Manifiesto de la Sociedad Civil para una Cooperación Eficaz para el Desarrollo

 

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En el marco de la Conferencia de Políticas de CPDE 2019 desarrollada en Beirut y Corporación Humanas, organización que forma parte  del Grupo Feminista para la Cooperación Eficaz al Desarrollo comparte el Manifiesto de la Sociedad Civil para una Cooperación Eficaz para el Desarrollo. 

El objetivo de la conferencia fue la presentación de un borrador de declaración de los miembros de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) de la plataforma, en relación con las preocupaciones emergentes de la sociedad civil que realizan un trabajo de cooperación para el desarrollo eficaz, y cómo las partes interesadas pueden ayudar a fomentar un entorno propicio para las OSC.

MANIFIESTO DE LA SOCIEDAD CIVIL PARA UNA COOPERACIÓN EFICAZ PARA EL DESARROLLO[1]

Alianza de OSC para la Eficacia del Desarrollo

  1. En 2016, cinco años después de los acuerdos de Busán,[2]tuvo lugar la Segunda Reunión de Alto Nivel (RAN2) de la AGCED, donde se redactó el Documento Final de Nairobi (DFN). Dicho documento buscaba, por un lado, cumplir, defender y monitorear los compromisos y principios acordados en materia de eficacia del desarrollo y la ayuda (EDA); por otro, comprometerse a invertir la tendencia a reducir el espacio cívico contraria a los derechos humanos para garantizar un entorno favorable para la sociedad civil, para así asegurar la justicia social y fortalecer el papel de la AGCED como plataforma inclusiva de múltiples partes interesadas unidas por una mutua rendición de cuentas.[3]
  1. A pesar de estos renovados esfuerzos en pro de la cooperación eficaz para el desarrollo, persisten numerosos desafíos que impiden el cumplimiento de los compromisos en materia de CED. Los avances logrados desde 2011 han sido mínimos y apenas notables. Varios actores del desarrollo se han desdicho de sus compromisos en materia de CED. Iniciativas como establecer un entorno favorable para la sociedad civil, desligar la ayuda y utilizar los sistemas nacionales como primera opción, entre otras, se han implementado de forma lenta o incluso, en ciertos casos, han caído en saco roto. Hace ya demasiado tiempo que deberían haberse resuelto los “asuntos pendientes” desde París, Accra y Busán.[4]Desde la sociedad civil, quien ha sido reconocida como un socio de desarrollo de igual importancia, observamos cómo cada vez más se reducen cada vez más el espacio y la financiación destinados a la participación y cómo nos enfrentamos a un desinterés por salvaguardar los derechos humanos, la igualdad de género y la apropiación democrática.
  1. Las Naciones Unidas informaron de que la asistencia oficial neta para el desarrollo (AOD) ascendió a $146 600 millones en el año 2017. Esto representa una disminución del 0,6 % con respecto al año 2016 en cifras reales. El porcentaje del ingreso nacional bruto (INB) de los donantes destinado a la AOD se mantuvo bajo, en un 0,31 %.[5]Esta tendencia no augura un panorama nada alentador para la eficacia del desarrollo.
  1. Desde 2015 se viene cuestionando la relevancia de la CED en un contexto en el que el discurso del desarrollo se ha adaptado a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Su fundamento, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ofrece por primera vez en la historia una agenda de desarrollo global que trasciende el sector de la ayuda y el paradigma tradicional Norte-Sur.
  1. Aunque aún perdura en gran medida el entusiasmo inicial, desde las OSC percibimos que la Agenda 2030 no ha mantenido la importancia de los compromisos esenciales preexistentes en materia de EDA, en particular el ODS 17 (sobre los medios de implementación). Por ese motivo, tememos que en la nueva arquitectura del desarrollo estos objetivos puedan perderse de vista. Por el contrario, se ofrecieron amplios espacios para la participación del sector privado en las alianzas, las políticas y programas el discurso del desarrollo, una actitud que ha socavado la participación de OSC, entre las que se encuentran organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres. Siguiendo este ejemplo, la AGCED también decidió promover el desafío de “no dejar a nadie atrás” como una oportunidad para que los capitales privados puedan desarrollar mercados. Esta nueva ola de privatización, liberalización y desreglamentación de los servicios públicos mediante la financiación combinada y las alianzas público-privadas (APP) está en contradicción con la naturaleza misma de los ODS.
  1. La financiación pública internacional, y en particular la AOD, se ha utilizado progresivamente como catalizador para atraer a la inversión privada, en lugar de usarse directamente para reducir la pobreza y las desigualdades. Esto obstaculiza el desarrollo de alianzas y conlleva a la discriminación, a la restricción continuada de OSC en los países, y a no establecer auténticas alianzas entre múltiples partes interesadas. En la actualidad, se tiende a utilizar la financiación pública para favorecer los intereses nacionales, incluyendo las áreas de seguridad y migración, de los países donantes, así como para atraer a las grandes corporaciones y a las instituciones financieras internacionales (IFI). A medida que la retórica en favor del sector privado va ganando popularidad, los Estados están desatendiendo progresivamente su obligación de proporcionar unos bienes, servicios y bienestar públicos y de defender y proteger los derechos de sus ciudadanos.
