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	<title>violencia simbólica &#8211; Humanas</title>
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	<description>Corporación Humanas Centro regional de Derechos Humanos y Justicia de Género</description>
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	<title>violencia simbólica &#8211; Humanas</title>
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		<title>Violencia simbólica: del reconocimiento a la acción</title>
		<link>https://www.humanas.cl/violencia-simbolica-del-reconocimiento-a-la-accion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Apr 2024 12:10:56 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La declaración regional de OEA señala que la violencia simbólica es una manifestación de la discriminación histórica contra las mujeres y las niñas en toda su diversidad, la cual contribuye a perpetuar las desigualdades. Tras largos años de debate parlamentario, Chile cuenta al fin con una Ley Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia hacia [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>La declaración regional de OEA señala que la violencia simbólica es una manifestación de la discriminación histórica contra las mujeres y las niñas en toda su diversidad, la cual contribuye a perpetuar las desigualdades.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Tras largos años de debate parlamentario, <strong>Chile cuenta al fin con una Ley Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia hacia las mujeres.</strong> Esta normativa incorpora múltiples expresiones de la violencia hacia las mujeres, más allá de la intrafamiliar o sexual.</p>
<p style="text-align: justify;">Así, en su artículo 6, la ley reconoce la violencia simbólica y señala que es “toda comunicación o difusión de mensajes, textos, sonidos o imágenes en cualquier medio de comunicación o plataforma, cuyo objeto sea naturalizar estereotipos que afecten su dignidad, justifique o naturalice relaciones de subordinación, desigualdad o discriminación contra la mujer”. Además, en su artículo 15, indica obligaciones especiales de prevención de la <strong>violencia de género en los medios de comunicación.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Este reconocimiento va en línea con la reciente declaración regional impulsada por el Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (MESECVI) de la Organización de Estados Americanos (OEA), en la que señalan que “<strong>la violencia simbólica es una manifestación de la discriminación histórica contra las mujeres y las niñas en toda su diversidad, que ha estado presente en nuestras sociedades” y que, por ende, contribuye a perpetuar las desigualdades y a excluir a las mujeres del espacio público.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La violencia simbólica se puede manifestar a través de la cosificación de las mujeres y la consideración de roles estereotipados de género,</strong> entre otras formas, y es parte de la discriminación estructural hacia las mujeres, naturalizando su subordinación. Esta ha sido identificada en tratados internacionales y regionales de derechos humanos que refieren a <strong>la necesidad de modificar “patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres, con miras a alcanzar la eliminación de prejuicios y las prácticas consuetudinarias y de cualquier otra índole que estén basados en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos o en funciones estereotipadas de hombres y mujeres”</strong> (art.5 CEDAW).</p>
<p style="text-align: justify;">Se trata de <strong>un tipo de violencia difícilmente codificable e inasible</strong> que, según señala Rita Segato, escritora, antropóloga y activista feminista argentina, es más efectiva cuanto más sutil. Y que, como conceptualiza el sociólogo francés Pierre Bourdieu, no es posible de aprehender a través de un ejercicio de conciencia.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Desde una comunicación con enfoque de género, debemos fomentar la erradicación de mensajes que injurian, difaman, humillan, subordinan y atentan contra la dignidad de millones de mujeres</strong> y evitar incurrir en prácticas que contribuyen a la estereotipación y estigmatización de las mujeres.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Fomentar nuevas narrativas, en un contexto en el cual abundan los titulares y contenidos sexistas, sensacionalistas, llenos de morbo y carentes de reflexión social, es el gran desafío que deben emprender especialmente comunicadores y comunicadoras para aportar al fortalecimiento de la comunidad y de la democracia.</strong> En tiempos convulsionados e inciertos, las autoridades y los medios de comunicación deben ser un ejemplo, elevando el nivel de los debates y eliminando descalificaciones estereotipadas y argumentaciones discriminatorias que nos impiden avanzar en la construcción de una sociedad para el siglo XXI.</p>
<p><strong><em>Por Fabiola Gutiérrez, encargada de comunicaciones de Corporación Humanas</em></strong></p>
<p><a href="https://www.elmostrador.cl/braga/yo-opino/2024/04/23/violencia-simbolica-del-reconocimiento-a-la-accion/">Columna publicada en El Mostrador el 23 de abril, 2024</a></p>
