</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Centro de Derechos de Mujeres</strong> – Honduras</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>mudha </strong>– Republica Dominicana</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Somos Pytyvohara</strong> – Paraguay</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Di RAMONA AC </strong>– Mexico</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Projeto Vivas</strong> – Brasil</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Corporación Mujeres Libres</strong> – Colombia</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>IPPF- Federação Internacional de Planejamento Familiar</strong> – Brasil</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ipas Bolivia</strong> – Bolivia</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Centro de Promoción y Defensa de los Derechos</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sexuales y Reproductivos (Promsex)</strong> – Perú</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Base Educativa y Comunitaria de Apoyo (Beca)</strong> – Paraguay</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Profamilia </strong>– Colombia</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cooperación de mujeres Ecofeministas comunitar</strong> – Colombia</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Altivas y combativas</strong> – Perú</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>ISER Instituto de estudos da Religião</strong> – Brasil</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lina María Laverde Manjarrés</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>María Teresa Blandón</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Falom Stefhanie Cantillano Fuentes</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nicolás Serrato Uribe</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>María del Pilar Medina Sánchez</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Claudia A. Cardona</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ana Elsy Mendoza</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Edward Pérez</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Azahálea Solís Román</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Laura Katherine Caro Ovalle</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tatiana Olarte Fernández</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Elizabeth Echavarria</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Metzly del Rocío Gómez García</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Jannise Magdiely Avilez Varela</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pedro Arenas</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Geras Contreras</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Yovanka Oliden</strong></p>
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		<title>Esta vez en voz alta: distintas generaciones, la misma conversación</title>
		<link>https://www.humanas.cl/esta-vez-en-voz-alta-distintas-generaciones-la-misma-conversacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Jun 2026 04:33:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Cómo aprendimos sobre nuestros cuerpos? ¿Quiénes nos hablaron –o no nos hablaron– de sexualidad, decisiones reproductivas y autonomía? ¿Qué cambió entre generaciones y qué cosas siguen siendo difíciles de nombrar? Esas preguntas dieron origen a Esta vez en voz alta: distintas generaciones, la misma conversación, una campaña de Corporación Humanas que reúne cinco testimonios de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="wp-image-24252 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/06/grafica-de-lanzamiento-768x1024.png" alt="" width="421" height="561" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/06/grafica-de-lanzamiento-768x1024.png 768w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/06/grafica-de-lanzamiento-225x300.png 225w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/06/grafica-de-lanzamiento-1152x1536.png 1152w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/06/grafica-de-lanzamiento-1536x2048.png 1536w" sizes="(max-width: 421px) 100vw, 421px" /></p>
<p>¿Cómo aprendimos sobre nuestros cuerpos? ¿Quiénes nos hablaron –o no nos hablaron– de sexualidad, decisiones reproductivas y autonomía? ¿Qué cambió entre generaciones y qué cosas siguen siendo difíciles de nombrar?</p>
<p>Esas preguntas dieron origen a <strong>Esta vez en voz alta: distintas generaciones, la misma conversación</strong>, una campaña de Corporación Humanas que reúne cinco testimonios de mujeres con trayectorias, edades y contextos distintos. Historias sobre el cuerpo, el miedo y aquello que muchas aprendieron solas, tarde o por otros caminos.</p>
<p>Las entrevistadas tienen poco en común a primera vista. Una estudiante universitaria, una médica obstetra, una mujer migrante, una artesana de 63 años y una directora de una organización de la sociedad civil vinculada a la defensa de los derechos reproductivos. Pese a sus diferencias, todas terminaron encontrándose en una misma conversación.</p>
<p>«¿Aborto? Eso se sabía desde chiquita. Que era una palabra horrible y que algunas lo podían hacer», recuerda Mariana Santibáñez desde su taller de títeres en Pedro Aguirre Cerda. Tiene 63 años y creció en una época en que hablar del cuerpo era tabú. Para informarse iba a la biblioteca. Cuando preguntó por anticonceptivos en el consultorio, le dijeron que volviera después de tener su primera relación sexual.<strong> «Los métodos eran toscos. Porque no teníamos idea de nada»</strong>, cuenta.</p>
<p>Cuatro décadas después, Ignacia Moraga, estudiante de periodismo de 22 años, reconoce que muchas cosas han cambiado, pero otras persisten. <strong>«Ninguna familia de mis amigas se sentó a hablar de educación sexual.</strong> Las redes sociales fueron un pilar fundamental para saber de estos temas», dice desde el patio semivacío de la universidad.</p>
<p>Desde otra vereda, Sirle Ortega relata cómo fue enfrentar la maternidad lejos de su país. Llegó a Chile desde Bolivia después de vivir situaciones de violencia machista. <strong>«No respetan tu palabra. Pasas desapercibida.</strong> Por la violencia que sufrí tuve que salir del país”, cuenta. Ya en Chile enfrentó un nuevo embarazo sin su familia ni sus redes de apoyo cerca. «Sí, sentí miedo. El miedo de pasar sola mi embarazo», afirma desde el living de su casa.</p>
