Por: Fernanda Carrera

Esa zona resultó ser, en proporción con su población, la que más presentó femicidios, denuncias por violencia intrafamiliar y víctimas femeninas ingresadas al Ministerio Público. Le siguen regiones del norte del país: Tarapacá, Atacama y Antofagasta. En tres años ha habido 99 femicidios en Chile y 266 casos frustrados. 22% de los agresores se suicida.

La violencia intrafamiliar comienza con pequeños ataques psicológicos que aumentan en su intensidad y frecuencia. Si no es contenida a tiempo, su expresión máxima resulta ser el femicidio. Y si bien es un triste fenómeno nacional, en 2015 la Región de Aysén fue la que resultó ser la más violenta con las mujeres, la misma zona de la que es oriunda Nabila Rifo (28), la mujer brutalmente golpeada y a la que le sacaron los ojos en el ataque. Su pareja está detenida.Si bien en números totales siempre la Región Metropolitana es la que tiene más femicidios y denuncias (porque es la zona con mayor concentración demográfica); al calcular la incidencia de femicidios, denuncias por violencia intrafamiliar y cantidad de víctimas ingresadas en el Ministerio Público, junto a la población proyectada a a 2016 (109.317), la Región de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo, arroja los resultados más preocupantes.Así por ejemplo, en 2015, los femicidios en Aysén representaron el 0,091% (1) de su población. La Araucanía tuvo el mismo porcentaje con seis casos y Atacama lideró el grupo con 0,094%(3).En las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Los Ríos y Magallanes no ocurrieron episodios de femicidios ese año, periodo en que se registraron 45 asesinatos de mujeres a manos de parejas o ex parejas en todo Chile.En cuanto a las denuncias por violencia intrafamiliar (contra cualquier sexo) éstas se concentraron, en orden decreciente, en las regiones de Aysén (0,78%) (856), Los Lagos (0,70%) (5.983) y Tarapacá (0,69%)(2.398). En tanto, Magallanes y Atacama presentaron la menor tasa de denuncias een proporción a su población.Mientras, las mujeres que fueron ingresadas a causas del Ministerio Público como víctimas de delitos de violencia intrafamiliar, donde se incluyen las amenazas, delitos sexuales, maltrato habitual y lesiones, entre otros; dejan a las regiones de Aysén (0,83%) (912), Antofagasta (0,75%)(4.741) y Tarapacá (0,69%) (2.394), con el mayor número de ingresos. Coquimbo, Bío Bío y Los Ríos tienen los menores.

