Opinión | Sala Cuna Universal: cuándo las niñas y niños no pueden esperar


Por Carolina Carrera, psicóloga de Corporación Humanas

Cuando se plantea el debate de la Sala Cuna como un derecho universal, la pregunta que se instala es ¿quién es el beneficiario/a de dicho derecho de Sala Cuna Universal? Por cierto, lo son los trabajadores y trabajadoras con responsabilidades familiares que requieren, para poder desempeñarse laboralmente, contar con lugares de calidad que cuiden y otorguen protección a sus hijos/as de 0 a 2 años.

El actual proyecto de Ley de Sala Cuna Universal si bien termina con la limitación de que solo podían ejercer el derecho mujeres que trabajaran en empresas de 20 o más trabajadoras, no incorpora a los hombres y, como plantea la CUT, genera categorías entre las mismas.

Así, quienes trabajan sobre 30 horas tendrán acceso a bono completo, menos de 30 y hasta 15 horas solo recibirán dos tercios del bono y si la mujer trabaja menos de 15 horas no tendrá derecho. El derecho, en definitiva, se traduce en un bono total o parcial que incluso excluye a mujeres trabajadoras madres.

Los niños/as por cierto, son también titulares del derechos a acceder a espacios de protección cuando su madre y/o padre trabaja. Tal como lo señala la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño y la Niña, deben aprender todo aquello que contribuya a desarrollar al máximo su personalidad y capacidades intelectuales, físicas y sociales.

Esto es central, el desarrollo se produce desde la más temprana edad. Bien lo sabe Finlandia donde los niños/as entran a los 9 meses a la sala cuna, después de un período de posnatal de 9 meses, derecho que tiene tanto la madre como el padre. Un país donde además las madres y padres tienen el beneficio de estar con su hijo o hija hasta que cumpla tres años y durante dicho período, reciben un porcentaje de su sueldo. Finlandia entiende que la protección desde la primera infancia, orientada a favorecer a los niños en su desarrollo integral.

¿Qué implica un desarrollo integral de características Universales para Chile? En primer lugar, que todos los niños/as desde la más temprana infancia puedan desarrollar competencias y capacidades que serán claves para su futuro, físico, psicológico y social. Implica que tengan acceso salas cunas y jardines con infraestructura que potencie dicho desarrollo. Involucra asegurar la calidad de la educación que reciben para así tener acceso a sala cuna y jardín reconociéndolo como un derecho y emparejando de paso la cancha para cerrar las brechas que se puedan presentar posteriormente en el proceso escolar.

Un primer problema que plantea la propuesta de ley actual, y que atenta contra la universalidad mencionada, es que si la madre trabajadora pierde su fuente laboral el niño/a también pierde su derecho a sala cuna.

Un segundo problema, es que la lógica del voucher o bono no permite una calidad de educación igualitaria, muy por el contrario, lo que hace es acrecentar los niveles de segmentación y por ende de discriminación.

Un tercer problema es que no todas las niñas y niños de mujeres y hombres trabajadores tienen garantizado este derecho.

Entonces, ¿qué se requiere? Que la política pública asegure el acceso universal de los niños y niñas a la educación temprana para lo que un primer paso es la ampliación de la actual oferta de la Junta Nacional de Jardines Infantiles y de la Fundación Integra, generando un piso mínimo público para todas las madres y padres trabajadores.

¡Chile no puede esperar, niños/as están primero y son sujetos de derechos!

Publicada en Qué Pasa, La Tercera

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