<p>En el Hospital San José, la obstetra Marcela Caro ha visto otra cara de esa misma historia. Participó en la implementación de la Ley IVE desde sus inicios y lleva años acompañando a mujeres que muchas veces llegan sin información sobre sus derechos. <strong>«Muchas pacientes lo primero que te dicen es que no sabían que existía la ley»,</strong> relata. Ella insiste en que tres causales no bastan. Lo ha visto una y otra vez en la consulta.</p>
<p>Javiera Canales, directora ejecutiva de Corporación Miles, acompañó a mujeres que quedaron embarazadas tras consumir anticonceptivos defectuosos distribuidos por el Estado. Muchas llegaron pensando que era su culpa. Otras ni siquiera sabían que tenían derecho a reclamar. <strong>Seis años después, las acciones judiciales asociadas al caso siguen en curso.</strong></p>
<p>Producir esta campaña implicó también enfrentar el contexto en que se inscribe. Conseguir que mujeres hablen públicamente de aborto, de sus cuerpos y de sus decisiones en un momento en que estos temas tienen escasa prioridad en la agenda pública requirió tiempo, escucha y confianza.</p>
<p>Aunque crecieron en épocas distintas, las historias terminan encontrándose. Porque hay cosas que cambiaron. Otras que siguen costando decir. Esta vez en voz alta reúne esas experiencias para que la conversación no termine en una sola historia, ni en una sola generación.</p>
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		<title>[OPINIÓN] Las mujeres que no estuvieron en la Cuenta Pública</title>
		<link>https://www.humanas.cl/opinion-las-mujeres-que-no-estuvieron-en-la-cuenta-publica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Jun 2026 20:01:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Democracia y Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[destacados]]></category>
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					<description><![CDATA[La primera Cuenta Pública del presidente José Antonio Kast estuvo marcada por la seguridad, la migración y el crecimiento económico. Durante más de dos horas se habló de delincuencia, fronteras, inversión y orden público. En contraste, las referencias a las mujeres y a las desigualdades que enfrentamos aparecieron de manera escasa y fragmentada. No se [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-24242 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/06/mujeres.jpg" alt="" width="900" height="600" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/06/mujeres.jpg 900w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/06/mujeres-300x200.jpg 300w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/06/mujeres-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /></p>
<p>La primera Cuenta Pública del presidente José Antonio Kast estuvo marcada por la seguridad, la migración y el crecimiento económico. Durante más de dos horas se habló de delincuencia, fronteras, inversión y orden público. En contraste, las referencias a las mujeres y a las desigualdades que enfrentamos aparecieron de manera escasa y fragmentada.</p>
<p>No se trata de contar cuántas veces fuimos nombradas ni de exigir menciones simbólicas. La pregunta es ¿qué problemas son considerados prioritarios cuando se piensa el país y cuáles quedan fuera de la conversación pública?</p>
<p>Las mujeres aparecimos principalmente en nuestros roles de madres, cuidadoras o trabajadoras, es decir, vinculadas al cuidado de otras personas o a nuestro aporte al desarrollo económico. Sin embargo, las mujeres como sujetas de derechos, como ciudadanas que enfrentamos formas específicas de violencia, discriminación y desigualdad, estuvimos prácticamente ausentes.</p>
<p>Las omisiones fueron evidentes, no hubo anuncios relevantes en materia de violencia de género, femicidios, derechos sexuales y reproductivos o fortalecimiento de políticas de igualdad. En el ámbito de los cuidados, se reconocieron problemas como la baja participación laboral femenina y las dificultades para compatibilizar trabajo y crianza, pero la principal respuesta anunciada fue el impulso a Sala Cuna Universal. Abordando las consecuencias de la desigualdad sin hacerse cargo de sus causas estructurales.</p>
<p>Cuando una agenda política deja de mirar estas dimensiones corre el riesgo de presentar como universales experiencias que no lo son. La seguridad se entiende desde el delito y no desde el miedo cotidiano que muchas mujeres experimentan en espacios públicos y privados. La crisis demográfica se analiza desde la caída de los nacimientos y las decisiones individuales, sin considerar  las condiciones materiales que dificultan la maternidad y la crianza. El empleo se aborda desde la productividad, sin incorporar  la desigual distribución de los cuidados y las persistentes brechas  salariales.</p>
<p>La consecuencia de esta mirada no es solo la ausencia de determinados anuncios. Es que ciertos problemas dejan de ser percibidos como asuntos públicos y pasan a considerarse preocupaciones particulares de las mujeres. Y cuando eso ocurre, la desigualdad se vuelve más difícil de combatir, deja de ser una responsabilidad colectiva y una obligación del Estado para transformarse en un problema individual.</p>
<p>Las mujeres representamos más de la mitad de la población chilena. Nuestras experiencias no constituyen una agenda sectorial ni un interés específico. Hablar de violencia de género, de cuidados, de autonomía económica o de participación política no significa hablar de un grupo particular sino que significa hablar de democracia, de ciudadanía y de las condiciones que permiten ejercer derechos en igualdad.</p>
<p>Por eso, la principal señal que deja esta Cuenta Pública no es lo que se dijo sobre las mujeres, sino lo que no se dijo. Las ausencias en un discurso presidencial no son simples olvidos, también expresan prioridades políticas y cuando la mitad de la población ocupa un lugar tan marginal en el relato sobre el presente y el futuro del país, resulta legítimo preguntarse quiénes están siendo considerados en este proyecto de sociedad y quienes vuelven a quedar fuera.</p>
<p><em><strong>Por Javiera Ramírez, socióloga y Mistral Ensignia, abogada de Corporación Humanas</strong></em></p>