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		<title>Pequeñas ofensas y género: ¿Por qué es importante señalarlas y no seguir aguantando?</title>
		<link>https://www.humanas.cl/pequenas-ofensas-y-genero-por-que-es-importante-senalarlas-y-no-seguir-aguantando/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 May 2021 14:16:18 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En una entrevista publicada en el medio español El País en junio del año pasado, la autora estadounidense y Premio Princesa de Asturias de las Letras (2019), Siri Hustvedt, explica que para cada movimiento social que se consolida y agarra mayor fuerza en un momento determinado de la historia –en este caso en particular, el [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-20522" src="http://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2021/05/AINKN3KJO5GLZDY4BWZ26UZBOU-1-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2021/05/AINKN3KJO5GLZDY4BWZ26UZBOU-1-300x200.jpg 300w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2021/05/AINKN3KJO5GLZDY4BWZ26UZBOU-1-600x400.jpg 600w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2021/05/AINKN3KJO5GLZDY4BWZ26UZBOU-1-768x512.jpg 768w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2021/05/AINKN3KJO5GLZDY4BWZ26UZBOU-1.jpg 900w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">En una entrevista publicada en el medio español <i>El País</i> en junio del año pasado, la autora estadounidense y Premio Princesa de Asturias de las Letras (2019), Siri Hustvedt, explica que para cada movimiento social que se consolida y agarra mayor fuerza en un momento determinado de la historia –en este caso en particular, el feminismo– siempre existe una contra respuesta o un movimiento contrario que se resiste a los cambios. Es, como dice ella, lo que se vio en España con la subida del partido de ultraderecha, Vox, y lo que se vio en Estados Unidos con el triunfo de Trump, un presidente que representa al sector reaccionario del país que estaba y sigue estando indignado con los avances logrados por la mujer. Por eso, como desarrolla en la entrevista, se vuelve tan importante señalar y no dejar pasar los actos propios de esa resistencia, dentro de los que hay comentarios ofensivos, denigrantes, que pasan por chistes o burlas ‘ligeras e inofensivas’ y otros micromachismos a ratos difíciles de detectar. Ejemplo de esto, decirle a una mujer ‘no te metas, estos no son temas de mujeres’, ‘no entiendes de lo que estamos hablando’ o ‘la cocina está por allá’. <b>“Hay una tendencia a pensar que no importa, que es un imbécil y que es mejor dejar pasar sin decir nada. Pero esas múltiples pequeñas ofensas se van sumando, y crean un daño profundo”, plantea en la entrevista.</b></p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Y es que efectivamente, al igual que el humor sexista –definido por Amnistía Internacional como una forma de violencia de género sutil y poco explícita, pero igualmente peligrosa– <b>los comentarios denigrantes y las pequeñas ofensas son de las formas menos evidentes de misoginia y violencia de género, y dejarlas pasar solo sirve para reforzar y reproducir la violencia hacia la mujer</b> y los cuerpos feminizados a través de una trivialización (así lo logra el humor) del problema. Porque sí, parecen ser comentarios inocuos, pero son igualmente un dispositivo de control y el daño que generan –cuando son reiterados y constantes– es enorme.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Como explica la socióloga de Corporación Humanas, Pía Guerra, hay que partir de la premisa que el lenguaje crea realidades y que, por ende, no se trata únicamente de dichos, comentarios o bromas, sino que de cómo a través del lenguaje objetivamos la realidad. <b>“Con las pequeñas ofensas lo que se hace es invalidar y denigrar a la mujer y a su vez legitimar y perpetuar una estructura de dominación. Y esto se logra tanto a través de la acción como de la inacción. </b>Por eso es tan importante reaccionar frente a estos comentarios”, explica. “Que la comunidad que está presente en ese momento no se haga responsable de ese problema –que, como todo problema, no es individual sino que social y público– implica que se legitime aun más la posición de poder del hombre blanco. Es decir, la inacción frente a estas situaciones es una forma de legitimar la estructura de poder”.</p>
<div class="offer-content" style="text-align: justify;">
<section class="titles p-all-10">Y es que, cuando los hombres incurren en este tipo de prácticas nocivas, del estilo de comentarios misóginos o de denostación, no es para llamar la atención de la mujer, contrario a lo que se podría creer. Tiene que ver, como explica la especialista, con un deseo de dominación. <b>“No están buscando que la mujer ceda, responda o dé consentimiento para algo más, sino que constatar su posición de privilegio”.</b> Y ese poder alcanza la máxima expresión cuando el oprimido legitima al opresor. “Eso no pasa únicamente por constatar objetivamente en el lenguaje, de forma explícita, que esto está bien o mal, sino que también callando”.</section>
