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	<title>Victoria Hurtado &#8211; Humanas</title>
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	<description>Corporación Humanas Centro regional de Derechos Humanos y Justicia de Género</description>
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	<title>Victoria Hurtado &#8211; Humanas</title>
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		<title>[OPINIÓN] Clamores por la democracia para el Nunca Más</title>
		<link>https://www.humanas.cl/opinion-clamores-por-la-democracia-para-el-nunca-mas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Sep 2024 12:08:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Democracia y Derechos Humanos]]></category>
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					<description><![CDATA[A 51 años del golpe de Estado, Chile merece sanar sus heridas y fortalecer su institucionalidad democrática. El Plan Nacional de Búsqueda impulsado por el actual gobierno constituye una oportunidad de demostrar con hechos a las y los familiares de detenidos desaparecidos que el Estado de Chile y a través de él, todos y todas [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone wp-image-23334 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2024/09/memoria.png" alt="" width="641" height="427" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2024/09/memoria.png 900w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2024/09/memoria-600x400.png 600w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2024/09/memoria-300x200.png 300w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2024/09/memoria-768x512.png 768w" sizes="(max-width: 641px) 100vw, 641px" /></p>
<p>A 51 años del golpe de Estado, Chile merece sanar sus heridas y fortalecer su institucionalidad democrática.</p>
<p>El Plan Nacional de Búsqueda impulsado por el actual gobierno constituye una oportunidad de demostrar con hechos a las y los familiares de detenidos desaparecidos que el Estado de Chile y a través de él, todos y todas nosotras, nos hacemos cargo de hacer todo lo posible por encontrar la respuesta a la pregunta que por 51 años han esperado: ¿Dónde están? Encontrar esta respuesta debería ser un clamor nacional.</p>
<p>La memoria es un cuidado colectivo, ya que nos permite no volver a recorrer caminos que han provocado tanto daño en la esencia nacional. La memoria del país se construye y se disemina a través de espacios concretos que se transforman en símbolos de esa memoria y que deben ser preservados. La memoria permite también responder colectivamente a aquellos discursos que intentan relativizar el horror vivido y reivindicar a figuras que solo deben ser repudiadas por la violencia ejercida contra miles de personas en el país. El Nunca Más debería ser un clamor nacional.</p>
<p>Los horrorosos hechos cometidos durante la dictadura cívico-militar fueron realizados con el poder del Estado, aquel que las generaciones anteriores construyeron para gestionar el bien común y fortalecer a nuestra nación. Ello nos daña a todas y todos, y nos sigue dañando cuando conocemos hechos que nos muestran aún en democracia que nuestro Estado no ha logrado retomar, sin retrocesos, la senda del bien común y no de unos pocos. Las reformas para fortalecer la eficacia y autonomía de los poderes del Estado son urgentes y deberían ser un clamor nacional.</p>
<p>En estos días recordamos también a las miles de mujeres que fueron víctimas de violencia política sexual por parte de agentes del Estado durante la dictadura cívico-militar en cuyo reconocimiento y reparación el país sigue en deuda, como lo sigue también con las miles de mujeres víctimas de violencia en el país. El establecimiento de la verdad, la impartición de justicia, la reparación de las víctimas y las garantías de no repetición no solo permiten enfrentar la generalizada impunidad que ha caracterizado estos crímenes, sino que también contribuyen a una cultura de respeto a los derechos humanos y a la prevención de la violencia contra las mujeres, tratándose de medidas urgentes para evitar su repetición en el tiempo. La erradicación de la violencia hacia las mujeres y las niñas debería ser un clamor nacional.</p>
<p>Vienen tiempos de elecciones y la violencia, los discursos de odio y la degradación de la política debieran quedar fuera de la ecuación. Las diferencias deben ser planteadas  sin efectismos engañosos, sino con honestidad, de modo que la población pueda optar por los caminos de desarrollo que legítimamente los distintos sectores políticos ofrecen al país. Más y mejor democracia debería convertirse en un clamor nacional.</p>
<p><strong><em>Por: Victoria Hurtado, subdirectora de Corporación Humanas</em></strong></p>
<p><a href="https://radio.uchile.cl/2024/09/10/clamores-por-la-democracia-para-el-nunca-mas/">Columna publicada en diario electrónico de Radio Universidad de Chile el 10 de septiembre, 2024</a></p>
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		<title>“Se siguen perpetuando abusos, sobre todo de naturaleza sexual en muchos espacios”</title>
		<link>https://www.humanas.cl/se-siguen-perpetuando-abusos-sobre-todo-de-naturaleza-sexual-en-muchos-espacios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 May 2023 12:25:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[Las relaciones jerárquicas o de poder, a menudo crean desigualdades que pueden ser profundizadas por aquellos en posiciones más altas. Esto puede llevar a la discriminación, al abuso y a la opresión de aquellos en posiciones más bajas, historicamente sufridas por mujeres y disidencias sexuales. El Mostrador Braga, para abordar esta problemática, conversó con la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Las relaciones jerárquicas o de poder, a menudo crean desigualdades que pueden ser profundizadas por aquellos en posiciones más altas. Esto puede llevar a la discriminación, al abuso y a la opresión de aquellos en posiciones más bajas, historicamente sufridas por mujeres y disidencias sexuales. El Mostrador Braga, para abordar esta problemática, conversó con la socióloga Leslie Rauld y la psicóloga Victoria Hurtado. Esta última al respecto señala que, “el abuso se produce cuando en esas formas de organizarse, las jerarquías relativizan o anulan la dignidad, el respeto, el reconocimiento de las otras personas como seres humanos que legítimamente pueden tener intereses, opiniones o deseos diferentes, negándoles su condición de personas”.</strong></p>
<p><img decoding="async" class="size-full wp-image-21928 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2023/05/ar_2misoginia_051011-700x469-1.jpg" alt="" width="700" height="469" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2023/05/ar_2misoginia_051011-700x469-1.jpg 700w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2023/05/ar_2misoginia_051011-700x469-1-600x402.jpg 600w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2023/05/ar_2misoginia_051011-700x469-1-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>
