El difícil camino hacia la equidad de género

La Encuesta Casen muestra cifras disímiles. Una de cada dos mujeres trabaja. El 39,5% de las familias tiene una jefa de hogar. Y entre los profesionales, ellas ganan en promedio $ 600 mil menos que los hombres.

El difícil camino hacia la equidad de género

Foto: Andrés Pérez / La Tercera

Distintas iniciativas públicas se han impulsado en los últimos años para acortar la brecha de género y lograr una mayor equidad entre hombres y mujeres en varios ámbitos socioeconómicos, como el mundo laboral, el de la política o el de la paridad de ingresos. Entre ellas, la Ley de Igualdad Salarial o la Ley de Cuotas y participación de Mujer en Política.

En ese contexto, las cifras que presentó la última Encuesta de Caracterización Socioeconómica, Casen, aplicada en el 2015 por el Ministerio de Desarrollo Social, fueron bien recibidas por las autoridades, que destacaron “avances” en varios de los indicadores. Entre éstos, resaltaron el aumento del número de mujeres que trabajan remuneradamente fuera de sus hogares, las mejoras en su calidad de vida y el fortalecimiento de sus redes sociales. Asimismo, destacaron la reducción de los índices de embarazo adolescente, que llega al 6% entre las jóvenes de entre 12 y 19 años.

No obstante, los resultados de la Casen evidencian también que hay ámbitos en que los avances son muy lentos o nulos, principalmente en la tasa de participación de la mujer en el mercado laboral y las brechas salariales según el género.

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La medición evidencia que si bien el número de mujeres que trabaja creció 15 puntos porcentuales en 25 años, estas recién alcanzan al 47,4% del estamento femenino que tiene edad para trabajar (mayores de 15 años). O sea, una de cada dos labora. Además, las diferencias en las remuneraciones de hombres y mujeres siguen siendo altas para la misma cantidad de años de escolaridad y aumentan a medida que sube el nivel de capacitación: mientras la brecha entre quienes sólo terminaron enseñanza básica es del 30%, ésta crece al 35% cuando han cursado una carrera universitaria. Esa diferencia se traduce en que los sueldos promedio de los hombres con 18 o más años de escolaridad son $ 600 mil superiores al de las mujeres con iguales estudios (ver infografía).

Desafíos culturales

“Los resultados de esta Casen muestran avances que son consistentes con los principales esfuerzos definidos en el gobierno, en materia de educación, salud, seguridad laboral y equidad remuneracional, pero también muestra desafíos que tienen que ver con cambios culturales, ya que las mujeres trabajan o estudian menos, porque tienen que quedarse al cuidado del hogar”, dijo el ministro de Desarrollo Social, Marcos Barraza.

Su par del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, Claudia Pascual, agregó que “la Casen nos habla de una sociedad muy injusta, ya que a mayor cantidad de estudios, mayor es la brecha salarial. Eso no se explica por tener más o menos capacidades. Esto se explica por una subvaloración del trabajo de las mujeres. Se requiere de un cambio cultural profundo”, sostuvo la secretaria de Estado.

Mujeres profesionales lo evidencian entre sus pares e incluso en las entrevistas de trabajo. Estela Vargas (35), ingeniera química y con estudios de posgrado, se desempeña en una empresa internacional y durante su carrera ha postulado a distintas firmas. “Yo sé que de mi grupo de trabajo actual, compartiendo un mismo cargo y las mismas responsabilidades, soy la que gano menos. Pero, además, en las entrevistas laborales a las que he ido en diferentes compañías, las encargadas de los procesos de selección reconocen que se les paga más a los hombres. Cuando te preguntan por tus pretensiones de renta te dicen: ‘Tenemos este cargo que es para un cupo masculino, pero si tú estás pidiendo menos que eso vas en buen camino’”.

Distintos académicos y expertos en temas de género señalan que los avances son “pocos o nulos”. Según Carolina Carrera, presidenta de la Corporación Humanas, entidad que promueve la justicia de género, la baja participación femenina en el mercado laboral y las brechas salariales son dos temas “tremendamente preocupantes, ya que están lejos del promedio de países de la Ocde, que es del 65%, e incluso está bajo el promedio de los países de Latinoamérica, que llega al 52%”. La activista sostiene también que “la ley de igualdad salarial, que promulgó la Presidenta en su primer gobierno, hoy es letra muerta, porque no existen los incentivos para igualar los salarios ni se establecen sanciones a las empresas que la incumplan”.

Paula Ibáñez, investigadora del Centro de Políticas Públicas de la U. Católica, explica que las brechas de remuneraciones se deberían “a la baja participación de las mujeres en carreras de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, que son las mejores pagadas. Pero también influye la percepción que tienen los empleadores de que las mujeres son más caras, al estar al cuidado de los hijos, por lo que estos costos se recargan a sus salarios”. Agrega que “es necesario mejorar los resultados de las pruebas de matemáticas de las mujeres para que accedan a estas carreras mejor pagadas. Porque si vemos que cada vez aumentan las mujeres jefas de hogar, que ganan en promedio 30% menos, no es raro que esos hogares presenten mayores índices de vulnerabilidad”. Según la Casen, el 39,5% de las viviendas tienen una jefa de hogar.

Para la investigadora del Núcleo de Estudios Críticos de la Diversidad, de la U. de Chile, Lelya Troncoso, “la mayoría de las mujeres son las encargadas de los hijos y del hogar, lo que no les permite trabajar o tener un empleo formal. Y si trabajan tienen esta doble función, que tiene que ver con la sociedad patriarcal y conservadora que tenemos. De seguir así, la equidad en materia de educación, salud, trabajo y remuneraciones va a demorar más de un siglo”.

Fuente: La Tercera

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