  1. Asimismo, en muchos países continúa el surgimiento de diversos movimientos populistas que ofrecen alternativas cuestionables y preocupantes a las políticas establecidas. Este auge del populismo y del fundamentalismo religioso socava la cooperación internacional para el desarrollo y los valores en los que se basa. También los derechos humanos se ven debilitados, ya que este auge representa un riesgo para los derechos humanos y aumentan el riesgo de una respuesta negativa hacia avances en los derechos humanos, incluyendo los derechos de las mujeres y espacios democráticos. Los gobiernos también imponen condiciones en asuntos fiscales, de vigilancia y control de OSC que deforman su papel como actores corresponsables para el desarrollo.
  1. Además de emporar los impactos del cambio climático, los actores del desarrollo, en particular los países donantes, a menudo no consiguen cumplir con sus obligaciones financieras climáticas, se rigen por el principio común pero de responsabilidad diferenciada e incrementan sus esfuerzos para abordar el cambio climático que tienen peores impactos en la población global del sur. El asunto climático está siendo delegado cada vez más en las manos de corporaciones, ya que los estados dejan de lado sus compromisos financieros climáticos. En muchos casos, las contribuciones a la financiación climática son computadas como parte de la AOD de algunos países donantes. Las OSC también comienzan a preocuparse por asuntos relacionados con la cooperación para el desarrollo, como la eficacia de la asistencia humanitaria especialmente en un contexto en el que las guerras, conflictos y desastres están aumentando en diferentes regiones del planeta.
  1. En respuesta a tales desafíos, los donantes están relacionando cada vez más las agendas de AOD con sus intereses políticos y económicos internos. A través de instituciones multilaterales como la OCDE, los países donantes ejercen presión para redefinir los criterios de la AOD para incluir, por ejemplo, más categorías de costes relacionados con la migración y los refugiados dentro del país o costes para respaldar intereses militares y de seguridad, en particular en los países en situación de conflicto y fragilidad.
  1. Con el presente manifiesto, la AOED reafirma su compromiso de seguir exigiendo la rendición de cuentas de todos los actores del desarrollo, incluido el sector privado y las OSC, en materia de los principios de la CED. Desde su establecimiento, la AOED ha reconocido, desde su creación, que la globalización descontrolada y el crecimiento económico en aras de la mera obtención de beneficios, alimentados por una globalización neoliberal, no conducen sino a un aumento drástico de las desigualdades, incluida la desigualdad de género, entre y dentro de los países, las comunidades, hombres y mujeres, entre diferentes géneros y orientaciones sexuales. Aunque se constituyeron compromisos globales como los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) convenidos internacionalmente, la AOED reitera su postura de que el desarrollo orientado al crecimiento económico no conlleva forzosamente una mejora del desarrollo para las personas ni del progreso sostenible, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Se impone por tanto la necesidad, tanto a nivel global como nacional, de una voluntad de adoptar e implementar enfoques al desarrollo alternativo, sostenible y basado en los derechos humanos y la justicia social.
  1. La AOED llama a todos los actores del desarrollo a observar sus compromisos y proseguir su labor para implementar un desarrollo eficaz y sostenible basado en los derechos de los ciudadanos, la solidaridad, el empoderamiento, la justicia social y la igualdad, en particular la igualdad de género. A su vez, la AOED reafirma su compromiso de promover la eficacia del desarrollo para las OSC mediante los Principios de Estambul y valores feministas, de intensificar su labor para mejorar la legitimidad, transparencia y rendición de cuentas de las OSC y de abogar por un entorno favorable a las OSC.
  1. Fiel a su actividad principal de universalizar la CED, la AOED reitera las siguientes peticiones clave de las OSC como exigencias y mensajes de orientación para todas las partes interesadas.
  1. Abordar los nuevos desafíos e implementar los acuerdos existentes sobre la cooperación eficaz para el desarrollo, en particular aquellos relacionados con la Agenda 2030 y la Agenda de Acción de Adís Abeba aprobada en 2015
  • Garantizar que las entidades del sector privado se adhieran a todos los principios de la eficacia del desarrollo, implementen los estándares de derechos humanos, promuevan y practiquen el trabajo decente y adopten normas de transparencia y rendición de cuentas.
  • Defender los principios de la cooperación para el desarrollo horizontal, incluidos la solidaridad, la reciprocidad, los derechos humanos, el respeto a la soberanía y la no condicionalidad, particularmente con respecto a las condiciones desiguales de asociación que a menudo prevalecen incluso entre los países cooperantes de las regiones Sur-Sur.
  • Adoptar medidas específicas para invertir la tendencia a la reducción y el cierre de los espacios cívicos en el desarrollo y los ataques a los defensores de los derechos humanos.
  • Utilizar la AOE para poner fin al uso indebido de la AOD como instrumento para favorecer los intereses militares, corporativos o en materia de seguridad so pretexto de abordar las causas fundamentales de los conflictos.
  • Terminar con el desvío de la AOD para los costes de refugiados de los donantes.
  • Canalizar la cooperación para el desarrollo, en particular la AOD, hacia políticas y programas de desarrollo que construyan y mantengan estructuras que aborden los motivos de la migración; de este modo, se busca prevenir las violaciones de los derechos humanos de los migrantes y permitir el retorno sostenible de migrantes y diásporas en países en vías de desarrollo y subdesarrollados.
  • Aumentar la financiación para la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres y niñas para alcanzar el desarrollo sostenible sin dejar ninguna mujer o niña atrás.