<p><a href="https://radio.uchile.cl/2026/06/08/las-mujeres-que-no-estuvieron-en-la-cuenta-publica/">Columna publicada en Radio Universidad de Chile, el 08 de junio, 2026</a></p>
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		<item>
		<title>[OPINIÓN] Cuando la ley no basta: objeción de conciencia y acceso al aborto en Chile</title>
		<link>https://www.humanas.cl/opinion-cuando-la-ley-no-basta-objecion-de-conciencia-y-acceso-al-aborto-en-chile/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Jun 2026 20:05:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[destacados]]></category>
		<category><![CDATA[masderechos]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde la promulgación en Chile de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en 2017, Corporación Humanas ha monitoreado su implementación. Este seguimiento ha enfrentado obstáculos para acceder a información sobre objeción de conciencia lo que obligó a solicitar antecedentes directamente a hospitales públicos y recurrir al Consejo para la Transparencia, que acogió un amparo presentado [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-24245 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/06/GBHODQRKDRGNBCIXIQKQJ2OYS4.avif" alt="" width="1000" height="667" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/06/GBHODQRKDRGNBCIXIQKQJ2OYS4.avif 1000w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/06/GBHODQRKDRGNBCIXIQKQJ2OYS4-300x200.avif 300w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/06/GBHODQRKDRGNBCIXIQKQJ2OYS4-768x512.avif 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></p>
<p class="">Desde la promulgación en Chile de la <a title="https://elpais.com/internacional/2017/08/21/actualidad/1503335940_376634.html" href="https://elpais.com/internacional/2017/08/21/actualidad/1503335940_376634.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/internacional/2017/08/21/actualidad/1503335940_376634.html">Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo</a> (IVE) en 2017, Corporación Humanas ha monitoreado su implementación. Este seguimiento ha enfrentado obstáculos para acceder a información sobre objeción de conciencia lo que obligó a solicitar antecedentes directamente a hospitales públicos y recurrir al Consejo para la Transparencia, que acogió un amparo presentado por la organización. Que haya sido necesario acudir a esta instancia para obtener información sobre el cumplimiento de una política pública da cuenta de un problema que va más allá de los datos: la transparencia es una condición básica para fiscalizar el cumplimiento de la Ley IVE. Los antecedentes obtenidos muestran que la objeción de conciencia continúa siendo una barrera significativa para el acceso al aborto en tres causales.</p>
<p class="">De acuerdo con nuestro <a title="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/OC-2025-FINAL-comprimido.pdf" href="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/OC-2025-FINAL-comprimido.pdf" target="_blank" rel="noopener" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/OC-2025-FINAL-comprimido.pdf">Informe de Objeción de Conciencia (2025)</a>, entre junio de 2024 y junio de 2025, el 100% de las niñas menores de 14 años y el 77% de las adolescentes entre 14 y 17 años que accedieron a la interrupción voluntaria del embarazo lo hicieron por la causal de violación. Del total de 439 casos de aborto por violación, 98 corresponden a niñas y adolescentes. La violencia sexual se configura, así, como la principal razón por la que este grupo accede a la Ley IVE en Chile.</p>
<p class="">A nivel nacional, el 40,4% de las y los <a title="https://elpais.com/sociedad/2019/09/28/actualidad/1569631050_283062.html" href="https://elpais.com/sociedad/2019/09/28/actualidad/1569631050_283062.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/sociedad/2019/09/28/actualidad/1569631050_283062.html">médicos obstetras se declara objetor</a> en la causal violación; el 20% en inviabilidad fetal; el 13,7% en la causal de riesgo de vida de la mujer. Este último dato resulta especialmente relevante, ya que durante la tramitación de la ley se argumentó que no era necesario regular esta causal, bajo el supuesto de que el deber médico garantizaría la atención. Los datos muestran lo contrario.</p>
<p class="">A nivel territorial, la situación es aún más compleja. Existen tres servicios de salud con porcentajes críticos de profesionales obstetras objetores de conciencia en la causal violación: de Araucanía Norte (82,4%), del Maule (63,5%) y de O’Higgins (63,3%). En la práctica, esto significa que el acceso a la ley no depende solo de su promulgación sino del lugar donde se vive.</p>
<p class="">A nivel hospitalario, el escenario es aún más crítico. En 34 hospitales públicos del país, el 40% o más del personal médico obstétrico se declara objetor de conciencia en la causal violación. En casos extremos, como el Hospital de Cauquenes, la totalidad del equipo (100%) se declara objetor. A esto se suman establecimientos como el Hospital Sótero del Río, Hospital de Victoria, Hospital de Santa Cruz, el Hospital Clínico Dra. Eloísa Díaz y Hospital El Pino, donde la objeción supera el 80%. Estas cifras indican que existen zonas donde el <a title="https://elpais.com/chile/2024-06-09/el-aborto-clandestino-en-chile-entre-30000-y-150000-cada-ano-sin-apoyo-medico-y-con-medicamentos-del-mercado-negro.html" href="https://elpais.com/chile/2024-06-09/el-aborto-clandestino-en-chile-entre-30000-y-150000-cada-ano-sin-apoyo-medico-y-con-medicamentos-del-mercado-negro.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/chile/2024-06-09/el-aborto-clandestino-en-chile-entre-30000-y-150000-cada-ano-sin-apoyo-medico-y-con-medicamentos-del-mercado-negro.html">acceso efectivo</a> a la interrupción voluntaria del embarazo se encuentra seriamente comprometido.</p>