<p style="text-align: justify;">Las relaciones jerárquicas son una forma común de organizar a las personas en muchos entornos, pues la sociedad en general se configura de esa manera. Estas relaciones pueden tener efectos no siempre positivos en los individuos, ya que puede generar la resistencia al cambio en las organizaciones y llevar a cabo una cultura de competencia y desconfianza, en lugar de una cultura de apoyo mutuo y crecimiento colectivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Para comprender cuándo este tipo de relación es mal encausada, ayudan algunos conceptos claves tales como la opresión, explotación, dominación y sujeción. Todo esto en su conjunto, se vuelve muy peligroso cuando se trata de relaciones personales e interpersonales, puesto que hay una propensión a situaciones de abuso, en donde históricamente son mayormente vividas por mujeres y diversidades sexuales.</p>
<p style="text-align: justify;"><i>“Cuando la persona que posee una posición superior usa su poder y comienza a relacionarse de manera abusiva, este es el inicio de una dinámica violenta. Desde esta perspectiva, la construcción social de género nos permite explicarnos por qué históricamente han sido las mujeres, los cuerpos feminizados y las disidencias sexuales quienes han experimentado desde un rol de sometimiento los mayores tipos de abusos y violencia que ha vivido la humanidad”, </i>comenta la socióloga especializada en temas de Género, Diversidades e Inclusión, Leslie Rauld Olave.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces, la violencia de género se podría entender como una consecuencia de este tipo de organización social, porque cuando una sociedad es segmentada y jerarquizada, la autoridad y jerarquía puede presentarse de distintas maneras en la vida cotidiana de las personas. Ya sea el jefe, profesor o la pareja, las relaciones jerárquicas contienen un ejercicio simbólico de dominación en la que es difícil escapar si no se adquiere la conciencia necesaria de lo que puede llegar a significar, provocando situaciones de vulneración y abusos.</p>
<p style="text-align: justify;">La psicóloga y subdirectora de Corporación Humanas, Victoria Hurtado, agrega que, “el abuso se produce cuando en esas formas de organizarse, las jerarquías relativizan o anulan la dignidad, el respeto, el reconocimiento de las otras personas como seres humanos que legítimamente pueden tener intereses, opiniones o deseos diferentes, negándoles su condición de personas. Ello lleva a quienes dirigen a la expectativa de que el resto solo responda a sus propios deseos”.</p>
<p style="text-align: justify;">En los últimos años, Chile se ha enfrentado a una ola de denuncias y manifestaciones por abusos sexuales y de poder. Las protestas y marchas del último tiempo, han mostrado la indignación de mujeres y hombres ante casos conocidos en  universidades o los medios de comunicación, como lo son el caso de Martín Pradenas o Nicolás López. Esta explosión social muestra además un despertar de muchas personas que se rebelan ante las estructuras machistas impuestas desde hace mucho tiempo en el país, propias de un sistema jerarquizado.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces para comprender por qué las relaciones de dominación se convierten en abusos, hay una serie de factores, pero principalmente es la incapacidad de las instituciones u organizaciones (eminentemente jerárquicas) para hacer frente a las denuncias de las víctimas. Esta incapacidad provoca vacíos relacionales que impiden establecer redes de apoyo horizontal y  facilitan la aparición de personas que se aprovechan de la vulnerabilidad de las víctimas.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante esto, Rauld añade que<i> “se siguen perpetuando abusos sobre todo de naturaleza sexual en muchos espacios, si bien existen protocolos por ejemplo en las universidades y en algunas empresas, no es un mecanismo suficiente para detener los abusos, ya que debemos apuntar a realizar un cambio de conciencia en esos espacios y esto solo se logra desde un enfoque preventivo, que puede ser un trabajo de hormiga, pero a mediano y largo plazo es lo que produce un cambio cultural”.</i></p>
<p style="text-align: justify;">“<i>El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos</i>”, mencionaba la gran filosofa, escritora, profesora y activista feminista, Simone de Beauvoir.</p>
<p style="text-align: justify;">Una clave para romper con las costumbres jerárquicas de nuestra sociedad es la educación, ya que alerta ante cualquier circunstancia de vulneración. Desde la conversación en la sobremesa hasta la educación más formal, Beauvoir alertaba de ser capaces de formar un pensamiento crítico de quienes los rodean.</p>
<p style="text-align: justify;">“<i>Muchas veces hemos escuchado referirse a alguien como “actúa como patrón de fundo”, frase que desgraciadamente parece legitimar en el espacio rural conductas de dominación, pero que refleja esa negación del otro. A través de la presión, la amenaza, la fuerza, el temor a perder algo, en espacios como los señalados se manifiestan muchas veces estas relaciones de dominación, frente a las cuales debemos estar muy alertas para detenerlas, denunciarlas e impedir su repetición</i>”, finaliza Hurtado.</p>
<p><a href="https://www.elmostrador.cl/braga/2023/05/11/leslie-rauld-se-siguen-perpetuando-abusos-sobre-todo-de-naturaleza-sexual-en-muchos-espacios/">Noticia publicada en Braga El Mostrador</a> el 11 de mayo, 2023</p>
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		<title>¿Paridad o democracia paritaria?</title>
		<link>https://www.humanas.cl/paridad-o-democracia-paritaria/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 27 Apr 2023 11:37:05 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph  " style="text-align: justify;"><img decoding="async" class=" wp-image-21879 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2023/04/columna-Tola.png" alt="" width="608" height="304" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2023/04/columna-Tola.png 928w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2023/04/columna-Tola-600x300.png 600w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2023/04/columna-Tola-300x150.png 300w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2023/04/columna-Tola-768x384.png 768w" sizes="(max-width: 608px) 100vw, 608px" /></p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">A partir del reciente ajuste ministerial, en que la ahora ex ministra de la Secretaría General de la Presidencia, Ana Lya Uriarte es reemplazada, por un tema de salud, por el senador del Partido Socialista Álvaro Elizalde, se han levantado voces, incluso dentro del gobierno, en torno a si ello altera la paridad en el Ejecutivo. Efectivamente, este gobierno partió con más mujeres en el gabinete y hoy los hombres alcanzan el 54%. Sin duda, la expectativa no debiera ser que si sale una mujer entra una mujer, sino que la representación equilibrada de hombres y mujeres se mantenga, lo que –de acuerdo a las cifras- ha ocurrido.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Sin embargo, lo que debiera generarnos preocupación es por qué han salido más mujeres que hombres del gabinete, y allí la reflexión en torno a la democracia paritaria adquiere relevancia, ya que ella refiere<b> </b>no solo a un equilibrio numérico en cargos de toma de decisiones públicas, sino a una forma de organizarnos como sociedad que permita distribuir equilibradamente todas las labores necesarias para la existencia de nuestra comunidad.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">La pandemia permitió poner en el centro de la agenda pública la importancia del trabajo de cuidados (habitualmente no remunerado) de niñeces, personas mayores y/o con discapacidad, desarrollado fundamentalmente por mujeres. Esto no solo dificulta la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado, sino que también reduce sus posibilidades de insertarse en el espacio público. La democracia paritaria releva la necesidad de avanzar hacia la igualdad real entre hombres y mujeres, donde todos y todas tengan las mismas posibilidades de ejercer sus derechos, uno de los cuales es la participación social y política.</p>
