Mujeres y feministas: claves para avanzar en la implementación de cuotas

Un exhaustivo panorama sobre el impacto de las cuotas en la participación y representación de mujeres en política, a nivel mundial y los desafíos que vendrían tras una próxima aprobación de una Ley de Cuotas, en Chile, son los ejes que guiaron el seminario Falta la Otra Mitad: propuestas para la paridad. La actividad realizada el pasado jueves, es parte de una serie de iniciativas que Corporación Humanas ha liderado recientemente en el marco del debate que se desarrolla sobre acciones afirmativas y paridad, como mecanismos para aumentar la participación de mujeres en los procesos de decisión política.

En este seminario – que se organizó conjuntamente con la Embajada de Canadá – participaron las cientistas políticas Marcela Ríos (Chile) y Susan Franceschet (Canadá). El cierre de la actividad, estuvo a cargo de la ministra directora de Servicio Nacional de la Mujer, Claudia Pascual, quien destacó el momento histórico por el que atraviesa el país, ad portas de aprobar una Ley de Cuotas que pondría fin a una de las deudas que la democracia mantiene con las mujeres: la baja participación y representación política.

Marcela Ríos realizó un recorrido por el impacto positivo que alcanzan las cuotas en el ámbito internacional, enfatizando el rezago en el que se encuentra Chile respecto a otras regiones del mundo. De acuerdo al estudio Auditoria a la Democracia del PNUD, el país tiene el más bajo porcentaje de mujeres participando en política (13,9%); por debajo de los países del pacífico y los estados árabes (ambos con un 15,9%). Sostuvo que más allá de caer en los prejuicios tradicionales sobre la presencia de mujeres en política, esta discusión requiere argumentos “de justicia” que permitan identificar los temas de género y de mujeres como “temas políticos”.

Por su parte, la cientista política canadiense Susan Franceschet desarrolló su exposición en al menos tres puntos. Primero, en lo necesaria que resultan las cuotas para aumentar la participación de las mujeres en política, compartir el poder de manera equitativa y fortalecer la democracia. Recalcó que las cuotas son “medidas temporales”, encaminadas hacia la paridad. Un segundo punto giró en torno al papel de los partidos políticos, identificándolos como la institucionalidad “más resistente” a este tipo de mecanismos de acción positiva.

De acuerdos a sus investigaciones, los partidos políticos no sólo se resisten a los cambios en esta materia, sino que se marginan de los “espacios de reflexión y debate” donde el tema central es la participación política de las mujeres. Esta oposición constituye uno de los principales desafíos para las mujeres organizadas, pero en especial para las feministas que son el motor del cambio: “son ellas las que deberán trabajar por democratizar los partidos políticos”. Los cambios que provoquen “las normas de igualdad no sólo deberán aplicarse en el Ejecutivo o Legislativo, también en los directorios, sindicatos, ONGs (…)”.

Un tercer eje se refiere a las cuotas y las estrategias mutidireccionales que deberán diseñar e implementar las mujeres y feministas organizadas. Para Susan Franceschet el activismo es clave; la sociedad civil organizada, fundamental. A su juicio, estas instituciones son las responsables de cambiar conciencias, influir en la opinión pública más que la academia, y trabajar por equilibrar la participación y representación de las mujeres en la política y en los diversos procesos de toma decisiones.

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