<p class="">El alto porcentaje de objeción en la causal de violación se vincula con la persistencia de desconfianza hacia los <a title="https://elpais.com/chile/2023-09-14/mas-de-3600-mujeres-abortaron-en-chile-en-los-ultimos-seis-anos-822-lo-hicieron-por-violacion.html" href="https://elpais.com/chile/2023-09-14/mas-de-3600-mujeres-abortaron-en-chile-en-los-ultimos-seis-anos-822-lo-hicieron-por-violacion.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/chile/2023-09-14/mas-de-3600-mujeres-abortaron-en-chile-en-los-ultimos-seis-anos-822-lo-hicieron-por-violacion.html">relatos de víctimas</a> de violencia sexual y con la reproducción de prejuicios en el sistema de salud. Esto resulta especialmente preocupante, ya que expone a niñas, adolescentes y mujeres a dinámicas de revictimización. En lugar de garantizar una atención oportuna y basada en derechos, estas prácticas trasladan juicios morales al ámbito sanitario, debilitando la credibilidad de las víctimas y obstaculizando el acceso efectivo a la prestación.</p>
<p class="">Los efectos de la objeción de conciencia no se limitan a la negativa de realizar el procedimiento. También se expresan en la denegación de información sobre los derechos consagrados en la Ley IVE, en la obstaculización para constituir una causal e incluso en la criminalización de mujeres y niñas a partir del cuestionamiento de sus relatos. En este sentido, la implementación del nuevo reglamento publicado en mayo de 2025 abre una oportunidad para revertir estas prácticas, fortalecer la transparencia en la atención y resguardar la autonomía de quienes enfrentan decisiones en contextos de alta vulnerabilidad.</p>
<p class="">Hoy es evidente que las convicciones personales priman por sobre los derechos de niñas, adolescentes y mujeres que se encuentran en situaciones de extrema vulnerabilidad, evidenciando una deuda institucional profunda. No basta con consagrar derechos en la ley si su ejercicio sigue condicionado por prejuicios y barreras estructurales. Fortalecer el rol fiscalizador en el cumplimiento de la Ley IVE, asegurar la contratación de personal médico no objetor en hospitales públicos y avanzar en la formación y capacitación a futuros profesionales de la salud no son medidas opcionales: son condiciones mínimas e imprescindibles para garantizar una atención basada en el respeto, la autonomía y la libertad reproductiva.</p>
<aside class="a_np"><strong><em>Jennifer Alfaro</em></strong><em> es coordinadora de Estudios y Litigio Estratégico de Corporación Humanas</em></p>
<p><strong><em>Javiera Ramírez</em></strong><em> es socióloga de Corporación Humanas</em></p>
<p><a href="https://elpais.com/chile/2026-06-03/cuando-la-ley-no-basta-objecion-de-conciencia-y-acceso-al-aborto-en-chile.html">Columna publicada en El País Chile, 03 de junio de 2026.- </a></p>
</aside>
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			</item>
		<item>
		<title>OPINIÓN: El costo oculto de la “mega reforma”: menos Estado, más desigualdad</title>
		<link>https://www.humanas.cl/opinion-el-costo-oculto-de-la-mega-reforma-menos-estado-mas-desigualdad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 May 2026 12:29:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[corporación humanas]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos de las Mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Mega Reforma]]></category>
		<category><![CDATA[Paula Salvo del Canto]]></category>
		<category><![CDATA[Recursos Públicos]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma]]></category>
		<category><![CDATA[Tributos]]></category>
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					<description><![CDATA[La llamada “mega reforma fiscal” impulsada por el gobierno ha sido presentada como una modernización tributaria orientada al crecimiento económico. Sin embargo, detrás del lenguaje técnico y de las promesas de dinamismo económico, lo que emerge es un proyecto profundamente ideológico: reducir deliberadamente la capacidad del Estado para financiar derechos sociales y trasladar crecientemente los [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-24219 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/QAKBSRKRSNFCJPUZQHC34BU7I4.avif" alt="" width="800" height="450" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/QAKBSRKRSNFCJPUZQHC34BU7I4.avif 800w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/QAKBSRKRSNFCJPUZQHC34BU7I4-300x169.avif 300w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/QAKBSRKRSNFCJPUZQHC34BU7I4-768x432.avif 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p class="article-body__paragraph">La llamada “mega reforma fiscal” impulsada por el gobierno ha sido presentada como una modernización tributaria orientada al crecimiento económico. Sin embargo, detrás del lenguaje técnico y de las promesas de dinamismo económico, lo que emerge es un proyecto profundamente ideológico: reducir deliberadamente la capacidad del Estado para financiar derechos sociales y trasladar crecientemente los costos de la protección social a las familias y al mercado.</p>
<p class="article-body__paragraph">La discusión no es abstracta. En un país donde las mujeres siguen sosteniendo de manera desproporcionada las tareas de cuidado, donde la pobreza afecta con mayor intensidad a las mujeres y donde amplios territorios dependen de servicios públicos debilitados, las rebajas tributarias al gran capital no son neutras. Cada punto menos de recaudación implica menos capacidad estatal para financiar salud, educación, pensiones, sistemas de cuidados, prevención de violencia y políticas sociales esenciales. Cuando el Estado retrocede, son las mujeres quienes absorben primero el impacto: cuidando más, trabajando más y sosteniendo en silencio aquello que deja de garantizar lo público.</p>
<p class="article-body__paragraph">La reforma propone reducir impuestos corporativos, ampliar exenciones tributarias y disminuir ingresos permanentes del Estado en un contexto de creciente presión fiscal. Sus defensores sostienen que menores impuestos generarían inversión y crecimiento económico. Pero esta lógica revive una vieja promesa que Chile ya conoce: la teoría del “chorreo”, según la cual favorecer primero al gran capital terminaría beneficiando indirectamente al resto de la sociedad. La evidencia reciente demuestra lo contrario. Durante décadas, Chile combinó crecimiento económico con profundas desigualdades estructurales, concentración de riqueza y una débil protección social.</p>
