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El peligro en las palabras

Bookmark and Share 12 Julio 2010 No hay comentarios

Por Tábata Santelices
Centro de DDHH. Universidad Diego Portales y Observatorio Parlamentario

Observatorio Parlamentario-En un país donde las hipótesis de discriminación son recurrentes, ¿es posible discriminar por medio del lenguaje? ¿Tiene la palabra el don de transformarse en una hipótesis cierta de discriminación?

Analicemos el caso de Carlos Larraín, Presidente de Renovación Nacional, partido político del Presidente de la República Sebastián Piñera Echeñique, quien tiene una noción particular sobre el derecho a la igualdad y no discriminación. Si bien se ha declarado públicamente como una persona que no discrimina y como un individuo no homofóbico, el presidente de RN y concejal reelecto con la primera mayoría nacional, Carlos Larraín, no considera a las minorías sexuales como sujetos de iguales derechos que los heterosexuales, y según sus últimos dichos similar opinión tiene de las mujeres.

Mientras el Presidente Sebastián Piñera desde La Moneda señala públicamente que es urgente potenciar la tramitación legislativa del proyecto de ley que Establece Medidas Contra la Discriminación, y muestra su apoyo al proyecto de Acuerdo de Vida en Común (AVC), unos kilómetros al oriente, quien preside el partido político del Presidente no sólo no está de acuerdo con estas manifestaciones, sino que entrega señales opuestas respecto de la centralidad de dichos temas señalando que “Hay que estar más cuadrado con la familia normal y silvestre que con los grupos especialesâ€. No conformándose con restarle normalidad a las uniones de parejas fuera del matrimonio, sean estas heterosexuales o no, y siempre en la discusión sobre la familia, Larraín también ha dicho que “Ellos (los homosexuales) pueden conducir su vida personal con completa autonomía, pero ¿por qué tenemos que apoyar a la comunidad homosexual? Tendríamos luego que apoyar a los grupos que proponen relaciones anómalas con niños (…) también hay personas que les gusta tener relaciones con animales, hay literatura sobre eso, la zoofiliaâ€

Y la última de Larraín. Con el afán de defender el trabajo de la vocera de gobierno Ena Von Baer sindicó públicamente a las mujeres como personas más débiles que los hombres , señalando que “Las mujeres son muy débiles (…) como lo sabemos los hombres, necesitan apoyoâ€. Aparte de hacerle un flaco favor a la vocera Von Vaer, quien dicho sea de paso fue sindicada como una figura débil, realizó una distinción arbitraria en perjuicio de más de la mitad de la población del país, diferenciación que no sólo es poco razonable, sino que contraviene las disposiciones constitucionales y los estándares internacionales en materia de igualdad y no discriminación.
Son acaso las mujeres mas sensibles? Puede ser. Más empáticas? Tal vez. Mas medidas o conmensuradas? Depende. No sólo no resulta correcto generalizar, sino que no es claro cuáles son los datos empíricos o estadísticas que permitan al concejal Larraín señalar de manera certera tan celebres palabras. Aquí algunas estadísticas que podrían serle de utilidad: Según estudios del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) las mujeres forman con mucha mayor recurrencia hogares monoparentales. El 26,1 % de las mujeres son jefas de hogares monoparentales, frente al 2,1 % de los hombres que estriban dicha calidad. Otra estadística. Según el Censo de 2002 un total de 341 mil hogares estaban integrados por una mujer sola con sus hijos, de las cuales casi la mitad es menor de 40 años. Es así que las mujeres (según Larraín débiles) son la mayoría de las veces quienes crían solas a sus hijos, mientras trabajan y mantienen un hogar.

Las opiniones de Larraín son arbitrarias y son ciertamente refutables, pero es evidente que son sólo palabras.

¿Es posible discriminar por medio de las palabras? ¿Está discriminando el Concejal Larraín mediante sus dichos?

Si bien es claro que todas las personas, entre ellas Larraín, tienen el derecho a tener sus propias opiniones y expresarlas libremente, resulta complejo al menos desde tres aspectos, cuando dichas opiniones tienen un cariz abiertamente discriminatorio y provienen de personas en una posición de poder frente al resto de los individuos.

Primero, el Concejal Larraín es la más alta autoridad dentro del partido Renovación Nacional, el que no sólo es el partido del oficialismo, sino que también es el partido político del Presidente de la República. Sus opiniones tienen incidencia en un sector representativo del Congreso y dirige las políticas al interior de uno de los partidos más influyentes del país.

En segundo lugar, en un contexto político en el cual por una parte el Estado de Chile se ha comprometido en esferas internacionales a respetar el derecho a la igualdad y no discriminación de todos los individuos sin distinción, y por otra, el Presidente de la República ha mostrado señales de apoyo a legislar en la materia, resulta contraproducente que quien lidera uno de los partidos del oficialismo tenga una postura tan contraria al espíritu del derecho a la igualdad. En razón de sus dichos, es legítimo dudar respecto del verdadero compromiso que tendrá el oficialismo en materias de discriminación y sobre todo en relación al apoyo en la tramitación del proyecto de Ley que Establece Medidas contra la Discriminación y en la concomitancia de su contenido con las obligaciones internacionales en materia de DDHH.

Finalmente, a través de sus dichos Larraín está incidiendo de manera directa en la opinión de muchos de sus seguidores políticos que ocupan cargos en la administración pública y tienen un decir en la creación y aplicación de las políticas sobre discriminación, al tiempo que influencia la opinión de sus electores. Es así que un universo significativo de individuos se empoderan por medio de estos dichos reafirmando sus opiniones y actuaciones, de manera que lo que se inicia como una opinión de un individuo particular puede traducirse en varias actuaciones concretas de índole discriminatorias.

Resulta así que los dichos de Larraín no sólo son discriminatorios en sí, sino que también tienen incidencia en potenciales hipótesis de discriminación y violencia, y repercuten en la discusión de proyectos de ley en materia de discriminación. Es particularmente preocupante el panorama de la ley que Establece Medidas Contra la Discriminación en este contexto. Es así que en momentos que el Presidente de la República entrega su apoyo a proyectos centrales en materia de institucionalidad democrática como son el proyecto de ley recién señalado y el Acuerdo de Vida en Común, el Presidente se su propio partido político dirige el buque hacia otro puerto, alejándose cada vez más de la aprobación de legislación en dichas materias.

Así también preocupa el hecho que esta divergencia de criterios encarece las posibilidades de legislar en atención a los estándares internacionales vinculantes para Chile en estas temáticas, lo que perpetúa la situación de discriminación de miles de personas al interior del país.

¿La solución? Avanzar en la tramitación del proyecto de ley que Establece Medidas Contra la Discriminación, el cual se encuentra durmiendo en el Senado hace más de 21 meses, a efectos de proteger a la sociedad de episodios de discriminación originados tanto en hechos concretos como en palabras al aire.-

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