<section></section>
<section class="titles p-all-10">Es también importante no dejar pasar estos comentarios, como explica la socióloga de Corporación Humanas, porque son aquellos pequeños comentarios y ofensas, los que van debilitando la autoestima y terminan siendo un tipo de violencia simbólica y una manera de disciplinamiento que opera a nivel cognitivo. <b>“Desde el feminismo tenemos una lógica que toda acción realizada por nosotras va más allá de lo individual, tiene que ver con que no le vuelva a pasar a otras. Por eso, también, es tan importante reaccionar”</b>, explica. “Por otro lado, también es importante reaccionar porque los hombres no son conscientes del privilegio que tienen respecto a las mujeres. No saben que esa autoestima grandiosa que tienen, de poder hablar en cualquier lado y de cualquier cosa, incluso cuando no saben, que eso de monopolizar la palabra, de ocupar el espacio de otra manera, todo eso se construye desde una desvalorización artificial de lo femenino. Por lo tanto, toda esa reacción que se pueda dar en las experiencias cotidianas –la mayoría de estas agresiones se dan en espacios públicos, como el laboral– permiten que los hombres se hagan más conscientes de ese privilegio y empiecen a cuestionarlo, para así deconstruir este tipo de trato que menoscaba la dignidad de las mujeres”.</section>
</div>
<section></section>
<section><a href="https://www.latercera.com/paula/pequenas-ofensas-y-genero-por-que-es-importante-senalarlas-y-no-seguir-aguantando/">Nota publicada en Revista Paula </a></section>
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		<title>Desacreditar a una mujer en lo profesional por su físico: “Si nos preocupamos por nuestra apariencia somos superficiales, pero si no lo hacemos, somos percibidas como poco femeninas”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Mar 2021 15:20:34 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[  A finales del año pasado la científica de Tucumán, Carmina Pérez Bertolli, fue reconocida por la Asociación Física Argentina por haber realizado la mejor tesis de grado –en esa materia– de todo el país. Con apenas 27 años, había sido la ganadora del premio denominado Luis Másperi, pero los comentarios en Twitter parecían apuntar [&#8230;]]]></description>
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<div class="social"><small></small><b>A finales del año pasado la científica de Tucumán, Carmina Pérez Bertolli, fue reconocida por la Asociación Física Argentina</b> <b>por haber realizado la mejor tesis de grado –en esa materia– de todo el país.</b> Con apenas 27 años, había sido la ganadora del premio denominado Luis Másperi, pero los comentarios en Twitter parecían apuntar a otra cosa. Y es que, <b>cuando se dio a conocer la noticia, no faltaron los comentarios objetivizantes en detrimento de su logro profesional,</b> como si su éxito se debiera únicamente al hecho de calzar con los cánones de belleza hegemónica.</div>
<div></div>
<div class="social">A lo que ella respondió en el medio <i>Página 12</i>: “Si yo hubiera sido un pibe, no hubiera recibido todo este tipo de comentarios. Me parece que no alcanza con que tengamos los puestos, los títulos ni las distinciones. A ninguna mujer se le debe faltar el respeto bajo ninguna circunstancia y nuestra imagen no es algo que los hombres tengan que evaluar. <b>No somos el objeto de evaluación de nadie. </b>Exigimos que se nos respete, hagamos lo que hagamos y tengamos la imagen que tengamos”.</div>
<div></div>
<div class="social">Y es que efectivamente, a la lista de exigencias y expectativas sociales atribuidas de manera impuesta a la mujer, ciertamente está –como bien dice Carmina– nuestra apariencia física. Y en esto existe una doble discriminación: <b>Si bien calzar con los cánones impuestos de belleza puede abrir muchas puertas y facilitar la vida en varios aspectos, en el caso de las mujeres, como explica la doctora en psicología e investigadora Carolina Aspillaga, también existe una escisión</b>. “Cuando hablamos de belleza hay que entender que los estándares son culturales e históricos, y que en nuestra cultura la belleza hegemónica está asociada al éxito, pero en el caso de las mujeres, pareciera que ser bonita es antónimo de ser inteligente. Como si ambas no pudiesen coexistir. <b>Ésta es una discriminación más que vivimos”, explica. “Y tiene que ver con los estándares que nos ponen y la imposibilidad de lograrlos”.</b></div>
<div></div>
<div class="social">Porque en definitiva, como explica la especialista, la discriminación es igual en cualquier caso; si nos preocupamos por la belleza física, somos consideradas superficiales. Pero a su vez, si no nos preocupamos de nuestra apariencia, somos percibidas como descuidadas o poco femeninas.</div>
<div></div>