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<div class="detalle"><span class="tag">LA TERCERA TV /</span><span class="title">El nuevo súperdron de combate turco se prepara para su vuelo inaugural</span><span class="descriptionplayer">El avión no tripulado de última generación, podrá soportar una capacidad de carga de más de una tonelada, además de tener una baja visibilidad en el radar.</span></div>
</div>
</div>
</div>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Entonces, ¿por qué han salido más mujeres del gabinete? Es muy probable que ello ocurra porque no han logrado aún insertarse y construir sus redes de apoyo al interior de los partidos políticos, porque andan apuradas por volver a sus casas, porque no siempre pueden participar en esos espacios informales donde se generan confianzas y alianzas, después de las reuniones formales. Porque aquello que les quita gran parte de su tiempo no es reconocido, valorado ni redistribuido. La participación política requiere tiempo, la construcción de redes y lealtades requiere tiempo, y el tiempo es lo que escasea en la vida de las mujeres.</p>
<div class="offer-content" style="text-align: justify;" data-gtm-vis-recent-on-screen-13478966_250="46497" data-gtm-vis-first-on-screen-13478966_250="46497" data-gtm-vis-total-visible-time-13478966_250="100" data-gtm-vis-has-fired-13478966_250="1">
<section class="titles p-all-10">La inclusión de las mujeres en los espacios de toma de decisiones públicas y de participación política requiere, para mantenerse y crecer, de avanzar paralelamente en una distribución equilibrada entre el conjunto de la sociedad de todas aquellas actividades humanas necesarias para el funcionamiento de nuestra comunidad.</section>
</div>
<p style="text-align: justify;">
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">No olvidemos que el movimiento de mujeres y feminista en la década de los ‘80 planteaba “Democracia en el país y en la casa” &#8230; Aún falta mucho para ello.</p>
<p class="paragraph  "><i><b>Por Victoria Hurtado, subdirectora de Corporación Humanas</b></i></p>
<p><a href="https://www.latercera.com/opinion/noticia/columna-de-victoria-hurtado-paridad-o-democracia-paritaria/3KOV6I3UD5ABRP7MEXA2F4XWKQ/">Columna publicada en La Tercera </a></p>
<p>26.04.2023</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Cancillería realiza primer encuentro con la sociedad civil sobre Política Exterior Feminista</title>
		<link>https://www.humanas.cl/cancilleria-realiza-primer-encuentro-con-la-sociedad-civil-sobre-politica-exterior-feminista/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Oct 2022 10:54:33 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El Ministerio de Relaciones Exteriores realizó hoy el primer encuentro con la sociedad civil en el marco de la implementación de una Política Exterior Feminista, instancia en que participaron representantes de 15 organizaciones para dialogar sobre los principales desafíos de las políticas públicas con enfoque de género, así como acoger las visiones que éstas tienen [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El Ministerio de Relaciones Exteriores realizó hoy el primer encuentro con la sociedad civil en el marco de la implementación de una Política Exterior Feminista, instancia en que participaron representantes de 15 organizaciones para dialogar sobre los principales desafíos de las políticas públicas con enfoque de género, así como acoger las visiones que éstas tienen en la materia.</p>
<p style="text-align: justify;">“Queremos que este sea un proceso inclusivo participativo, no solamente dentro de la Cancillería, donde ya contamos con la Mesa de Género para escuchar el trabajo que se está haciendo en distintas instancias, sino que también abrirnos al exterior y escuchar voces, como en el caso de hoy, de la sociedad civil”, sostuvo Verónica Rocha, Coordinadora de la Política Exterior Feminista.</p>
<p style="text-align: justify;">Este encuentro se da luego de que el Gobierno de Chile anunciara que se convertiría en el noveno país en desarrollar una Política Exterior Feminista, en línea con el énfasis por promover los derechos humanos como eje transversal de la política exterior.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="responsive-img aligncenter" src="https://www.minrel.gob.cl/minrel/site/artic/20221017/imag/foto_0000000220221017155022/POLITICA_EXTERIO_FEMINISTA_3.jpg" width="641" height="427" /></p>
<p style="text-align: justify;">Desde entonces, la Cancillería inició un proceso de elaboración, diagnóstico y diseño de una política que considere la visión de las organizaciones de la sociedad civil, entre otros actores.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>“Vemos que detrás de esto está la voluntad política de trabajar interna y externamente para desarticular las causas estructurales de la desigualdad hacia las mujeres en Chile y el mundo. O sea, es una tremenda tarea”</strong>, afirmó V<strong>ictoria Hurtado de Corporación Humanas</strong> y agregó que “son muy importantes esos diálogos porque profundizan la democracia, le dan sentido a la participación”.</p>
<p style="text-align: justify;">Con esta actividad se inicia una serie de encuentros con actores vinculados al Ministerio que considera al mundo académico y organismos internacionales, para así enriquecer el trabajo que se viene realizando con miras a obtener un documento que sistematice los énfasis en una primera etapa de la Política Exterior Feminista.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-21428 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/10/POLITCA_EXTERIOR_FEMINISTA_5.jpg" alt="" width="546" height="410" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/10/POLITCA_EXTERIOR_FEMINISTA_5.jpg 646w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/10/POLITCA_EXTERIOR_FEMINISTA_5-600x450.jpg 600w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/10/POLITCA_EXTERIOR_FEMINISTA_5-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 546px) 100vw, 546px" /></p>
<p><a href="https://www.minrel.gob.cl/noticias-anteriores/cancilleria-realiza-primer-encuentro-con-la-sociedad-civil-sobre">Nota publicada en www.mirel.gob.cl</a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Prevención de violencias: Los problemas de su identificación y abordaje integral en Latinoamérica</title>
		<link>https://www.humanas.cl/prevencion-de-violencias-los-problemas-de-su-identificacion-y-abordaje-integral-en-latinoamerica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Aug 2022 17:16:32 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Con la participación de las integrantes de la Articulación Regional Feminista por los Derechos Humanos y la Justicia de Género, se realizó el 26 de julio el Conversatorio “Prevención de las violencias hacia las mujeres: evaluación y desafios”, actividad organizada por la misma articulación. En la instancia se habló de los retos que significan para [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Con la participación de las integrantes de la Articulación Regional Feminista por los Derechos Humanos y la Justicia de Género, se realizó el 26 de julio el Conversatorio <strong><em>“Prevención de las violencias hacia las mujeres: evaluación y desafios”</em></strong>, actividad organizada por la misma articulación. En la instancia se habló de los retos que significan para los estados las diversas violencias, los problemas de su implementación por la definición de las mismas y cómo trabajar la prevención en los distintos gobiernos.</p>