Captura de pantalla 2016-05-25 a la(s) 16.42.4743% DE LOS FEMICIDIOS FUERON A PUÑALADAS Y 22% DE LOS AGRESORES SE SUICIDARON:Aunque desde la psiquiatría explicaron que no existe un fenómeno patológico que pueda indicar por qué en estas regiones ocurre más o menos violencia, la generala Jefe de Zona de Carabineros Prevención y Protección de la Familia, Marcia Raimann, comentó a Soychile.cl que hay factores que pueden incidir en su mayor prevalencia. “Hemos observado un aumento de los delitos sexuales y la prostitución en las regiones que tienen un mayor índice de denuncias, como Tarapacá y Aysén. Creo que pasa por una falta de control formal e informal, porque tenemos menos testigos. Además, en el norte hay una mayor tendencia al consumo de alcohol, lo que altera la conduta y en el sur tenemos menos luz», precisó. Agregó que, «estos delitos ocurren en zonas alejadas de los centros urbanos en su mayoría, por lo que al no tener la conectividad, la víctima percibe que está más aislada y los agresores aumentan su sensación de poder”. En materia de femicidios, en los últimos tres años han ocurrido 99 casos a lo largo de Chile: 40 en 2014, 45 en 2015 y 14 en lo que va de 2016. En ellos no hay discriminación por sector socioeconómico o edad de las víctimas. La menor de ellas tenía sólo 14 años y la mayor, 90. Esto, sin contar los ataques frustrados que suman un total de 266 en este periodo. Cada año van en aumento.Un dato relevante para este delito, denominado la expresión máxima de la violencia intrafamiliar, es que 22% de los femicidas se suicidaron. A estas cifras se suma que en 43,4% de los casos las mujeres fueron apuñaladas, 20% estrangulada y otro 12% murió por el uso de armas de fuego. Le siguen el atropello, piedrazos, martillazos, hachazos, degollamientos y descuartizamientos. PSIQUIATRA: «NO EXISTE UNA CONDICIÓN PATOLÓGICA PARA EL HOMBRE VIOLENTO»: La psiquiatra de la Sociedad Chilena de Salud Mental, Katherina Llanos, explicó a Soychile.cl que todos los métodos empleados son violentos y que no están relacionadas a una patología mental del agresor. “La forma de matar no es relevante desde la psiquiatría, porque no existe una condición sociopatológica para el hombre violento, ni tampoco una personalidad previa cuando hablamos de violencia, porque las relaciones se dan en la interacción con el otro y no en el individuo. Una persona que ejerce violencia puede ser normal en muchos aspectos”, sostuvo.La profesional agregó que el método empleado sí tiene relación con la regionalización, “en el sur puedes ver el uso del hacha porque cortan leña, en el nivel urbano se puede asociar a un mayor uso de armas de fuego, porque tienen relación con el ambiente en que se desenvuelven las personas”.En tanto, la abogada y vocera de Corporación Humanas, Camila Maturana, comentó que los ataques de violencia hacia las mujeres han ido presentando niveles de ensañamiento en el tiempo. Según explicó a Soychile.cl con ataques violentos como el de Nabila, los hombres buscan marcar el cuerpo de las mujeres. “Con cada femicidio ellos envían un mensaje de terror para quienes se enfrentan a la situación de ser violentadas, para que sean conscientes de lo que les puede llegar a pasar si terminan la relación o denuncian (…) podemos hablar de crímenes de odio. En esos casos se quiere exterminar un colectivo y entregar un mensaje de subordinación social a estos grupos, que en estos caso serían las mujeres”, afirmó.Maturana, también coordinadora del Observatorio Parlamentario, aseveró que Chile está inmerso un modelo patriarcal donde se discrimina a las mujeres y tiende a ejercer la subordinación. Según la última encuesta de Corporación Humanas, un 83,8% de las mujeres se siente discriminada en Chile. En este punto coincide también la psiquiatra Llanos, quien argumenta que en este país las conductas de violencia no están visibilizadas en el sistema, especialmente cuando se habla del tipo psicológica.CAMBIOS A LA LEGISLACIÓN:A raíz del caso de Nabila, la Presidenta Michelle Bachelet anunció el 21 de mayo, cambios a la norma de violencia intrafamiliaer para ampliar su sentido y penas.Para la abogada Maturana, es fundamental hacer cambios profundos en esta materia, pues “el mismo sistema judicial avala las creencias machistas y en ocasiones se exculpa al agresor o se minimiza sus penas por justificarlos como arrebatos frustrados. Muchas veces justifican los ataques por los celos”, precisó. En abril pasado, por ejemplo, el tribunal de Ovalle anuló una condena por femicidio frustrado al considerar que el agresor actuó con el atenuante el «arrebato u obcecación» al saber que su mujer le había sido infiel.Maturana afirmó que hay que abordar cuatro áreas en materia legislativa: prevención de la violencia, sanción al agresor, protección a la víctima y reparación a los daños que ocasionan este tipo de agresiones. “Desde el Ejecutivo tienen pendiente construir una ley integral de la violencia contra las mujeres y en el poder judicial hay que revertir los niveles de impunidad”, puntualizó. CONDENAS A LOS AGRESORES Y DECISIÓN DE NO CONFIRMAR LA DENUNCIA:De acuerdo a información solicitada al Ministerio Público, entre los años 2014 y 2015, 82 imputados por femicidios fueron condenados por el sistema judicial, sólo dos de ellos en ese periodo fueron absueltos. Y en materia de violencia intrafamiliar, se ingresaron 130.634 denuncias en 2015. 15.493 imputados tuvieron una sentencia condenatoria; 4.871 fueron absueltos y 30.621 tuvieron una suspensión condicional del procedimiento. Un total de 45.317 tuvieron otro tipo de salida judicial (sobreseimiento definitivo, temporal, acuerdos reparatorios). Para las causas que no tuvieron una medida, destaca la “decisión de no perseverar” con 15.516, en donde uno de los factores que inciden en ellas, es la falta de colaboración de la víctima. En ese sentido, es importante destacar que gran porcentaje de las denunciantes de violencia intrafamiliar se retractan, una de las razones por las que “no se pervera”. La última encuesta de “Victimización por Violencia Intrafamiliar y Delitos Sexuales” del Ministerio del Interior, indicó que quienes hacen denuncia por violencia sicológica, se retractan en un 47,7%; para la violencia física, lo hacen en un 41,1% y un 67% de las víctimas se retracta en las denuncias del tipo sexual. Entre las razones que prevalecen, las mujeres señalaron: “Porque no fue algo serio”, “no lo consideré necesario”, “tenía miedo” y “tenía vergüenza”.La psiquiatra Llanos precisa que la retractación pasa por cómo se sustenta la persona en una relación afectiva. “Tienden a desistir por razones emocionales, porque no sólo se identifican con el agresor, sino que es una figura importante en su vida, no es lo mismo denunciar a un desconocido que a un padre o a la pareja”.Por otro lado, Raimann comentó que, “sin hacer un juicio de valor, las víctimas se retractan porque quieren una decisión rápida para que se corte el ciclo de violencia y los procesos no son tan rápidos como ellas quisieran. Eso se sujeta a que muchas veces se quedan aisladas, no tienen redes, no tienen recursos y optan por continuar la relación, ahí vienen los ‘perdonazos’, además puede pasar mucho tiempo en que no se dan cuenta que son violentadas”, señaló. ¿Cuánto tiempo puede tardar una mujer en darse cuenta de que está siendo agredida? La psiquiatra explicó que los actos de violencia ocurren desde el pololeo con detalles muy sutiles, como por ejemplo revisar el celular, modificar la manera de vestir del otro o fijarse a qué hora se conecta en las redes sociales: “Cuando una persona comienza a sentirse incómoda con las conductas del otro y cambia hábitos para no molestar o siente temor al expresarse con la pareja, entonces es la primera señal para dar cuenta de un tipo de violencia; un femicidio es completamente prevenible. Ya sea con la denuncia o la advertencia de los primeros signos que indiquen una conducta de violencia en una relación, es posible frenar esta constante”.

Fuente: soychile.cl