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Corporación Humanas: Tribunal Constitucional debe resguardar el carácter laico del Estado de Chile y velar por DDHH de mujeres y niñas

Por 27 años se ha mantenido vigente en Chile una legislación que vulnera gravemente la dignidad y los derechos de las mujeres en el país, aquellos garantizados por la Constitución Política como también los derechos y libertades reconocidos en los tratados internacionales.

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Es por ello que frente a la resolución que declaró admisible el requerimiento de inconstitucionalidad del proyecto de ley que regula la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales,  presentado por senadores/as de oposición, Corporación Humanas, Amnistía Internacional, APROFA y el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales se hacen presentes en las audiencias públicas que se celebrarán los días miércoles 16 y jueves 17  de agosto, contando con el auspicio de organizaciones de la sociedad civil, entre ellas, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF),  Federación Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud (FENPRUSS) y la Confederación Nacional de la Salud Municipal (CONFUSAM).

Este proyecto de ley ha sido insistentemente exigido por organismos internacionales de derechos humanos. Chile  es uno de los pocos países en el mundo que todavía mantiene la total criminalización del aborto, lo que constituye una gravísima violación a los derechos humanos de niñas y mujeres.

“El Tribunal Constitucional debe estar a la altura de la decisión histórica que le corresponde adoptar, y se espera que efectivamente cumpla su rol de velar por el carácter laico del Estado de Chile y de proteger los derechos humanos de las mujeres y las niñas, garantizadas por la Constitución y por los tratados internacionales vigentes en el país”, sostiene Camila Maturana, abogada de Corporación Humanas.

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Las tres causales aprobadas por el Congreso Nacional: riesgo de vida para la mujer, inviabilidad fetal y violación, son las situaciones más corrientes donde los países permiten la interrupción del embarazo contando con la debida atención médica.

“El proyecto de aborto no viola la Constitución de Chile, tampoco atenta contra la protección del que está por nacer, lo que hace es dar lineamientos sobre cómo llevar a cabo dicha protección en línea con los tratados internacionales de derechos humanos. Este proyecto establece excepciones en casos tan extremos como son cuando está en riesgo la vida de la mujer, cuando existe inviabilidad fetal o cuando el embarazo es producto de una violación”, menciona Tatiana Rein, vocera de Amnistía Internacional.

Por su parte, Débora Solis, Directora de APROFA, declara que “El Tribunal Constitucional debe ratificar esta legislación, lo que permitirá recuperar un derecho que las mujeres en Chile tuvimos hasta 1989 y que la Dictadura se encargó de vetar antes de salir de La Moneda. Estamos aquí porque las organizaciones sociales de derechos humanos y feministas no hemos descansado ni un segundo para poder recuperar este derecho y en esa línea seguir trabajando por hacer realidad todos los derechos sexuales y reproductivos que los tratados internacionales nos consagran. Estar aquí es un avance y un impulso para seguir trabajando por mejorar las condiciones de vida de niñas y mujeres en general”.

Lidia Casas, Directora del Centro de Derechos Humanos advierte que el “Estado de situación normativa, en el caso chileno, impone medidas heroicas de sufrimiento y trato cruel a niñas, adolescentes y mujeres que no se imponen a otras personas. Un embarazo forzado producto de una violación y su imposición obligan a buscar salidas en abortos clandestinos poniendo en riesgo sus vidas. A los que han impulsado un requerimiento de inconstitucionalidad del proyecto no les importa que pasa con las víctimas de abuso sexual”.

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En Chile desde hace varios años todas las encuestas de opinión – alrededor de un 70%-muestran con claridad que la ciudadanía apoya la reforma legal propuesta por el Gobierno. Por otra parte, los movimientos feministas y de mujeres desde hace varias décadas vienen demandando reconocimiento y protección a los derechos sexuales y reproductivos, y el derecho a decidir.

Es importante recordar que el Tribunal Constitucional tiene una composición binominal que no necesariamente da garantías de la completa consideración de argumentos meramente técnicos, sino también una composición política. Para las organizaciones que estarán presentes en las audiencias públicas, la decisión que se tome en este organismo debe ser la que más se ajuste a la debida interpretación de la Constitución en armonía con los tratados internacionales de los que Chile es parte.