<p style="text-align: justify;">De acuerdo al informe que aborda la temática, <strong>1 de cada 3 mujeres en el mundo sufre de violencia</strong>, subrayó la Subdirectora de Corporación Humanas Chile, Victoria Hurtado, para dar comienzo al conversatorio. En la instancia mencionaron varias aristas para entender las violencias que sufren las mujeres y el por qué está fallando la prevención en los distintos países de Latinoamérica, además, de cómo hacer políticas públicas de prevención de violencias contra las mujeres.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-21217 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-4.jpeg" alt="" width="632" height="354" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-4.jpeg 750w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-4-600x336.jpeg 600w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-4-300x168.jpeg 300w" sizes="(max-width: 632px) 100vw, 632px" /></p>
<p style="text-align: justify;">Uno de los temas sobre la prevención de violencias hacia las mujeres que se abordaron durante el conversatorio fueron las políticas públicas generadas por los Estados. Si bien son un gran avance para el movimiento feminista, existe la concepción errónea de que solo con ellas las violencias hacia las mujeres se van a erradicar. Por ejemplo, en el ámbito judicial, la integrante de la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas (CONAMI) México, Norma Don Juan Pérez mencionó que “en México está suscrito a muchos tratados, convenios, ha generado políticas, legislaciones, programas, sin embargo, no se detienen las violencias (&#8230;) Nosotras le decimos obesidad legislativa porque leyes hay muchas. Es importante, pero no es suficiente. E incluso, a veces solo se queda en la Constitución, pero ni siquiera hay una ley reglamentaria que permita aterrizarla”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-21218 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-5.jpeg" alt="" width="750" height="420" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-5.jpeg 750w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-5-600x336.jpeg 600w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-5-300x168.jpeg 300w" sizes="(max-width: 750px) 100vw, 750px" /></p>
<p style="text-align: justify;">A lo anterior, se agregó que<strong> estas políticas son creadas desde la idea de que hay un solo tipo de mujer homogénea</strong>. “Hay que entender más bien la violencia desde la complejidad. De las múltiples formas de violencia y cómo la viven las mujeres en su diversidad” dijo la coordinadora general de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, Paola Yañez-Inofuentes.</p>
<p style="text-align: justify;">La violencia que vive una mujer en las zonas urbanas no es la misma que vive una mujer en las zonas rurales; lo mismo pasa con las mujeres indígenas y las mujeres afrodescendientes. <strong>“El caso de Brasil, que es uno de los pocos países que ha ido desagregando la violencia etnia-raza, se observa que las mujeres blanco-mestizas son asesinadas en su mayoría dentro del hogar, mientras que las mujeres negras-afrodescendientes, la mayor incidencia de asesinatos está en el espacio público, es decir, en las calles. No en el hogar”</strong>, afirmó la coordinadora Yañez-Inofuentes. Entonces, “cómo vamos a tener y pensar la legislación sobre prevención de violencia dentro del hogar cuando unas mujeres sufren mayores grados de violencia en la calle”, añadió.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-21215 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-2.jpeg" alt="" width="750" height="422" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-2.jpeg 750w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-2-600x338.jpeg 600w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-2-300x169.jpeg 300w" sizes="(max-width: 750px) 100vw, 750px" /></p>
<p style="text-align: justify;">Las legislaciones que tienen los países sobre la violencia y su prevención, en consecuencia, no son integrales y están pensadas, por ejemplo, para el ámbito urbano. No se piensa en las mujeres de las periferias o de las zonas rurales que experimentan otras situaciones. Y, desde la perspectiva de Paola Yañez-Inofuentes, “uno de los principales desafíos legislativos de los países es pensar en todas las mujeres”.</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien en documentos de política pública de los países de la región mencionan la interseccionalidad para abarcar todas las problemáticas de las mujeres, esto no se vivencia en la práctica. En la observación hecha por la directora de Corporación Humanas Colombia, Adriana Benjumea, respecto a su país,<strong> “en las leyes no hay un significado concreto de qué significa esa violencia contra mujeres afrodescendientes, palenqueras o negras. Las feministas hemos puesto en evidencia cómo algunos gobiernos se han apropiado del lenguaje, pero para nada se refleja en las políticas públicas de prevención y atención de la violencia”</strong>, sentenció.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-21216 aligncenter" src="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-3.jpeg" alt="" width="750" height="413" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-3.jpeg 750w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-3-600x330.jpeg 600w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2022/08/articula-3-300x165.jpeg 300w" sizes="(max-width: 750px) 100vw, 750px" /></p>
<p style="text-align: justify;">Durante el conversatorio se ahondó sobre la utilización del concepto anterior en las políticas públicas de cada país, más otros como la interculturalidad y los estados plurinacionales. Para la integrante de CONAMI, Norma Don Juan Pérez, el concepto interculturalidad ha sido utilizado con una intención política que terminó despolitizando la palabra. <strong>“No se trata de que traduzcas mi lengua indígena. La interculturalidad se trata de diálogos horizontales. De que es válida tu visión, como mi visión del mundo”</strong>, apuntó.</p>
<p style="text-align: justify;">Los gobiernos utilizan esos conceptos para “reconocer” a la diversidad, sin embargo, cuando hacen políticas públicas de prevención, “se sigue manteniendo la idea de que somos un solo sujeto. Una nación mestiza”, dijo Paola Yañez-Inofuentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces, ¿cómo abarcar la prevención de violencias hacia las mujeres? La violencia hacia las mujeres no debe ser abordada sólo a partir de un número. En el conversatorio señalaron que no importaba si eran 100 mil casos de desaparecidas o 20. La violencia no debe existir. Cosa que también se critica a los gobiernos ya que si no afecta a una población importante no es considerado grave.</p>
