Idebateradial

Gloria Maira, representante de Jorge Arrate, dio el puntapié inicial criticando la postura política con la que se han
manejado los diferentes temas que conciernen a la mujer dentro del país. Sobre el estancamiento en el Congreso del proyecto sobre las PAE (píldoras anticonceptivas de emergencia), la economista indicó que “el tema ha sido completamente manoseado, responde a un cálculo electoral y las coaliciones que están en contra de ello imposibilitan que el asunto llegue a buen puerto”

Opinión compartida por Alejandra Bottinelli del comando de Marco Enríquez Ominami, quien señaló que “poner cortapisas al acceso es fomentar el aborto clandestino” Y según ella “en lo concreto los partidos y la coalición es ambivalente al votar las leyes en relación al género”.

Y si bien el proyecto que garantiza el libre acceso a las PAE quedó varado frente a lo que se presume como una estrategia electoral, las invitadas concordaron en que los tapujos a la adquisición de estos métodos influyen directamente en la proliferación del aborto clandestino en nuestro país.

Y fue precisamente en ese tema donde se notaron las principales divergencias entre una candidatura y otra. Tanto la ex
ministra del Sernam, Laura Albornoz, portavoz de Eduardo Frei, como Bottineli anunciaron que abogan por una despenalización del aborto terapéutico. Mientras que Francisca Dussaillant, vocera de Sebastián Piñera afirmó que “No estamos por ningún tipo de aborto, pero sí estamos a favor de discutir en el caso de que la decisión del médico sea salvar a la madre o al niño en riesgo de muerte”.

Dussaillant agregó además que debatirán “el asunto dentro de un contexto educación sexual integral. En Chile no hay una cultura sexual. Eso lleva a una mayor cantidad de embarazos no deseados. En Holanda, hay una política de prevención del embarazo y pese a que el aborto está despenalizado se realiza en muy pocas ocasiones. A eso
queremos aspirar”.

Quien marcó la mayor diferencia en este sentido fue la delegada de Arrate quien comentó que irán por “una despenalización del aborto sea cual sea las circunstancias, y en el primer trimestre de gestación.

Todas están de acuerdo en ello cuando es decisión del médico, el punto es la decisión de las mujeres. Eso es lo que subyace y que no
ha sido puesto: el derecho y la capacidad de discernir de las mujeres”.

Participación femenina.

Una de las principales consignas por las que luchó Michelle Bachelet cuando llegó a La Moneda fue la implementación de un gabinete paritario. Mucho se discutió en relación al mérito y a una serie de suspicacias en torno a ello, sin embargo, este tópico llegó para quedarse y, de alguna u otra forma, está dentro de las agendas de todos los abanderados.

Y pese a que todas coincidieron en que la paridad es algo deseable y requerible, también llamaron la atención sobre el cambio cultural que ello implica.

En ese sentido, la representante del grupo Tantauco señaló que “Existen los cupos, pero las mujeres no los quieren. Hay que abrir la conciliación entre la apertura a este ámbito y la vida doméstica, el involucramiento de los hombres que requiere un cambio cultural. En Israel se probó esa experiencia, se puso a una misma cantidad de candidatas y, finalmente, no resultaron electas. Lo que se logra con las cuotas es mover la discriminación de un lugar a otro”.

En el caso de las candidaturas de Eduardo Frei y Marco Enríquez Ominami, las posturas son claras: misma cantidad de hombres y mujeres en los cargos de gobierno y en los directorio de empresas donde el Estado tenga participación.

Para Gloria Maira, en cambio, la solución pasa por una Asamblea Constituyente donde se resuelva la exclusión de las minorías a todo nivel.

Firmes contra la violencia

Otro de los problemas de género que más ha preocupado en los últimos años ha sido la proliferación del femicidio como expresión radicalizada de la violencia intrafamiliar.

Ante ello, con algunos matices, las voceras plantean, en general, cambiar la institucionalidad que regula judicialmente los procesos por este tipo de crimen.

Las propuestas van desde una tipificación independiente del femicidio como figura legal diferente de la violencia intrafamiliar, hasta la protección y acogida de los hijos de las familias que también serían víctimas de esta práctica.

De todas formas, se destaca que la mitigación de estas prácticas pasa por desarraigar del imaginario social la creencia de que la mujer es un ciudadano de segunda categoría.