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Cerca de 15 mil personas marcharon en Santiago en favor del “aborto libre y seguro”

La noche de este martes fue convocada una marcha por el centro de Santiago en favor del aborto “libre y seguro”, a la cual asistieron cerca de 15 mil personas, señalaron los organizadores.

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La manifestación se inició en Plaza Baquedano y se movilizó con total tranquilidad por la Alameda hasta Plaza Los Héroes, donde finalizó con un acto y sin generarse mayores altercados con Carabineros.

Macarena Castañeda, vocera de Mesa de Acción por el Aborto, declaró a radio Cooperativa que “las mujeres y el movimiento feminista estamos entregando nuestro apoyo al aborto libre, seguro y gratuito en Chile, superando las tres causales”.

Esto, luego que la Cámara de Diputados enviara el proyecto que despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales a una Comisión Mixta, mientras que Chile Vamos anunció que recurrirá al Tribunal Constitucional.

Fuente: El Dinamo

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Aborto: la deferencia debida al Congreso

El Congreso está a un paso de aprobar la despenalización del aborto en tres causales muy específicas. Sería injusto, sin embargo, al tiempo que descriptivamente incorrecto, reducir este avance – que nos sitúa apenas en el umbral de sociedades bien ordenadas – a la discusión y aprobación del proyecto que en concreto acaba de aprobarse. La discusión sobre la despenalización del aborto comenzó el mismo día en que la junta militar decidió, a su discreción y en sesión secreta, eliminar las regulaciones contenida en el Código Sanitario.

Desde 1990 diversas organizaciones de mujeres y activistas de derechos humanos, nacionales e internacionales, han luchado por llevar al Estado de Chile a situarse a la altura de un consenso que, aun cuando mínimo, era indispensable – en las acertadas palabras de un grupo de colegas de la Universidad de Chile en una carta recientemente publicada en la prensa–.

Por lo tanto, es luego de un debate que ha tomado casi 30 años – ¡30 años! – que se ha podido arribar a un umbral mínimo que sea capaz de reconocer a la mujer, aun cuando por causales muy restringidas, sus derechos sexuales y reproductivos. El debate en torno a las hipótesis de despenalización, recientemente aprobadas en el Senado, no ha dejado indiferente a ningún sector del país. Las opiniones vertidas al respecto, en estos casi 30 años de discusión, han incluido a las diferentes bancadas políticas, organizaciones sociales y políticas de todas las tendencias, a las iglesias, gremios (como el médico) y, por supuesto, a la ciudadanía. Pero no solo eso, la discusión misma que ha tenido lugar en el Congreso Nacional, ahora a propósito del proyecto aprobado (Boletín N° 9895-11), ha involucrado a esos mismos actores. Luego de dos años de discusión legislativa, han intervenido diferentes comisiones parlamentarias, se ha escuchado la voz de las más diversas organizaciones y prácticamente no ha quedado experto que se dedique a estos temas sin tribuna. El trabajo de las parlamentarias y los parlamentarios, por su parte, ha sido igualmente digno de destacar y en extremo minucioso.

Esperamos que el Tribunal Constitucional tome nota de este contexto, a efectos de ser capaz de adoptar la mejor decisión posible que le cabe en una democracia: abstenerse de reemplazar la discusión, insistimos, reposada y reflexiva de nuestros parlamentarios y parlamentarias, y honrar estos extensos años de deliberación que hoy, como dijimos al comienzo, nos abren la puerta al grupo de sociedades razonables.

La votación del proyecto, como era de esperarse, no ha dejado a todos y todas conformes. Ya varios parlamentarios y varias parlamentarias, algunos con una mejor articulación que otros, han anunciado su intención de recurrir al Tribunal Constitucional a efectos que dirima la disputa en torno a los alcances de la Constitución al respecto. Curiosamente, se ha dicho que incluso parte importante de esos recursos constitucionales se encuentra ya redactados.