<p style="text-align: justify;">También, es necesario abandonar el pensamiento de que con la sanción está resuelto el problema y<strong> reconocer nuestra responsabilidad social en la violencia hacia las mujeres</strong>. En ese sentido, la directora de Humanas Colombia, Adriana Benjumea, quien además coordina la Articulación Regional Feminista, mencionó: “Somos sociedades racistas, clasistas, transfóbicas y xenófobas. Le hemos quitado grandeza y dignidad a la palabra indio o negro y han sido ubicadas en un lenguaje despectivo y desconocedor de derechos humanos. <strong>No hemos trabajado lo suficiente en educarnos como sociedad para eliminar realmente la discriminacion</strong>”.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, puntualizó que, sin este reconocimiento, la unión entre las mujeres del continente va a ser difícil “si se considera que es un problema a las mujeres afro o que las mujeres venezolanas que transitan nuestros países son un problema. Pues ahí empezamos perdiendo y el patriarcado nos gana”, finalizó.</p>
<p style="text-align: justify;">El conversatorio puntualizó justamente en el tema educacional para la prevención de las violencias hacia las mujeres ya que, a nivel regional, es escuálido en todos los países, vale decir, que el aporte a la prevención es nula y perpetua discriminación. Respecto a eso, la integrante de CONAMI, Norma Don Juan Pérez, comentó sobre la población indígena en las escuelas, afirmando que <strong>“no se reconocen nuestras visiones y formas de ser y estar en el mundo.  No se va reconociendo las especificidades de las distintas poblaciones, nuestros distintos lenguajes y nuestras distintas formas de comunicarnos”.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Por último, realizar políticas públicas de prevención lo suficientemente estructurales, significa pensar desde los márgenes hacia el centro, “es en los márgenes donde se refleja la estructura de las desigualdades”, dijo la coordinadora Paola Yañez-Inofuentes. Se deben tomar las desigualdades que están fuera e ir trabajando hacia el centro. “Urge pensar precisamente desde esto, el margen. Desde la periferia, lo rural e ir pensando en soluciones para transformar esas realidades”, concluyó.</p>
<h2><a href="https://www.youtube.com/watch?v=QmC9YnjC3KY">Revisar el conversatorio completo aquí </a></h2>
<p>&nbsp;</p>
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			</item>
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		<title>Crisis de cuidados en el marco de la pandemia</title>
		<link>https://www.humanas.cl/crisis-de-cuidados-en-el-marco-de-la-pandemia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Apr 2021 19:19:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[corporación humanas]]></category>
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		<category><![CDATA[trabajo remunerado]]></category>
		<category><![CDATA[Victoria Hurtado]]></category>
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					<description><![CDATA[Las opciones de teletrabajo que algunas empresas e instituciones han implementado en este periodo sobreexigen en mayor medida a las mujeres, quienes, por la desigual distribución de labores domésticas y de cuidado y la permanencia de hijos e hijas en las viviendas, han aumentado su tiempo de trabajo remunerado y no remunerado al interior de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-20459 alignleft" src="http://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2021/04/Labores-domesticas-y-cuidados-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2021/04/Labores-domesticas-y-cuidados-300x169.jpg 300w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2021/04/Labores-domesticas-y-cuidados-600x338.jpg 600w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2021/04/Labores-domesticas-y-cuidados-768x433.jpg 768w, https://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2021/04/Labores-domesticas-y-cuidados.jpg 950w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><strong>Las opciones de teletrabajo que algunas empresas e instituciones han implementado en este periodo sobreexigen en mayor medida a las mujeres, quienes, por la desigual distribución de labores domésticas y de cuidado y la permanencia de hijos e hijas en las viviendas, han aumentado su tiempo de trabajo remunerado y no remunerado al interior de los hogares, situación que si bien impacta diferenciadamente en la diversidad de mujeres, está generando en términos generales graves afectaciones en la salud mental de todas.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La pandemia ha generado la oportunidad de visibilizar con mayor fuerza en el escenario de la deliberación política y de la gestión pública la injusta división sexual del trabajo y la urgencia de reorganizar y hacerse cargo como sociedad de las labores de cuidado, sumándolo como uno más de los pilares de protección social, como ha planteado ONU Mujeres y la CEPAL. El término «trabajo doméstico» y «de cuidados no remunerado» refiere a todas las actividades diarias necesarias para mantener nuestras vidas y salud. Entre ellas están las tareas del hogar, como la preparación de alimentos, limpieza y lavado de ropa, y las tareas de cuidados personales, especialmente de las niñas y niños, personas mayores, enfermas o que tienen alguna discapacidad. Sin embargo, esta noción de justicia y esta certeza de que nuestras sociedades se sostienen en las labores de cuidado, y de que no podrían existir sin ellas, no ha logrado aún traducirse en políticas acordes a la magnitud de las necesidades a resolver y las medidas en esta materia han estado focalizadas principalmente en las mujeres, reforzando la exclusividad de ellas en esta responsabilidad. Es por ello <strong>que el movimiento feminista ha planteado que reconocer, redistribuir y reducir el trabajo de cuidados no remunerado asumido por las mujeres es fundamental para que la responsabilidad sobre este trabajo sea valorada y asumida entre el Estado, el sector privado, la comunidad, los hogares, y entre hombres y mujeres. Pero como aún la acción pública está lejos de ello, surgen iniciativas para responder a las urgencias que plantea la crisis sanitaria, como la extensión del post natal.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las opciones de teletrabajo que algunas empresas e instituciones han implementado en este periodo sobre exigen en mayor medida a las mujeres, quienes, por la desigual distribución de labores domésticas y de cuidado y la permanencia de hijos e hijas en las viviendas, han aumentado su tiempo de trabajo remunerado y no remunerado al interior de los hogares, situación que si bien impacta diferenciadamente en la diversidad de mujeres, está generando en términos generales graves afectaciones en la salud mental de todas. Frente a ello, nos preocupa la suspensión de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT), cuya segunda aplicación debía realizarse en 2020 y que se constituye como un instrumento fundamental para dimensionar la desigual distribución de tareas domésticas y de cuidado. Uno de los argumentos esgrimidos refiere a las dificultades que provoca la pandemia para su realización, sin embargo, el otro refiere a razones presupuestarias, señalándose que tampoco será realizada en 2021, perdiéndose así la posibilidad de medir concretamente el impacto de la pandemia en el tiempo dedicado al trabajo por parte de las mujeres, generando información estadística confiable y permanente en el tiempo que sustente las necesarias y ausentes políticas públicas en la materia.</p>
