Reportaje Nueva Constitución: otro contrato social para las chilenas

Carolina Carrera, Psicóloga y Presidenta de Corporación Humanas:

“La Asamblea Constituyente es el mejor camino hoy, cuando la clase política está desprestigiada”

Por Jocelyn Escárate

A mitad de octubre, la presidenta Michelle Bachelet anunció cuál sería el camino que seguiría el gobierno para reformar la actual Constitución: fueron cuatro los métodos propuestos para llevar a cabo este cambio. Carolina Carrera, psicóloga y presidenta de Corporación Humanas, se refiere a cómo deberían articularse las mujeres para ser partícipes de este proceso y del motivo por el que cree que la Asamblea Constituyente (AC) es el mejor camino para el cambio de la carta fundamental.

Carolina Carrera dice que el proceso de cambio a la Constitución propuesto por la presidenta Bachelet “es un proceso serio”, ya que fue pensado en distintas etapas y no deja fuera ninguna alternativa. “Decir que primero se llevará a cabo un proceso de educación cívica, me parece serio y responsable de parte de un gobierno”. Sin embargo, plantea que ha escuchado críticas que apuntan a que no se puede lograr en un par de meses lo que no se ha tenido en años: que la gente aprenda educación cívica, por ejemplo. Afirma que “aquí estamos para que la gente entienda qué es una Constitución, cuáles son sus alcances en su vida cotidiana y que esto les haga sentido”.

“Si esto se debate en un Congreso, espero que ese Congreso tenga un 50 por ciento de mujeres. Si es una Asamblea Constituyente, debemos exigir que ella esté compuesta por la mitad de hombres y la mitad de mujeres”, dice la presidenta de Corporación Humanas. Si esto no ocurre y no está representada la mitad de la población, asegura que la nueva Constitución volverá a tener un problema de legitimidad, al igual que la carta que nos rige actualmente.

AC, un camino a seguir

“La decisión de qué mecanismo se utilizará para el cambio a la Constitución será tomada por un Congreso cuyo 80 por ciento va a ser electo por el nuevo sistema electoral”, dice Carolina Carrera. Sostiene que ello politiza bastante la situación y entrega a los ciudadanos y ciudadanas la responsabilidad de un voto comprometido, en el sentido de que si una persona quiere una reforma a la Constitución y quiere un mecanismo en específico, tendrá que votar por los parlamentarios que estén dispuestos a escoger esta opción en el futuro.

“Creo que la Asamblea Constituyente es el mejor camino hoy, cuando la clase política, lamentablemente, está más desprestigiada”. La representante de Corporación Humanas cree que esta es la opción que mejor representará a la ciudadanía. Dice que la experiencia de los países vecinos le permite darse cuenta que la AC es el mecanismo que facilita la mayor participación de mujeres, pero que “tampoco es la panacea si no se pone incorporan acciones afirmativas”.

A su juicio la Asamblea Constituyente mixta, donde exista un porcentaje de asambleístas elegidos por constituyentes y otro porcentaje de congresistas que se encuentren en ejercicio y que tengan una dedicación exclusiva durante algún tiempo para el debate constitucional, podría ser una buena fórmula. “Necesitamos que estén todos los estamentos de la sociedad representados, ya que actualmente no tenemos representación indígena, de migrantes o de la diversidad sexual en el parlamento”, puntualiza Carrera.

Según explica la experiencia de diversos países de América Latina en esta materia, da cuenta de que los cambios constitucionales a través de Asamblea Constituyente se han demorado tres o cuatro años producto del debate de la ciudadanía. En el caso de Chile, sostiene que era un poco ilusorio pensar que la presidenta podía llamar de un día para otro a una AC para crear una nueva Constitución”.

Las mujeres y su papel en los debates para la nueva Constitución

Esta es la primera vez que las mujeres tienen la posibilidad histórica de avanzar en materia de derechos humanos y, sobre todo, de definir qué tipo de sociedad es la que quieren para Chile.“El tipo de mujer que queremos también quedará marcado en una nueva Constitución”, dice Carolina Carrera de Corporación Humanas.

Asegura que “muchos plantean la necesidad de una Constitución minimalista porque dicen que la idea no es judicializar la política. Lo que nosotras queremos es una Constitución maximalista, que proporcione la mayor cantidad de garantías y protección a derechos humanos de las mujeres”.

Según la presidenta de Corporación Humanas, para exigir más y mejores derechos para las mujeres se debe partir con una articulación a nivel local, una demanda que incida a nivel de las y los alcaldes y sobre todo, a nivel de los parlamentarios y parlamentarias de cada zona. “Es ahí donde las mujeres tienen que demostrar qué es lo que quieren y empezar a formar una gran organización como siempre lo hemos hecho”, afirma.

Carolina Carrera considera que es muy importante que las mujeres se organicen previamente para participar de los espacios de debate para esta nueva Constitución. Señala que se debe conocer qué es lo que quieren las mujeres que son dirigentes vecinales, sociales y que pertenecen a juntas de vecinos, para así poder definir cuáles son las demandas que quieren incluir en este nuevo orden. Además, enfatiza que “es muy importante que el pensamiento y la demanda feminista estén en una nueva Constitución”.

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