¿Qué cabe esperar? Hasta ahora, casi todas las voces al respecto han insistido en mirar a la composición del Tribunal Constitucional, conjeturando la forma en que se distribuirán los votos entre liberales y conservadores o centrándose en la persona del hombre (esto parece casi una ironía) que será clave en la definición de estos recursos. A decir verdad, este tipo de especulaciones han sido alimentadas por el comportamiento de algunos parlamentarios – quienes sin tapujos han afirmado públicamente que allí gozan de “mayoría” –. Nosotros no queremos apostar, ni deseamos poner sobre la mesa un vaticinio. Queremos llamar, en cambio, al Tribunal, a honrar su posición institucional y las credenciales democráticas del Congreso Nacional. En especial, tratándose de un debate que se ha encarado con particular altura de miras.

En efecto, la votación que se ha seguido atentamente en días recientes, representa apenas el punto cúlmine de algo más valioso que las antecede: las discusiones y deliberaciones que se han desarrollado desde hace 30 años en el país y al menos dos años con respecto a este proyecto en particular (aunque los varios proyectos de ley debatidos al respecto datan, igualmente, de 1991). Si se ha prestado atención detenida a las intervenciones de los parlamentarios y las parlamentarias, además, se podrá anotar – a su propia confesión – que para ellos y ellas esta discusión ha sido especialmente sensible y todos y todas, sin excepción, han puesto sobre la mesa las mejores versiones de sus razones de principio, ya sea para aprobar o para rechazar este proyecto.

Se podrán compartir o no esas razones. Pero no cabe duda que todos ellos y todas ellas se han informado con diferentes puntos de vista (legales, médicos y éticos) y han compartido, además, historias personales que buscan ilustrar la seriedad, qué duda cabe, del asunto que tenían entre manos. Han debatido y deliberado, finalmente, de manera reflexiva y reposada, durante largo tiempo, sobre los alcances adecuados de la Constitución al respecto. Se han dejado de lado convicciones personales, para volcarse a la discusión mirando de frente a los intereses generales de la Nación – cosa que, lamentablemente, no puede afirmarse de otros proyectos, dadas las investigaciones criminales que se han gatillado en torno a sus tramitaciones –.Esperamos que el Tribunal Constitucional tome nota de este contexto, a efectos de ser capaz de adoptar la mejor decisión posible que le cabe en una democracia: abstenerse de reemplazar la discusión, insistimos, reposada y reflexiva de nuestros parlamentarios y parlamentarias, y honrar estos extensos años de deliberación que hoy, como dijimos al comienzo, nos abren la puerta al grupo de sociedades razonables.

Queda, por último, un último argumento para justificar la deferencia. El constituyente no se impuso el deber de proteger la vida del que está por nacer, en vez de eso considero adecuado mandatar al legislador para que éste decidiera la más adecuada forma de resguardo consistente con los demás bienes jurídicos y derechos fundamentales en juego, en especial los derechos de la mujer como persona libre e igual en dignidad y derechos a las demás personas nacidas. No podemos obviar, entonces, que es la propia Constitución la que ha delegado al Poder Legislativo la determinación, con un amplio margen de apreciación, de la forma y oportunidad de protección.

Fuente: El Mostrador

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Multitudinaria marcha por el aborto “libre y seguro” se toma las calles de la capital

  • La movilización inició en el sector de Plaza Italia y culminó en Plaza Los Héroes.
  • Según los organizadores, unas 15 mil personas participaron de la manifestación.

Según cifras de los organizadores, unas 15 mil personas participaron de la marcha a favor del aborto “libre y seguro”, realizada durante la tarde noche de este martes en el centro de Santiago.

La movilización se inició en el sector de Plaza Baquedano y culminó con un acto en Plaza Los Héroes, sin registrarse mayores altercadosentre los manifestantes y las fuerzas de orden público.

“Las mujeres y el movimiento feminista estamos entregando nuestro apoyo al aborto libre, seguro y gratuito en Chile, superando las tres causales“, dijo a Cooperativa Macarena Castañeda, vocera de Mesa de Acción por el Aborto.