<p style="text-align: justify;">Se requiere hoy, aún más que antes, reconocer las labores domésticas y de cuidado como labores esenciales para el funcionamiento y la sostenibilidad de nuestra sociedad; y resolver cómo nos vamos a organizar para la realización de estas tareas, asumiendo la responsabilidad que a todos y todas nos cabe en ellas: Estado, sector privado, ciudadanos y ciudadanas. La próxima Convención Constitucional tiene la gran oportunidad de garantizar en la nueva Constitución el derecho al cuidado de toda persona, desde su nacimiento hasta su muerte, otorgando al Estado la obligación de proveer los medios para garantizar que este cuidado sea digno y realizado en condiciones de igualdad entre mujeres y hombres, estableciendo el mandato a la implementación de un sistema nacional e integral de cuidados y el deber de cuidar a quienes cuidan.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas bases nos permitirán pasar desde un Estado subsidiario a un Estado cuidador, que responda a las desiguales estructurales entre hombres y mujeres mediante políticas públicas articuladas a nivel económico, cultural, de salud, educación y protección social que brinden tiempo, recursos, prestaciones y servicios universales y de calidad en materia de cuidado, incorporando en ellos la perspectiva feminista, interseccional, intercultural y el enfoque de derechos humanos.</p>
<p><strong>Victoria Hurtado </strong><br />
<strong>Psicóloga de Corporación Humanas.</strong></p>
<p><a href="https://www.eldesconcierto.cl/opinion/2021/04/17/crisis-de-cuidados-en-el-marco-de-la-pandemia.html">Publicada por El Desconcierto </a></p>
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		<title>Pandemia y salud mental en las mujeres: “Estamos tan sobrecargadas que sentimos que no estamos siendo ni buenas madres, ni buenas hijas, ni buenas trabajadoras, ni buenas mujeres”</title>
		<link>https://www.humanas.cl/pandemia-y-salud-mental-en-las-mujeres-estamos-tan-sobrecargadas-que-sentimos-que-no-estamos-siendo-ni-buenas-madres-ni-buenas-hijas-ni-buenas-trabajadoras-ni-buenas-mujeres/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Mar 2021 15:06:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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		<category><![CDATA[salud mental]]></category>
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<div id="google_ads_iframe_/124506296/La_Tercera_com/LT_interior/interior_160x600_0__container__" style="text-align: justify;"><b>En febrero de este año los medios internacionales informaron que en Japón, contrario a la tendencia que había marcado esta última década, existió durante el 2020 un aumento (casi de un 15%) en los suicidios entre mujeres.</b> Tan solo en octubre, como informó la BBC, la tasa de suicidios femeninos en el país dio un salto de más del 70% comparado con el mismo mes del año anterior. Si bien los especialistas locales hablaron de un ‘patrón inusual’, identificaron dentro de las posibles causas la pérdida de trabajo, la sobrecarga y la precarización laboral.</div>
</div>
</div>
</div>
<div class="spm | spm-itt" style="text-align: justify;">
<div></div>
<div>La Organización Mundial de la Salud empezó a advertir en mayo del 2020 que la pandemia tendría como consecuencia un aumento en los trastornos psicológicos y suicidios, e informaron en cada oportunidad la importancia de que los gobiernos mundiales consideraran dentro de sus planes de acción la salud mental con enfoque de género. <b>Y es que ya en los primeros meses se puso en evidencia que frente a una situación de crisis, serían nuevamente las mujeres las que se verían mayormente afectadas en todo sentido.</b> En agosto del 2020 el estudio <i>Covid-19 and the Gender Gap in Work Hours</i> demostró que en parejas heterosexuales con hijos menores a los 13 años, en las que ambos tenían un trabajo de condiciones similares, fueron las madres las que redujeron sus jornadas laborales cuatro a cinco veces más que los padres, aumentando así de un 20% a un 50% la brecha de género en la cantidad de horas dedicadas al trabajo remunerado.</div>
<div></div>
<div>A esto se le sumó el aumento, por lo contrario, de las horas dedicadas a las labores domésticas y de cuidado. <b>La </b><i><b>Encuesta de Empleo</b></i><b> del Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, en la que se examinó la distribución del trabajo en los hogares durante la pandemia, reveló que el 38% de los hombres en familia había dedicado cero horas semanales a realizar tareas domésticas.</b> Además, en hogares en los que hay hijos menores a los 18 años, el 71% de los padres dedicó nuevamente cero horas al acompañamiento en tareas escolares. Mientras que las mujeres, por ejemplo, dedicaron 14 horas semanales más que los hombres al cuidado de niños menores de 14 años.</div>
<div></div>
<div>Lo que han perdido las mujeres, más allá de lo material (no olvidemos que según cifras entregadas por ComunidadMujer en septiembre del 2020, durante ese año, del 1.837.000 personas que habían perdido su trabajo, 899.000 fueron mujeres, y de ellas un 88% se salió de la fuerza laboral y no estaba optando por buscar trabajo), es aun poco cuantificable. No se trata únicamente de los índices de inactividad, que por cierto, según explica la Directora de Estudios de ComunidadMujer, Paula Poblete, significan un retroceso de una década en términos de igualdad de género. Se trata de todo lo intangible e inabordable que eso implica, como la pérdida de pertenencia, de trascendencia y el estar relegadas únicamente al espacio privado. <b>Y es que en nuestra sociedad son las mujeres las que se hacen cargo de las labores domésticas y del cuidado –de toda la familia, no solo los hijos–, y esta demanda aumenta notoriamente en momentos de crisis. </b>Porque en muchos casos terminan siendo el barómetro emocional de la familia, las que contienen y cuidan al resto frente a la adversidad<b>,</b> siendo que en una familia en la que se distribuyen los roles equitativamente, esta labor la podría cumplir un hombre.</div>
<div></div>
<div>Como explica la psicóloga de Corporación Humanas, Victoria Hurtado,<b> </b>las mujeres no solo viven el temor que todos viven ante esta situación desconocida, sino que por el rol que se les ha asignado socialmente –y que se espera que cumplan– son también las que se hacen cargo de los demás.<b> </b>“No solo sufren por sí mismas, si no que también sufren por los otros miembros de la familia y eso provoca un desgaste asociado, además de lo que implica realizar labores de cuidado y doméstico y no realizar uno remunerado, si es que ese es el caso. Si es que siguen realizando trabajo remunerado, tener que hacerlo en casa con todos ahí, es sumamente difícil. Si ya era difícil separar la jornada antes, ahora lo es más aún”, explica. <b>“Las mujeres están respondiendo a las necesidades de hijos, parejas, al funcionamiento del hogar y eso genera tensión, preocupación, desgaste y tiene un impacto grande. Padecemos por nosotras y por el resto”.</b></div>
<div></div>