<p class="article-body__paragraph">El problema no es únicamente distributivo. También es fiscal. El propio Consejo Fiscal Autónomo advirtió que la reforma podría generar riesgos relevantes para la sostenibilidad de las finanzas públicas, pudiendo aumentar el déficit estructural y la deuda del país en los próximos años. Las rebajas tributarias tienen efectos inmediatos sobre la recaudación, mientras los supuestos beneficios en crecimiento son inciertos, difíciles de proyectar y de largo plazo. En otras palabras: los costos son concretos; las ganancias, hipotéticas.</p>
<p class="article-body__paragraph">Esto ocurre en un escenario internacional marcado por alta volatilidad económica, desaceleración global y crecientes demandas sociales internas. Debilitar deliberadamente la capacidad recaudatoria del Estado en este contexto no parece una apuesta técnica responsable, sino una decisión política orientada a redefinir el rol de lo público. Lo que está en juego no es solo una reforma tributaria, sino una determinada concepción de sociedad.</p>
<p class="article-body__paragraph">Las señales son claras. Mientras se promueven beneficios tributarios atractivos electoralmente, incluyendo exenciones amplias y rebajas sin focalización, se legitiman simultáneamente recortes en políticas sociales, investigación científica y gasto público. El mecanismo es conocido: primero se reducen los ingresos fiscales y luego se argumenta que “no hay recursos” para sostener derechos y programas esenciales.</p>
<p class="article-body__paragraph">Presentar esta discusión como un simple debate económico oculta su dimensión más profunda. La pregunta de fondo es quién financia la vida colectiva y quién asume sus costos. En sociedades altamente desiguales, los impuestos no son solo herramientas recaudatorias; son instrumentos de cohesión democrática. Debilitar al Estado en nombre de la eficiencia económica no elimina las necesidades sociales: simplemente las desplaza hacia los hogares, los territorios y, especialmente, hacia las mujeres.</p>
<p class="article-body__paragraph">Por eso, la “mega reforma fiscal” no puede analizarse únicamente desde indicadores macroeconómicos. También debe evaluarse desde sus efectos democráticos y sociales. Porque cuando el Estado pierde capacidad para garantizar derechos, la desigualdad deja de ser una consecuencia y se transforma en un modelo de organización social.</p>
<p class="article-body__paragraph"><i>Por </i><i><b>Paula Salvo Del Canto</b></i><i>, directora de Corporación Humanas</i></p>
<p><a href="https://www.latercera.com/opinion/noticia/el-costo-oculto-de-la-mega-reforma-menos-estado-mas-desigualdad/">Columna publicada en La Tercera, el 15 de mayo del 2026.-</a></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Opinión: Responder tarde también es responder mejor</title>
		<link>https://www.humanas.cl/opinion-responder-tarde-tambien-es-responder-mejor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2026 19:44:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Democracia y Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[destacados]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.humanas.cl/?p=24210</guid>

					<description><![CDATA[Hay declaraciones que invitan a reaccionar de inmediato. Otras, en cambio, exigen algo más difícil: pensar. Las recientes declaraciones de la senadora Vanessa Kaiser sobre eliminar el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género y reemplazarlo por una lógica “neutral” o por un eventual ministerio “de los hombres”, pertenece a este segundo grupo. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-24211 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/Vanessa-Kaiser-700x349-1.jpeg" alt="" width="700" height="349" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/Vanessa-Kaiser-700x349-1.jpeg 700w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/Vanessa-Kaiser-700x349-1-300x150.jpeg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>
<p>Hay declaraciones que invitan a reaccionar de inmediato. Otras, en cambio, exigen algo más difícil: pensar. Las recientes declaraciones de la senadora Vanessa Kaiser sobre eliminar el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género y reemplazarlo por una lógica “neutral” o por un eventual ministerio “de los hombres”, pertenece a este segundo grupo. No porque sean irrelevantes, sino precisamente porque tocan un punto estructural del debate público: cómo entendemos la desigualdad real entre hombres y mujeres.</p>
<p>Quizás convenga recordar aquí a Sor Juana Inés de la Cruz, quien escribió: “No estudio para saber más, sino para ignorar menos”. En tiempos de respuestas instantáneas, detenerse a pensar no es debilidad: es responsabilidad.</p>
<div class="js-inline-lo-mas-visto common:margin-top-30 common:margin-bottom-30">
<div class="_col-md-6">
<header class="d-the-most__header d-header d-header--small | common:margin-bottom-40"></header>
<div class="numbered-box numbered-box--desktop numbered-box--highlight">
<div class="numbered-box__item">
<p class="numbered-box__title"><span style="font-size: 16px;">El argumento de que un ministerio dedicado a las mujeres sería innecesario, o incluso discriminatorio, parece a primera vista una defensa de la igualdad. Sin embargo, confunde dos planos distintos: la igualdad formal y la igualdad real. La primera supone que todas y todos somos tratados de la misma manera; la segunda reconoce que no partimos desde las mismas condiciones.</span></p>
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<p>El Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género no surge como un privilegio sectorial, sino como una herramienta institucional para enfrentar desigualdades persistentes. Su propia creación responde a una constatación histórica: las mujeres han enfrentado barreras sistemáticas en el acceso a derechos, participación y seguridad. No es una hipótesis ideológica, sino un hecho documentado y sostenido en políticas públicas.</p>
<p>La ley que crea este ministerio establece que su función es diseñar, coordinar y evaluar políticas destinadas a promover la equidad de género y eliminar la discriminación arbitraria. No se trata de un órgano simbólico, sino de uno articulador, encargado de transversalizar un enfoque que, de otro modo, tiende a diluirse en la estructura del Estado. Cabe suponer que una senadora de la República conoce esta normativa. Primero, porque la ley se presume conocida por todas y todos; y segundo, por la responsabilidad inherente a su cargo.</p>