Esta marcha se realiza a días de la fallida jornada que vivió el proyecto de aborto en tres causales en la Cámara de Diputados, el que por un voto no pudo ser promulgado y pasó a comisión mixta.

 Fuente:  Cooperativa

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Votación de proyecto de aborto muestra brutal indolencia de algunos diputados hacia la niñas

La Mesa de Acción por el Aborto en Chile, si bien, valora la aprobación de las tres causales que incluía el proyecto de interrupción del embarazo, rechaza categóricamente la grosera dilación de la que estamos siendo testigos. “Es indigno que algunos diputados de manera indolente hayan dado la espalda, una vez más, a las niñas. Con su reprobable actuar evitaron que una norma no tuviera quorum impidiendo que el proyecto sea despachado definitivamente y pasándolo a Comisión Mixta”concluye Gloria Maira, vocera de la Mesa de Acción por el Aborto en Chile.

El punto que no alcanzó quorum es el referido a las niñas menores de 14 años y la autorización que deben tener de sus padres para solicitar un aborto. “No aprobar esa norma es gravísimo, pues con esto podemos estar ante el hecho absurdo y brutal de que un padre violador no quiera autorizar el aborto de su hija. El Estado no puede permitir que existan casos tan feroces como éste”menciona Ana Piquer, vocera de la Mesa de Acción por el Aborto en Chile.

Es vergonzoso que algunos diputados estén usando todas las artimañas que estén a su alcance para dilatar un proyecto que lleva más de dos años en el Congreso y que desde su origen ya era limitado.

“Cada obstáculo que ponen al proyecto, implica que a la larga las mujeres y niñas que vivan una situación tan extrema y dolorosa como las que considera las tres causales, deban sortear además una tortuosa seguidilla de trabas para acceder a un aborto seguro y legal”agrega Ana Piquer.

La Mesa de Aborto reúne a diversas organizaciones de mujeres, feministas y de derechos humanos que busca generar una alianza social para alcanzar la despenalización penal y social del aborto en Chile.-

Mesa Acción por el Aborto en Chile

Publicado el 21,Julio,2017

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Una organización feminista chilena valora la aprobación del proyecto de aborto en tres causales

SANTIAGO (Sptunik) — La aprobación del proyecto de aborto en tres causales en el Senado de Chile es un gran paso para los derechos de las mujeres, dijo a Sputnik la agrupación feminista Corporación Humanas.

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Esta ley “es un gran avance que permite a Chile salir del grupo de los países más retrógrados que no permiten el aborto en ninguna circunstancia”, dijo a esta agencia la abogada de la agrupación, Camila Maturana.

El Senado chileno aprobó un proyecto emblemático del Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet.
La iniciativa despenaliza la interrupción del embarazo para los casos de peligro de vida para la madre, inviabilidad fetal de carácter letal y embarazo por violación.

Con la aprobación del Senado, la iniciativa fue despachada a la Cámara de Diputados para completar su tercer trámite legislativo, el cual se llevará a cabo el 20 de julio.

Maturana aseguró que gran parte de la gestión de este proyecto fue posible gracias a las demandas de los movimientos feministas y las organizaciones de mujeres de Chile, así como de parte de los ciudadanos.

“Por años hemos exigido leyes que protejan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, lo cual es respaldado a su vez por la ciudadanía; según las encuestas de opinión, la mayoría de las personas están de acuerdo con la despenalización en las tres causales del proyecto y apoyan el derecho de las mujeres a decidir”, afirmó la abogada.

Asimismo, dijo que no les sorprende la postura de la derecha chilena, cuyos senadores rechazaron en bloque la iniciativa.
Maturana aseguró que en Chile hay un sector político importante que está representado en los partidos de derecha, quienes no reconocen la condición de ciudadanas plenas y de sujetos de derecho en las mujeres, lo que han manifestado en varios ámbitos, pero, por sobre todo, en el área de la sexualidad y la reproducción.