<div><span>En agosto del año pasado el Minsal empezó a levantar información respecto a cómo estaba afectando la pandemia en términos de salud mental. </span><b>El sondeo reveló que si bien la mitad de los encuestados creía que su ánimo estaba ‘peor o mucho peor’ que antes, el desgaste era mayor en las mujeres que en los hombres. </b><span>Dentro de los ítems disponibles para que los encuestados consultaran, un 65% preguntó por síntomas ansiosos y un 9% por ideas o intentos suicidas, y las que más consultaron fueron mujeres entre los 34 y 45 años.</span></div>
<div></div>
<div>Y es que como explica Victoria Hurtado, son ellas las que además de los trabajos habituales, se están haciendo cargo de la educación a la distancia. “Si ya en una situación sin pandemia las mujeres estábamos posicionadas en un lugar subordinado, ahora estamos peor. No olvidemos que según la encuesta <i>Percepciones de las mujeres sobre su situación y condiciones de vida en Chile</i>, 9 de cada 10 mujeres se siente discriminada en Chile. La discriminación sin duda provoca malestares específicos y eso redunda en la salud mental”, explica.</div>
<div></div>
<div>Como explica la psicóloga especialista en género de CIDEM, Claudia Hurtado, <b>cuando realizamos multitareas, también nos quedamos con la sensación de que ninguna está bien hecha. “Estamos tan sobrecargadas que sentimos que no estamos siendo ni buenas madres, ni buenas hijas, ni buenas trabajadoras, ni buenas mujeres. </b>La sobre exigencia a la que nos enfrentamos constantemente afecta nuestra propia valoración”, explica. “Como dice la psicoanalista Esther Perel, la pérdida que estamos experimentando es una pérdida a escala masiva, ambigua e intangible. Eso quiere decir que estamos viviendo un duelo, y los duelos se visibilizan y se lloran”.</div>
<div></div>
<div>Pero eso nos cuesta. Como explica Victoria, las mujeres postergamos la resolución de nuestros propios malestares en función de priorizar al resto. “No porque seamos particularmente buenas, sino que eso es lo que se espera de nosotras; es el rol que se nos ha asignado y que la sociedad nos ha determinado a cumplir.<b> </b>Y muchas lo asumen y desarrollan con la naturalidad de que así son las cosas”.</div>
</div>
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</div>
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</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
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			</item>
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		<title>Cómo la pandemia puso en riesgo las carreras profesionales de algunas madres</title>
		<link>https://www.humanas.cl/como-la-pandemia-puso-en-riesgo-las-carreras-profesionales-de-algunas-madres/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutierrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Aug 2020 00:34:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[destacados]]></category>
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					<description><![CDATA[A mediados de marzo, cuando se decretaron las primeras medidas de distanciamiento social, Melissa Parra (41) y su marido conversaron la necesidad de establecer ciertas normas, porque, de lo contrario, los meses de confinamiento con tres hijos chicos –el mayor de 12 años– se volverían un desafío difícil de afrontar. El mismo 19 de marzo, [&#8230;]]]></description>
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<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">A mediados de marzo, cuando se decretaron las primeras medidas de distanciamiento social, Melissa Parra (41) y su marido conversaron la necesidad de establecer ciertas normas, porque, de lo contrario, los meses de confinamiento con tres hijos chicos –el mayor de 12 años– se volverían un desafío difícil de afrontar. <b>El mismo 19 de marzo, tres días después de que empezaran a teletrabajar, acordaron horarios y espacios de la casa que destinarían únicamente al trabajo remunerado</b>, para así poder conciliar de manera más armónica la vida laboral y familiar.</p>
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<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Los tres días previos a esa resolución los dos trabajaron en el comedor para poder estar cerca de los niños. <b>Ella preparaba el almuerzo a eso de las 13:00 mientras él seguía trabajando, y entre los dos levantaban la mesa y lavaban los platos. </b>A las 14:30 volvían a sentarse frente al computador. Y a las 18:00, entre gritos, llantos y juguetes desparramados en el piso, cerraban el día laboral. Después tocaba ordenar, lavar, preparar la comida, jugar con los niños, hablar sobre sus emociones –parte de las sugerencias que habían recibido de los profesores de sus hijos–, revisar las tareas, leerles un cuento y, finalmente, sentarse en el sillón y pasar un rato juntos para decantar el día.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Esta ‘nueva cotidianidad’ suponía ajustar sus rutinas y el nivel de distracciones estaba dificultando el rendimiento en el trabajo. <b>Y por eso decidieron que él trabajaría en uno de los dormitorios a puerta cerrada. Ella, en cambio, seguiría en el comedor para poder estar al tanto de los niños.</b> <b>La decisión fue tomada en base a los sueldos de ambos</b>: de tener que perder un trabajo, pensaron, sería un poco menos grave que lo perdiera ella.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Esa misma semana, Alejandra Rodríguez (37), madre soltera de dos hijos, tuvo que renegociar su jornada laboral. Sus hijos estarían en la casa durante meses, ella no cuenta con ayuda y su madre pertenece a la población que está mayormente en riesgo frente al Covid-19, por lo que la única alternativa viable era trabajar menos horas. “<b>Tuve suerte de que mi empleador aceptara reducir mi jornada. Pero no puede ser esa la única vía y no podemos considerarnos afortunadas por poder llegar a un acuerdo que de igual manera nos perjudica</b>; trabajar más, en menos tiempo, y retroceder en nuestras carreras profesionales”, dice.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Alejandra y Melissa no son las únicas. Y esta disyuntiva a la que se enfrentan, que las obliga a tener que hacer malabares y reacomodar sus horarios para poder <b>congeniar la vida laboral y doméstica, no es nueva. </b>Solamente se ha agudizado –y se ha vuelto más visible– durante los meses de confinamiento, en los que los colegios y guarderías han estado inactivos y los abuelos o cuidadores secundarios no han podido salir de sus casas.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Así lo demuestran los resultados preliminares del estudio Covid-19 and the Gender Gap in Work Hours, publicado recientemente en el medio especializado Gender, Work &amp; Organization, en el que se da cuenta de que <b>en parejas heterosexuales con hijos menores de 13 años, en las que ambos tienen un trabajo de condiciones similares, son las madres las que han tenido que reducir sus jornadas laborales</b> cuatro a cinco veces más que los padres, aumentando así de un 20% a un 50% la brecha de género en la cantidad de horas dedicadas al trabajo remunerado.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Y es que el trabajo, como explica la directora de Estudios de ComunidadMujer, Paula Poblete, es una moneda de doble cara, y la trayectoria laboral de hombres y mujeres no puede entenderse sin abordar los dos tipos de trabajo: el remunerado y el no remunerado. “Los hombres pueden tener un desarrollo laboral exitoso con mayor facilidad, avanzar en sus carreras, aceptar desafíos, capacitarse en nuevas habilidades y ascender, precisamente porque suelen desentenderse del trabajo doméstico y no remunerado”, explica. “<b>En el caso de las mujeres, su desenvolvimiento en el espacio laboral es más difícil dada la falta de un sistema nacional de cuidados y sobre todo la falta de corresponsabilidad parental</b>”.