Por Danae Mlynarz Presidenta de la Comisión Defensora Ciudadana

La Tercera-Señor director:El comienzo de la franja electoral parlamentaria desnuda nuevamente la escasez de candidatas y la abundancia de candidatos al Congreso. A la luz de esta situación, hay algunos datos y preguntas que la ciudadanía debería tener en mente al juzgar estos espacios televisivos: Hace unos días, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) dio a conocer su informe anual, el que señala que América Latina está muy lejos de alcanzar la llamada “zona de paridad”, es decir, que ni mujeres ni hombres tengan más de 60% de representación en el Congreso.

Mientras el promedio del continente aumenta desde 1990 -la presencia femenina subió de 5% a 12% en el Senado, y de 9% a 17% en las cámaras bajas-, en Chile sólo hay dos senadoras de un total de 38 (5,2%) y 18 diputadas, de 120 (15%). Esta situación, según vemos en la franja televisada, no mejorará en la próxima elección, pese a lo cual aún oímos argumentos de rechazo al proyecto de Ley de Cuotas en el Congreso -paralizada en su trámite a causa de la actual campaña-, tales como “no se trata de que las mujeres no sean igual de capaces”, sino que “deben competir”.

Para la reflexión dejo las siguientes preguntas: ¿podemos competir en igualdad de condiciones si predomina un sesgo machista (sobre todo en los partidos políticos) que tiende a subvalorar capacidades? ¿Cuál es la proporción de hombres y mujeres con reales posibilidades de llegar al Congreso? ¿Significa este mermado número que somos menos capaces o que esa cantidad es proporcional a las mujeres que quieren acceder a cargos de representación popular?