“Los grupos conservadores en Chile le asignan socialmente un lugar a las mujeres, encajonándolas en el rol de la maternidad y viéndolas como un recipiente para la gestación de una vida, sin considerar a la mujer como un sujeto de derecho con poder de decisión sobre sí misma”, dijo la abogada.

También calificó al Congreso Nacional como una institución conservadora y criticó que recién ahora se aprobara una ley que se ha venido solicitando hace más de diez años.

“Esa brecha de representación que se ha mantenido por tanto tiempo indica que nos encontramos ante un Poder Legislativo que es conservador”, aseguró.
Dijo que el hecho que dos de las seis senadoras chilenas rechazaron la ley tiene que ver más que nada con su pertenencia política, ya que ambas son de derecha.

“Lo que está en juego para los partidos ultra conservadores son sus creencias morales y religiosas, que en este caso han primado por sobre los derechos de las mujeres”, finalizó.

Chile es una de las ocho naciones del mundo que actualmente prohíben cualquier tipo de interrupción del embarazo, bajo cualquier circunstancia, castigando con penas de cárcel a las mujeres y a las personas que participen de un aborto.

Fuente: Sputnik News

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Debate legislativo sobre aborto en tres causales sigue pendiente ante Congreso Nacional

Valparaíso – Santiago de Chile, 20 de julio de 2017.

El Senado de la República de Chile acaba de aprobar el emblemático proyecto que legaliza la interrupción del embarazo en tres causales: riesgo vital, inviabilidad fetal y violación sexual. Con la aprobación de la Cámara Alta, la iniciativa presentada por la Presidenta Michelle Bachelet en 2015 fue despachada a la Cámara de Diputados para completar su tercer trámite legislativo.

En la Cámara de Diputados el proyecto contó igualmente con el apoyo mayoritario de los y las congresistas, aprobándose las tres causales. Sin embargo, una de las normas del proyecto –la que regula la autorización judicial sustitutiva para las niñas menores de 14 años que no cuenten con la autorización de su representante legal o se encuentren en una situación de riesgo– requería un quórum especial, el que no se alcanzó por solo un voto de diferencia. Por ello, dicha norma deberá ser conocida por una Comisión Mixta previo al despacho del proyecto por el Congreso Nacional, que se estima ocurrirá en las próximas semanas.

Para Corporación Humanas, el debate del proyecto de ley que regula el aborto en tres causales ha sido posible por la persistencia con que los movimientos feministas han demandado el reconocimiento y protección de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres por mas de dos décadas. Demandas que se amparan en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y que la ciudadanía mayoritariamente respalda. De hecho, numerosas encuestas de opinión dan cuenta del amplio respaldo a la legalización del aborto en las tres causales y del progresivo reconocimiento al derecho a decidir de las mujeres.

Sin embargo, a lo largo de la tramitación legislativa del proyecto de ley, y en especial en esta última semana, ha quedado de manifiesto que quienes se oponen a legislar para proteger los derechos de las mujeres y las niñas en Chile, particularmente los derechos de las víctimas de violencia sexual, se sustentan principalmente en argumentos de carácter religioso que desconocen el carácter laico del Estado de Chile y los tratados internacionales vigentes en el país.

Lo que ha quedado en evidencia en el debate ante el Congreso Nacional es que las resistencias de quienes rechazan el proyecto y se niegan a legislar para garantizar los derechos humanos de mujeres y niñas, fundamentalmente tienen un origen religioso, totalmente impropio en un Estado laico. Además de ello se sustentan en una ideología de la maternidad que nos ubica en un lugar de subordinación social, casi asimilándolos a meros recipientes para la gestación, rol que impide seamos reconocidas como sujetas de derechos capaces de decidir sobre nosotras mismas, declara Camila Maturana, abogada de Corporación Humanas.

Ante el anuncio de diputados/as y senadores/as de derecha de recurrir al Tribunal Constitucional para frenar la iniciativa, Corporación Humanas hace un llamado al organismo autónomo a cautelar el carácter laico del Estado de Chile.

El Tribunal Constitucional debe estar a la altura de la decisión histórica que le corresponde tomar, y se espera que efectivamente cumpla su rol de respetar y proteger los derechos humanos de las mujeres y las niñas, garantizados por la Constitución Política y por los tratados internacionales vigentes en el país”, puntualiza Maturana.