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">En Latinoamérica, solo Uruguay cuenta con un sistema nacional que reconoce que el cuidado es tanto un derecho como una función social garantizada, lo que facilita que se genere un modelo de responsabilidad compartida entre familias, Estado, comunidad y mercado. Mientras que en Chile, si bien en el segundo gobierno de Michelle Bachelet el Ministerio de Desarrollo Social impulsó el programa Chile Cuida, que forma parte del Sistema de Protección Social del Estado y por el cual se busca acompañar y apoyar a las personas en situación de dependencia y sus cuidadoras, <b>no existe una ley que establezca que el cuidado es un derecho que se adquiere desde que nacemos hasta que morimos.</b></p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Según la encuesta Casen realizada en 2017, <b>un 19,4% de las mujeres chilenas mayores de 15 años se encuentra fuera de la fuerza de trabajo por razones de cuidado o quehaceres domésticos. </b>Y según la Organización Internacional del Trabajo, las mujeres tienen a su cargo 76,2% de todas las horas del trabajo de cuidado no remunerado, y son ellas quienes tienen doble o triple jornada laboral, situación que solo se ha acentuado con las medidas de confinamiento. Lo que se está viendo en la pandemia, según explica Poblete, es la agudización de la crisis de los cuidados. “<b>La pandemia vino a evidenciar la injusta sobrecarga de trabajo que tienen las mujeres en su día a día, que es una suma del remunerado y el no remunerado.</b> Las empresas que han tratado de facilitarles la vida a sus empleadas les dan ciertas facilidades para poder teletrabajar y cuidar al mismo tiempo, y flexibilidad horaria”, explica. “El problema es que esto parece una buena idea, pero cuando este tipo de flexibilidades se otorgan exclusivamente a las madres y no a los padres se refuerza la idea de que las que tienen que combinar y conciliar la vida laboral y familiar son ellas”.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Como explica la especialista, en Chile aún no hay cifras que den cuenta de cómo se han visto interrumpidas –o cómo han retrocedido– las carreras laborales de las madres, pero los testimonios recopilados por ComunidadMujer durante los meses de encierro develan que son ellas quienes han tenido que adecuar sus jornadas laborales y quienes se han visto mayormente interrumpidas durante el día. “<b>Lo que hemos visto es que los hombres se encierran en algún espacio y trabajan bastante más tranquilos, mientras que las mujeres se quedan compartiendo el espacio con los hijos.</b> Están sobrecargadas porque suman horas de trabajo no remunerado, lo que a la larga tiene un impacto en sus carreras. Hay que darles facilidades a los hombres para que ellos también tengan que ver mermado su día laboral; no pueden estar trabajando como si no pasara nada”.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Como explica la psicóloga y vicepresidenta de Corporación Humanas, Victoria Hurtado, para aquellas madres que se han dedicado al trabajo no remunerado estos meses han implicado un aumento en la carga por la permanencia del conjunto de los integrantes de la familia al interior del hogar. Y aquellas que han tenido que incorporarse al teletrabajo han debido responder a las labores que se realizan al interior del hogar teniendo además que cumplir los objetivos de sus trabajos remunerados. Por otro lado, <b>en las mujeres recae la contención emocional de la familia entera </b>y eso, como explica la especialista, no es cuantificable.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Como plantea Hurtado, en estos meses las mujeres han estado combinando por períodos parciales de tiempo el trabajo remunerado y el doméstico, y eso ocurre porque no existe una conciencia en el conjunto de la sociedad que establezca que es tarea de todos y todas. Y efectivamente, dentro de eso está también la contención emocional. “En Chile, <b>por la socialización que tenemos y dado que no existe una corresponsabilidad parental, las madres asumen gran parte de la crianza de los hijos, y cuando tienes prácticamente solo a tu madre presente, tu referente de cuidado va a ser ella. </b>Pero esto es algo que perfectamente podría cambiar; cuando hay un padre presente, que asume su responsabilidad y entiende su rol no como proveedor sino que como alguien que cría, también puede ser él un barómetro emocional en la familia. También puede contener y estar ahí en el día a día”, explica Paula Poblete.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;"><b>¿Qué pasa después de la pandemia? </b></p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Según el estudio Covid-19 en la vida de las mujeres, realizado por la Organización de los Estados Americanos y la Comisión Interamericana de Mujeres,<b> la mayor carga laboral impacta negativamente en sus trabajos remunerados y estados de salud, sobre todo en ausencia de sistemas de cuidados institucionalizados.</b> Para respaldar esto, el estudio recurre a situaciones anteriores de crisis: “El Ébola demostró que las cuarentenas reducen las actividades económicas de las mujeres, y su capacidad de resiliencia cuando se levantan las medidas preventivas es mucho menor”. Así también lo explica Victoria Hurtado, quien argumenta que el teletrabajo no es la solución. “Lo que necesitamos es una reestructuración de la sociedad donde los cuidados sean parte de la agenda pública. En la medida en que no se regularice el funcionamiento social, las escuelas y los programas para apoyar el cuidado infantil, no puede pensarse que el trabajo fuera de los hogares va a estar resuelto”, explica.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Por su lado, Poblete señala que va a haber un momento en el que las familias van a tener que tomar la decisión respecto a quién vuelve al lugar de trabajo. “<b>Como nuestra crianza sigue estando muy estereotipada y son las mujeres las que suelen dedicarse a los niños –lo que influye en una brecha salarial cercana al 30%– lo más probable es que sean ellas quienes se queden en la casa, únicamente porque van a terminar escogiendo en base al sueldo</b>”. Si la mamá tiene un hijo menor de 6 años podría acogerse a la Ley de Protección del Empleo y optar por el seguro de cesantía. “Pero la tasa de reemplazo va cayendo hasta quedar en un tercio del salario, entonces es muy delicado cómo se afecta el presupuesto familiar”. Y para las que no, la única alternativa pareciera ser la renuncia.</p>
<p class="paragraph  " style="text-align: justify;">Según un estudio reciente realizado por Corporación Humanas, un 94,8% de las mujeres dice poder trabajar aunque tengan familia. Desde las mujeres, como explica Hurtado, siempre ha existido la disposición para incorporarse al mercado laboral. <b>Pero ¿cómo se responde a lo laboral y a lo que requiere el conjunto de la familia si hasta ahora eso recae en la mujer?</b> “Tener hijos es una función social, por lo tanto la solución no es pedir licencias médicas o confinar a las mujeres en la casa, hay que pensar una solución permanente como país”, termina Hurtado.</p>
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