Compromiso para con la eficacia del desarrollo para las OSC

  1. Renovamos nuestro compromiso de seguir promoviendo y defendiendo los Principios de Estambul (2010), junto con el consenso de Siem Reap en el Marco Internacional para la Eficacia del Desarrollo para las OSC (2011). Nos reafirmamos en el compromiso por continuar mejorando y de ser totalmente transparentes con nuestras prácticas de desarrollo de acuerdo con la Declaración de la Unidad de Bangkok (2017). Nos comprometemos a continuar mejorando nuestras prácticas en relación con la transparencia, la rendición de cuentas mutua y la apropiación democrática de las iniciativas, asegurando que nuestras políticas, prioridades y prácticas apoyen la participación, el empoderamiento y la asociación equitativa de los pueblos.
  1. Las OSC son actoras independientes importantes del desarrollo por derecho propio: desempeñan múltiples papeles en la sociedad, y su mandato deriva de su papel fundamental en la construcción de una sociedad democrática, la defensa de la solidaridad social y la consolidación del interés de la gente por el bien público. Las OSC contribuyen de manera única y esencial al desarrollo como agentes de cambio y transformación social a través de la movilización y empoderamiento de las comunidades, y monitorear a los gobiernos y otros actores del desarrollo. Las OSC están construyendo alianzas como medidas de acción colectivas y parte de la defensa de nuestras estrategias.
  1. Desde la AOED destacamos que la completa articulación de los principios de la eficacia del desarrollo para las OSC está intrínsecamente ligada a la cuestión del entorno favorable para OSC, en particular OSC de mujeres. Hacemos un llamamiento a los actores del desarrollo, especialmente a los gobiernos, para revertir esta tendencia y para que acaten sus compromisos de ofrecer condiciones favorables que permitan a las OSC operar libremente y participar, en igualdad de condiciones, inclusivamente en todos los procesos de desarrollo, especialmente aquellos relacionados con la cooperación para el desarrollo y la consecución de los ODS. En particular, las OSC estamos estableciendo alianzas y colaboraciones como medida colectiva de acción y como parte de nuestras estrategias de incidencia.
  1. Nuestro compromiso renovado y reafirmado hace frente a la situación de represión continua de los espacios cívicos y defensores de los derechos humanos, y los ataques a las libertades civiles y a la libertad de la expresión, de organización y asamblea a los que se enfrentan un gran número de OSC alrededor del mundo. Observamos con preocupación el cierre y la reducción de espacios de la sociedad civil a través de medidas políticas, legales y reguladoras que restringen y amenazan las operaciones de las OSC. De igual manera, manifestamos nuestra preocupación por el acceso cada vez más reducido a la financiación y a la información para las OSC en numerosos países.
Manifestamos nuestro compromiso de alcanzar un desarrollo sostenible basado en los derechos humanos y en una completa igualdad de género que respalde la autodeterminación y el empoderamiento de los pueblos y les otorgue la capacidad de exigir la rendición de cuentas de los gobiernos.

[1]El manifiesto de la sociedad civil para una cooperación eficaz para el desarrollo, también denominado Manifiesto de la Alianza de OSC para la Eficacia del Desarrollo (AOED), es un documento general que abarca las peticiones y exigencias clave de las organizaciones de la sociedad civil (OSC) en materia de cooperación eficaz para el desarrollo (CED). Asimismo, este documento orienta el trabajo político y de incidencia de la plataforma y sus estrategias de participación en distintas esferas, tales como la Alianza Global para la Cooperación Eficaz para el Desarrollo (AGCED), el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y los procesos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

[2]El Cuarto Foro de Alto Nivel sobre eficacia de la ayuda, a raíz del cual se fundó la Alianza de Busán para la Cooperación Eficaz para el Desarrollo, tuvo lugar en noviembre de 2011 en Busán, Corea del Sur.

[3]La apropiación nacional democrática, las alianzas para el desarrollo inclusivas, la transparencia y la rendición de cuentas, y el enfoque en los resultados para las personas.

[4]En virtud de la Declaración de París, los países donantes se comprometen a asignar el 0,7 % de su ingreso nacional bruto (INB) a la asistencia oficial para el desarrollo (AOD).

[5]Tal y como se informó en SDG Knowledge Platform, https://sustainabledevelopment.un.org/sdg17

 

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