Chile es uno de los siete países que actualmente prohíben toda clase de aborto, criminalizando a las mujeres en cualquier circunstancia e imponiendo penas de cárcel tanto a las mujeres que aborten como a quienes participen de ello.

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Aborto en tres causales: ¿Avanzando en el derecho a decidir de las mujeres?

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Tras más de dos años de intenso debate legislativo, el proyecto de ley sobre despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales se encuentra culminando su tramitación legislativa. Debatido ante la Cámara de Diputados por cerca de un año y luego por el Senado, las comisiones de trabajo legislativo de ambas cámaras han escuchado a un centenar de expertos/as, académicos/as, organizaciones de la sociedad civil, líderes religiosos e incluso recibido testimonios de mujeres afectadas por alguna de las causales.

El debate político y social ha permitido, no sin dificultad, ir consolidando una mayoría parlamentaria que respalda la necesidad de legislar y dar una respuesta a las mujeres y niñas comprendidas en las causales que la iniciativa regula: riesgo vital, inviabilidad y violencia sexual. Corporación Humanas valora el avance en la tramitación legislativa que ha registrado el proyecto de ley que despenaliza el aborto en estas tres causales excepcionales, las que cuentan con un amplio respaldo ciudadano. No obstante, más allá de la discusión que ha tenido lugar, preocupa que los principales problemas que presenta la ley en debate, en razón de las negociaciones políticas tendientes a ir cumpliendo con las etapas de tramitación, afecten los derechos de las niñas y también de las mujeres, como las limitaciones en cuanto a plazos para la causal violación y nuevas normas que amplían la objeción de conciencia.

Las niñas no están suficientemente protegidas en esta legislación. Como Corporación Humanas defendemos el derecho a decidir de las mujeres, pero lamentamos la indolencia que han mantenido los senadores frente a lo que significa para las niñas y adolescentes ser víctimas de violencia sexual,  y que pese a las evidencias presentadas por numerosas/os expertas/as, se haya rebajado el plazo de 18 semanas únicamente a 14 semanas en que se permite a las niñas menores de 14 años decidir acerca de un embarazo producto de una violación.

En relación a la objeción de conciencia, ante la reciente decisión de la Comisión de Constitución del Senado, Corporación Humanas sostiene que  la regulación “da un lugar demasiado preponderante a las creencias religiosas y morales no solo de los médicos, sino también del resto del equipo que participa del pabellón”, lo que deriva en un insuficiente resguardo de los derechos y la salud de las mujeres.

Por ello, se espera  que en el debate que tendrá lugar en la Sala del Senado de la República pueda regularse adecuadamente la objeción de conciencia, manteniéndola acotada únicamente a los y las médicas que realizan la intervención y no se permita a otros profesionales ni a determinadas instituciones invocarla para obstaculizar la decisión de las mujeres. Asimismo, que en razón de la protección especial que debe brindarse a niñas y adolescentes, se amplíe el plazo previsto para la causal violación como mínimo a 18 semanas.

Igualmente se espera que el Senado, en cumplimiento a las obligaciones internacionales que ha asumido el Estado de Chile, reponga las normas sobre confidencialidad de la atención de salud de las mujeres que el proyecto de ley  originalmente planteaba. En esta misma línea cabe esperar que el programa de acompañamiento que a las mujeres se ofrecerá cuando enfrenten alguna de las tres causales, cautele  que efectivamente su decisión sea respetada y que se descarte la intervención de organizaciones privadas que no garantizan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres que los tratados internacionales protegen.

Corporación Humanas considera que en las últimas etapas de tramitación legislativa estos aspectos sean debidamente considerados por los y las legisladoras al momento de votar frente a este proyecto de ley sobre aborto en tres causales, especialmente cuando el proyecto se debata en el pleno del Senado. Para Corporación Humanas el respeto pleno a los derechos humanos de las mujeres, en especial de sus derechos sexuales y reproductivos, demanda esfuerzos mayores.