<p>Plantear que debería existir un ministerio de los hombres como contrapeso ignora precisamente esa asimetría. No se trata de que los hombres no enfrenten problemas, por supuesto que los enfrentan, sino de que esos problemas no derivan de una posición estructural de desventaja por su condición de género. Equiparar ambas situaciones puede sonar equilibrado, pero en la práctica invisibiliza la desigualdad que se busca corregir.</p>
<p>El feminismo, entendido como un campo político y social, ha contribuido precisamente a identificar estas diferencias como parte de un sistema más amplio de organización social. Desde ahí, la institucionalidad no es un capricho, sino una respuesta acumulada a décadas de evidencia, movilización y construcción democrática.</p>
<p>Eliminar el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género bajo el argumento de una supuesta neutralidad no elimina la desigualdad; simplemente la deja sin una institucionalidad que la aborde de manera específica. Y la historia muestra que, cuando los problemas estructurales se tratan como si fueran individuales o neutros, tienden a perpetuarse.</p>
<p>Por eso, más que apresurarse en desmontar instituciones, el desafío es evaluarlas, mejorarlas y exigirles resultados. La discusión relevante no es si debe existir, sino cómo cumple mejor su función.</p>
<p>Responder tarde, entonces, no es esquivar el debate. Es asumirlo con la seriedad que merece. Porque, cuando se trata de igualdad, las simplificaciones suelen ser cómodas, pero rara vez son justas.</p>
<p><em><strong>Por Paula Salvo Del Canto, directora de Corporación Humanas</strong></em></p>
<p><a href="https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2026/04/22/responder-tarde-tambien-es-responder-mejor/">Columna publicada en El Mostrador el 22 de abril, 2026.- </a></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Opinión: Más allá de la dicotomía: el debate pendiente sobre gestación subrogada</title>
		<link>https://www.humanas.cl/opinion-mas-alla-de-la-dicotomia-el-debate-pendiente-sobre-gestacion-subrogada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2026 19:38:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[destacados]]></category>
		<category><![CDATA[masderechos]]></category>
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					<description><![CDATA[Cada vez que el debate sobre gestación subrogada aparece en la esfera pública, la conversación parece empujarnos a una falsa elección: o mercado irrestricto o prohibición total. Entre ambos extremos, sin embargo, quedan fuera las preguntas más difíciles. En los próximos días, la Comisión de Familia discutirá un proyecto de ley que busca prohibir la gestación por subrogación vía [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-24208 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/XOZMCKPSWJGDVLGD55X62NDJZU.avif" alt="" width="618" height="412" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/XOZMCKPSWJGDVLGD55X62NDJZU.avif 1000w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/XOZMCKPSWJGDVLGD55X62NDJZU-300x200.avif 300w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/XOZMCKPSWJGDVLGD55X62NDJZU-768x512.avif 768w" sizes="(max-width: 618px) 100vw, 618px" /></p>
<p class="">Cada vez que el debate sobre <a title="https://elpais.com/us/2024-05-27/nadie-me-hablo-de-riesgos-lo-que-no-se-cuenta-de-los-vientres-de-alquiler.html" href="https://elpais.com/us/2024-05-27/nadie-me-hablo-de-riesgos-lo-que-no-se-cuenta-de-los-vientres-de-alquiler.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/us/2024-05-27/nadie-me-hablo-de-riesgos-lo-que-no-se-cuenta-de-los-vientres-de-alquiler.html">gestación subrogada</a> aparece en la esfera pública, la conversación parece empujarnos a una falsa elección: o mercado irrestricto o prohibición total. Entre ambos extremos, sin embargo, quedan fuera las preguntas más difíciles.</p>
<p class="">En los próximos días, la <a title="https://www.adnradio.cl/2026/01/27/comision-de-familia-da-luz-verde-a-proyecto-que-permite-legislar-la-maternidad-subrogada-en-chile/" href="https://www.adnradio.cl/2026/01/27/comision-de-familia-da-luz-verde-a-proyecto-que-permite-legislar-la-maternidad-subrogada-en-chile/" target="_blank" rel="noopener" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://www.adnradio.cl/2026/01/27/comision-de-familia-da-luz-verde-a-proyecto-que-permite-legislar-la-maternidad-subrogada-en-chile/">Comisión de Familia</a> discutirá un proyecto de ley que busca prohibir la gestación por subrogación vía creación de un nuevo tipo penal. La relevancia de este debate excede con creces la técnica legislativa: estamos ante una decisión política que revela cómo entendemos la autonomía de las mujeres, los límites del mercado y —sobre todo— hasta dónde está dispuesto el Estado a intervenir cuando la desigualdad estructura las decisiones.</p>
<div id="elpais_gpt-INTEXT"></div>
<p class="">La discusión no es nueva, pero sí urgente. En Chile <a title="https://elpais.com/chile/2023-03-31/la-ministra-de-la-mujer-de-chile-su-suma-a-las-criticas-a-los-vientres-de-alquiler.html" href="https://elpais.com/chile/2023-03-31/la-ministra-de-la-mujer-de-chile-su-suma-a-las-criticas-a-los-vientres-de-alquiler.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/chile/2023-03-31/la-ministra-de-la-mujer-de-chile-su-suma-a-las-criticas-a-los-vientres-de-alquiler.html">no existe una regulación integral</a> sobre técnicas de reproducción asistida y la gestación por subrogación se ha desarrollado en un vacío normativo que expone a todas las partes involucradas, especialmente a las mujeres gestantes y a niños y niñas nacidos mediante esta práctica. Sin embargo, lo que hoy se propone no es llenar ese vacío, sino responder a él exclusivamente desde la prohibición penal. El problema de fondo es que el debate se ha instalado en una lógica binaria que simplifica una realidad mucho más compleja: o mercado irrestricto o prohibición total. Esa dicotomía deja fuera preguntas fundamentales sobre autonomía reproductiva, infertilidad biológica y estructural, nuevas formas de familia, protección ante formas de explotación y trata, determinación de la filiación, entre otras dimensiones.</p>