<div class="social"><b>A esto se le suma que la mujer que triunfa profesionalmente siempre va ser cuestionada, porque ese no ha sido el lugar que históricamente nos ha pertenecido o correspondido, y por ende nuestro éxito suscita sospecha. </b>“Por eso está la idea de que algo tuvo que hacer esa mujer para estar ahí, ya sea tener contactos o pasar por encima de otras personas. <b>Siempre, independiente de nuestro aspecto físico, se va tratar de justificar nuestro triunfo con otra cosa; somos exitosas pero porque nos casamos con tal, o porque fuimos malas madres o malas esposas. Y en el caso de las mujeres hegemónicamente bellas, porque se acostaron con alguien o simplemente porque están ahí de adorno</b>”, explica Aspillaga. “Y si bien la vida es más fácil siendo hegemónicamente bella, también es desgastante tener que demostrar constantemente que eso no determina tu intelecto”.</div>
<div></div>
<div class="social">Como explica la socióloga de Corporación Humanas, Pía Guerra, en una país tan tradicionalista como Chile, sigue reinando la idea de que la mujer no es capaz ni apta para desarrollar cierto tipo de actividad intelectual. “<b>A esta segregación hay que sumarle la división sexual del trabajo, que establece que la mujer está relegada a los trabajos domésticos y de cuidado y el hombre al espacio público</b>, y a poder desplegarse, desarrollarse y auto realizarse libremente. Al final, es una discriminación que se ve reforzada por el mismo marketing y la publicidad, y de ahí surgen expresiones como ‘es más que una cara bonita’, como si fuera imposible que las mujeres sean ambas cosas. Pensemos en Marilyn Monroe en los años 50; nadie hablaba de su inteligencia y nadie se cuestionaba qué opinaba o qué quería decir. Estaba en la categoría de bonita y listo. Y lamentablemente, eso sigue pasando”, explica.</div>
<div></div>
<div class="social"><b>Según datos del Ministerio de la Mujer, en el 2018, del total de matrículas en rubros relacionados a las matemáticas y la ingeniera, solo el 25% correspondían a mujeres.</b> A su vez, en el 2010 la doctora en psicología y académica de la Universidad Diego Portales, Francisca del Río, se percató de que en las pruebas estandarizadas que se aplicaban en el país, <b>a los niños les iba notoriamente mejor que a las niñas en matemáticas</b>. Se preguntó a qué se debía esta brecha y junto a las investigadoras Katherine Strasser y María Inés Susperreguy, de la Universidad Católica, empezaron un estudio cuya primera etapa consistió en preguntarle directamente a los niños y niñas cómo percibían ellos sus habilidades en las matemáticas y a qué género asociaban las distintas asignaturas. Se develó que la mayoría vinculó las matemáticas con el género masculino y las letras con el género femenino, y que <b>en esa vinculación jugaba un rol fundamental el autoconcepto y la autopercepción; en creerse buenos y buenas estaba la clave, y eso a su vez estaba explicado por el autoconcepto que tenían de sí mismos sus padres.</b></div>
<div></div>
<div class="social">“Es cosa de ver que en los colegios técnicos que tienen oficios como secretariado, contabilidad y párvulo, solo hay mujeres. En cambio en colegios técnicos que tienen oficios como mecánica y eléctrica, la población es masculina. Eso provoca, en parte, lo que le pasó a Carmina. Fue galardonada por sus tesis, pero inmediatamente cuestionada y catalogada. <b>Como si fuera increíble que una mujer, que además calza con el canon de belleza impuesto, pudiera ser inteligente. Como si lo físico validara o no el logro</b>”, postula Guerra.</div>
<div></div>
<div class="social">El problema, como explica la especialista, es que son muchas las empresas que perpetúan esta lógica y que creen que para ciertas labores solo sirven mujeres de cierta apariencia física. “<b>Este tipo de filtros, que se siguen realizando, son fatales y contraproducentes, porque generan un ambiente de competencia. </b>Inevitablemente la sociedad a nosotras nos enemista y nos moldea en una lógica competitiva entre nosotras”. La trampa, según explica Aspillaga, es que hagamos lo que hagamos, nunca pareciera ser que somos suficientes. “El problema es que vamos interiorizando estos estereotipos y pensamos que no pueden cohabitar en nosotras más de una característica. Pero eso no es así, y no tenemos porqué hacer una elección. <b>Nos podemos vestir o actuar de la manera que queramos y eso no determina otros aspectos”.</b></div>
<div></div>
<div class="social">A eso Guerra le agrega que las mujeres no tenemos porqué responder a todo lo que se nos exige; “<b>Además de ser inteligentes, buenas madres, buenas hijas, buenas parejas, buenas trabajadoras y estudiantes, tenemos que ser lindas, o hegemónicamente lindas, y cumplir con un canon de belleza occidental europeo</b>, que no se condice con la realidad latinoamericana. <b>Como sociedad entonces nuestra tarea es trabajar en que esto deje de ser un factor de importancia</b>”.</div>
<div class="social">
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<div class="single-content">
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="https://www.latercera.com/paula/desacreditar-a-una-mujer-en-lo-profesional-por-su-fisico-si-nos-preocupamos-por-nuestra-apariencia-somos-superficiales-pero-si-no-lo-hacemos-somos-percibidas-como-poco-femeninas/">Publicado en Revista Paula </a></p>
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