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Corporación Humanas recuerda al Senado: “Legislan para proteger a mujeres y niñas, no creencias personales”

Corporación Humanas recuerda al Senado: “Legislan para proteger a mujeres y niñas, no creencias personales”

Desde Corporación Humanas analizaron el nuevo trámite que enfrentará el proyecto de aborto en tres causales en el Senado y recalcaron que confían en aprobación de causal de violación: “No se entendería que se aprobara una legislación que diera la espalda a los derechos humanos de mujeres y niñas”, apunta Camila Maturana.

Luego de más de dos años de debate en el Congreso Nacional, el proyecto de ley que despenaliza el aborto en tres causales se encuentra en una de sus últimas etapas. La iniciativa fue discutida por cerca de un año en la Cámara de Diputados y luego en el Senado, donde las comisiones de trabajo han escuchado a numerosos expertos, académicos, organizaciones de la sociedad civil, además del testimonio de mujeres que han vivido estas experiencias y han sido afectadas por alguna de las causales.

Desde las 16 horas de esta tarde, las y los senadores darán curso a una nueva votación, que vuelve a despertar temores sobre una de las causales de interrupción del embarazo estipuladas por el proyecto, en caso de violación. Especialmente, después del anunciado rechazo de algunos parlamentarios de la Democracia Cristiana, además de los retrocesos que se han registrado en el proyecto, como la acotación de los plazos para las víctimas menores de 14 y 12 años y la ampliación de la objeción de consciencia para todo el personal médico.

“Las informaciones dan cuenta de que la votación de hoy y mañana se proyecta bastante ajustada”, anticipa la abogada de Corporación Humanas, Camila Maturana. La especialista recuerda que Chile se ha sumado a compromisos internacionales, como la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer (Belem do Pará), además de la propia Convención sobre los Derechos del Niño, que imponen obligaciones específicas al Estado que son vinculantes para los tres poderes.

En este escenario, la aprobación de una ley que permita a mujeres y niñas que son víctimas de violencia sexual decidir respecto del embarazo producto de una violación, “se hace parte de aquellas normas que deben ser aprobadas en cumplimiento de estas obligaciones internacionales. Sería muy grave que existiera la posibilidad que el Parlamento no aprobara esta causal”, explica Maturana.

Los problemas que mantiene el proyecto de aborto en 3 causales

A juicio de la abogada, los legisladores no han llegado a comprender la gravedad de la violencia sexual y cómo afecta a niñas y adolescentes, especialmente, cuando es crónica. Esto se evidencia en que, durante el segundo trámite del proyecto, no se modificó el acotado plazo impuesto en caso de la violación. 

“En las comisiones, los expertos presentaron las características que tiene este problema y la necesidad de contar con plazos realistas que permitan el acceso oportuna a la intervención medica. Sin embargo, se estipuló un plazo de 14 semanas para las niñas menores de 14 años y de 12 semanas para las adolescentes, que quedan asimiladas a la misma situación de las mujeres adultas. Son plazos que no resultan suficientes para el problema”, apunta la integrante de Corporación Humanas.

Pese a que se han presentado indicaciones para corregir y aumentar estos plazos, no han sido aprobadas hasta ahora, algo que esperan que se pueda concretar en los trámites restantes. Niñas, adolescentes y mujeres no están siendo del todo protegidas con esta legislación: la ampliación con respecto a la objeción de conciencia da un lugar demasiado preponderante a las creencias religiosas y morales de todo el equipo que participa en el pabellón, arriesgando el derecho a la salud.

Respecto al rechazo de algunas figuras de la Democracia Cristiana al proyecto, Maturana recalca que “no es una novedad”, pero recalca que éstos “no pueden votar un proyecto tan importante solo en base a sus creencias religiosas, desatendiendo el carácter laico de Chile. El rol de ellos es legislar para proteger a las mujeres y niñas, no para la defensa de sus creencias morales”. 

Para la abogada, resultado impensado que el proyecto pueda avanzar sin contemplar las 3 causales originalmente debatidas, especialmente considerando el amplio respaldo ciudadano que la iniciativa tiene en cada una de las circunstancias analizadas, según han mostrado las encuestas.