<p class="">Como se ha advertido en el debate público reciente, esta polarización impide distinguir entre modelos de subrogación, invisibiliza las condiciones en que ocurre y bloquea alternativas intermedias que podrían ofrecer mayores niveles de protección y de sensibilidad con la realidad.</p>
<p class="">La discusión pública suele reducirse rápidamente a identificar si alguien está “a favor” o “en contra”. Ese encuadre no sólo empobrece el debate, sino que dificulta la posibilidad de habitar los matices, de discutir los grises, de escuchar argumentos complejos. Nos empuja a caricaturas y en ese tránsito se pierden las preguntas relevantes.</p>
<p class="">No es lo mismo una <a title="https://elpais.com/economia/negocios/2022-06-19/vientres-de-alquiler-una-boyante-y-turbia-industria-que-aprovecha-las-rendijas-legales-para-enriquecerse.html" href="https://elpais.com/economia/negocios/2022-06-19/vientres-de-alquiler-una-boyante-y-turbia-industria-que-aprovecha-las-rendijas-legales-para-enriquecerse.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/economia/negocios/2022-06-19/vientres-de-alquiler-una-boyante-y-turbia-industria-que-aprovecha-las-rendijas-legales-para-enriquecerse.html">subrogación comercial</a> mediada por agencias internacionales que una planteada en términos altruistas, ni es irrelevante si existe o no regulación estatal que establezca límites claros. Tampoco es indiferente el <a title="https://elpais.com/politica/2017/02/17/actualidad/1487346402_358963.html" href="https://elpais.com/politica/2017/02/17/actualidad/1487346402_358963.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/politica/2017/02/17/actualidad/1487346402_358963.html">contexto social</a> en que se toma la decisión. Sin embargo, el proyecto en discusión opta por borrar esas diferencias. Y al hacerlo, renuncia a la posibilidad de intervenir allí donde realmente se producen los abusos.</p>
<p class="">Hay, además, una cuestión previa que no es menor. Buena parte de la historia del <a title="https://elpais.com/sociedad/2019/01/23/actualidad/1548252391_599347.html" href="https://elpais.com/sociedad/2019/01/23/actualidad/1548252391_599347.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/sociedad/2019/01/23/actualidad/1548252391_599347.html">feminismo</a> ha consistido precisamente en sacar experiencias vinculadas al cuerpo, la reproducción y la sexualidad del ámbito privado para llevarlas a la esfera pública, política y académica. No para clausurar las discusiones sino para complejizarlas, disputar sentidos y visibilizar las relaciones de poder que las atraviesan.</p>
<p class="">Por eso resulta problemático que, frente a un <a title="https://elpais.com/sociedad/2019/04/16/actualidad/1555427735_502836.html" href="https://elpais.com/sociedad/2019/04/16/actualidad/1555427735_502836.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/sociedad/2019/04/16/actualidad/1555427735_502836.html">debate</a> como el de la gestación subrogada, las posiciones tienden rápidamente a simplificarse en respuestas cerradas que dificultan una deliberación más profunda. La autonomía de las mujeres ocupa un lugar central en el debate. Quienes defienden la gestación por subrogación suelen hacerlo en nombre de la libertad de las mujeres para decidir sobre sus propios cuerpos. Las posiciones críticas, en cambio, advierten que en contextos patriarcales y marcados por profundas desigualdades sociales y económicas, la noción de autonomía no puede analizarse al margen de las condiciones materiales en que las decisiones se producen.</p>
<p class="">Quizás la pregunta es previa: ¿de qué autonomía estamos hablando? Porque <a title="https://elpais.com/elpais/2017/06/30/opinion/1498837007_880284.html" href="https://elpais.com/elpais/2017/06/30/opinion/1498837007_880284.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/elpais/2017/06/30/opinion/1498837007_880284.html">la autonomía</a> no se ejerce en el vacío, sino en estructuras sociales que distribuyen desigualmente las oportunidades y las cargas. En sociedades atravesadas por desigualdades de género y económicas, la libertad de decidir no puede evaluarse sin considerar el contexto en que esa decisión se toma.</p>
<p class="">Asumir que toda decisión es plenamente autónoma es desconocer cómo operan las restricciones materiales y simbólicas. Pero negar toda capacidad de agencia a las mujeres resulta problemático, porque reemplaza una forma de tutela por otra. El desafío no es elegir entre autonomía o protección, sino comprender que sin condiciones materiales mínimas la autonomía puede convertirse en una ficción jurídica.</p>
<p class="">En ese sentido, si la respuesta del Estado es simplemente prohibir, lo que se hace no es evitar la explotación de las mujeres, sino invisibilizar las condiciones en que ocurre. La alternativa es más compleja y más exigente: diseñar una regulación que impida que los cuerpos de las mujeres sean tratados como recursos disponibles, estableciendo límites claros, garantías efectivas y condiciones que resguarden su dignidad. Esto podría implicar excluir la intermediación lucrativa, reforzar el consentimiento informado y asegurar que la decisión de gestar no esté mediada por situaciones de extrema vulnerabilidad.</p>
<p class="">La discusión legislativa que se abre no debería reducirse a un dilema entre permitir o prohibir. Se trata de decidir si el Estado va a asumir un rol regulador frente a una práctica que ya existe o si optará por la salida más sencilla: declarar ilegítima una realidad que, en los hechos, seguirá ocurriendo.</p>
<p class="">La evidencia comparada y el propio debate feminista muestran que no existen soluciones simples para problemas complejos. Pero sí hay una certeza: legislar desde la polarización, sin hacerse cargo de las relaciones de poder que atraviesa la gestación por subrogación, no es neutral. Porque cuando el Estado renuncia a regular materias complejas, las desigualdades no desaparecen; simplemente quedan fuera de discusión.</p>
<aside class="a_np"><strong><em>Por Mistral Ensignia Fries</em><em>, abogada de Corporación Humanas</em></strong></p>
<p><a href="https://elpais.com/chile/2026-05-12/mas-alla-de-la-dicotomia-el-debate-pendiente-sobre-gestacion-subrogada.html?fbclid=PAZnRzaARwFy1leHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZA8xMjQwMjQ1NzQyODc0MTQAAafPfN2EC-NiptXFtNFJQe9QnYSKc0h5jbPF1G-Qk0J-B3pPQG8HJJ0v6TQmuQ_aem_gAx4JkhitHcoMXbiMxsfIg">Columna publicada por El País Chile el 12 de mayo, 2026</a></p>
</aside>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Opinión: Cuando la violencia de género es también un tema de seguridad</title>
		<link>https://www.humanas.cl/cuando-la-violencia-de-genero-es-tambien-un-tema-de-seguridad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2026 19:35:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.humanas.cl/?p=24203</guid>

					<description><![CDATA[La seguridad se ha instalado como la principal preocupación de la ciudadanía durante el último tiempo, y justamente este nuevo ciclo político ha comenzado con la promesa de reducir la inseguridad. Sin embargo, ¿de qué hablamos cuando hablamos de seguridad? Los resultados de la Encuesta de Percepciones de las Mujeres sobre sus Condiciones de Vida y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-24204 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/marcha-contra-la-violencia-genero.webp" alt="" width="666" height="444" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/marcha-contra-la-violencia-genero.webp 666w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2026/05/marcha-contra-la-violencia-genero-300x200.webp 300w" sizes="(max-width: 666px) 100vw, 666px" /></p>
<p>La seguridad se ha instalado como la principal preocupación de la ciudadanía durante el último tiempo, y justamente este nuevo ciclo político ha comenzado con la promesa de reducir la inseguridad. Sin embargo, ¿de qué hablamos cuando hablamos de seguridad?</p>
<p>Los resultados de la <strong><a href="https://www.humanas.cl/encuesta-humanas-2025-mujeres-exigen-una-democracia-que-responda-a-sus-vidas-identifican-desigualdades-estructurales-violencia-e-inseguridad/" target="_blank" rel="nofollow noopener">Encuesta de Percepciones de las Mujeres sobre sus Condiciones de Vida y el País 2025</a></strong>, realizada por <strong><a href="https://www.humanas.cl/" target="_blank" rel="nofollow noopener">Corporación Humanas</a></strong> y el Observatorio de Género y Equidad ofrecen una radiografía clave del país para ampliar esta discusión desde la experiencia de las mujeres.</p>
<article class="article-body article-body--second-paragraph">Para las mujeres, la seguridad no es una excepción: es una experiencia cotidiana. La teoría feminista ha demostrado que la violencia de género no es un problema aislado, sino una manifestación estructural que atraviesa la vida social. En esa línea, un 56% de las mujeres considera que la situación de la violencia ha empeorado, mientras que<strong> un 47% percibe que es más frecuente que otros delitos de alta connotación social</strong>.</article>
<article class="article-body article-body--second-paragraph">Lejos de limitarse al espacio público, esta violencia se expresa también en la vida privada, s<strong>iendo el hogar uno de los principales escenarios donde se manifiesta</strong>. Según cifras actualizadas del <strong>Ministerio Público</strong>, durante el 2025, solo en la Región Metropolitana ingresaron más de <strong>78.100 denuncias por el delito de violencia intrafamiliar</strong> y <strong>en 2024, a nivel nacional, se registraron más de 182 mil delitos en dicho contexto</strong>.</article>
<article class="article-body article-body--third-paragraph">Pero la inseguridad no se reduce a la violencia física. También se construye a través de patrones discriminatorios, exclusión y violencia simbólica. Hoy, <strong>el 85% de las mujeres considera que la discriminación es alta o media</strong>, <strong>identificando el espacio laboral como su principal expresión (57%)</strong>.A pesar de los avances normativos de las últimas décadas -fruto de la acción colectiva de los movimientos de mujeres-, la experiencia laboral sigue marcada por brechas salariales, penalización de la maternidad, acoso laboral y desvalorización del trabajo feminizado. Todo ello configura un escenario de inseguridad que limita la autonomía económica.</p>
<p>El carácter estructural de la violencia también se proyecta en el entorno digital. <strong>Las redes sociales son percibidas como espacios de desinformación (76%) y hostigamiento hacia las mujeres (63%)</strong>, muchas veces orientadas a silenciar sus voces y restringir su participación en el debate público. En un contexto de expansión tecnológica, avanzar en políticas de seguridad digital no es accesorio: es una condición para garantizar la democracia donde las mujeres puedan participar libremente.</p>
<p>Hablar de seguridad es también hablar de <strong>salud sexual y reproductiva</strong>. Según la encuesta, un 48% de las mujeres está de acuerdo con permitir el aborto sin causales hasta las 14 semanas, lo que da cuenta de una demanda social relevante en materia de autonomía reproductiva. Porque decidir sobre el propio cuerpo también es una condición básica de seguridad: sin autonomía reproductiva no hay libertad real y sin libertad no hay seguridad posible. La seguridad, en este sentido, también es justicia social.</p>
<p><strong>Reducir la seguridad al control del delito no solo es insuficiente, sino que invisibiliza las múltiples formas en que la violencia afecta la vida de las mujeres. </strong>La seguridad es poder vivir sin violencia en todos los espacios, es contar con condiciones laborales dignas, es participar sin miedo en entornos digitales y es decidir libremente sobre el propio proyecto de vida.</p>
<p>El desafío para las políticas públicas en este nuevo ciclo político es claro, se trata de incorporar esta mirada integral de la seguridad. De lo contrario cualquier otra estrategia que se impulse seguirá siendo parcial y dejará fuera la experiencia cotidiana de más de la mitad de la población.</p>
<p><em><b class="news-author-and-share__author-name">Por</b> <b>Jennifer Alfaro, Coordinadora de Estudios y Litigio Estratégico</b> <b class="news-author-and-share__author-name-by">y</b> <b>Javiera Ramírez, socióloga de Corporación Humanas </b></em></p>
<p><a href="https://eldesconcierto.cl/opinion/cuando-la-violencia-genero-es-tambien-un-tema-seguridad-n5457756">Columna publicada en El Desconcierto el 02 de abril, 206</a></p>
</article>
]]></content:encoded>
					
		
		
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