“Pensamos que habrá una votación ajustada, pero que va a ser aprobada. No se entendería que se aprobara una legislación que diera la espalda a los derechos humanos de mujeres y niñas y que desatendiera una demanda de la ciudadanía. No se entendería que el Parlamento no aprobara el proyecto en su integridad”, cierra.

Publicado por El Desconcierto 

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Aborto por tres Causales: el debate llegó al nivel de cuestionar a las mujeres que sean violadas

El 2016 hubo 15.266 denuncias por delitos sexuales. Se estima que cada 33 minutos ocurre un abuso sexual en el país. Por cada niña que denuncia, 6 no lo harán. 7 de cada 10 víctimas son mujeres menores de edad, según informe de la Fiscalía Nacional 2016.

De acuerdo al anuario estadístico del Poder Judicial (2016), 1 de cada 3 mujeres sufre o ha sufrido violencia sexual en Chile. El 66% de las embarazadas por violación tiene menos de 18 años, mientras que el 12% menos de 14 años y el 7% menos de 12 años. El 84,7% de las víctimas de abuso sexual infantil son niñas y mujeres adolescentes.
Un tema que sin duda golpea fuertemente la palestra, esto porque para la próxima semana quedó programada la discusión y votación, hasta total despacho, del proyecto de ley que despenaliza el aborto voluntario en las causales de riesgo de vida de la madre, inviabilidad fetal y violación, y que será revisado por la sala del Senado en segundo trámite legislativo.
Previo a la primera sesión, los senadores tendrán oportunidad de reponer indicaciones rechazadas en las discusiones previas que se dieron en las comisiones de Salud, de Constitución y de Hacienda.
Aunque, sin duda, esto da pie para el debate, tanto de quienes serán los encargados de votar, como también las mujeres y organizaciones a favor y en contra. Aunque también hay otras figuras que desean dar a conocer su perspectiva, y en algunos casos no resulta ser de lo más acertado.
Ese es el caso del cantante chileno Alberto Plaza quien envió una Carta al Director de “El Mercurio” criticando el proyecto de ley de aborto en tres causales que actualmente se encuentra en el Senado.
En la misiva, el artista nacional radicado en Miami, criticó fuertemente la tercera causal: la de violación. Sobre esta señaló que “no va en la dirección de la vida, sino de la muerte. Uno de los dos va a morir y es precisamente aquel que no puede defenderse”.
“Así como el Estado le impone a la mujer violada la prohibición de matar a su agresor, de igual forma le puede impedir quitarle la vida al ser humano que se haya gestado producto de ese hecho contrario a su voluntad”, agregó.
“La falta de precisión en este punto abrirá la puerta a que muchas mujeres que queden embarazadas sin ser forzadas, vayan a hacerse un aborto argumentando que lo fueron. Imposible demostrar lo contrario. En ese caso, la única prueba sería la palabra de la mujer, lo que parece insuficiente”, sostuvo el cantante.

52% de las mujeres quiere que el aborto sea un derecho

Frente a este debate, y a las declaraciones de Plaza, Camila Maturana, vocera de la agrupación Mesa de Acción por el Aborto en Chile, y abogada, en conversación con Cambio21 declaró que “es positivo que el proyecto se encuentre en unavance significativo, y valoramos el avance legislativo”, agregando que “sin duda es algo importante, que una legislación venga a poner al día la decisión de las mujeres”.

“Este proyecto cuenta con un respaldo amplio de la ciudadanía, y es apoyado por organizaciones mundiales. Esperamos que nuestro debate político y social signifique una mayoría parlamentara para darle una respuesta a las mujeres”, puntualizó la abogada.

Además Maturana, concluyó que “frente a la violencia sexual se han puesto trabas, pero también la desconfianza que se mantiene frente a la palabra de las mujeres”.

Por su parte, Macarena Castañeda, también vocera de la Mesa de Acción por el Aborto en Chile, recordó que según la encuesta Adimark de marzo 2017, 52% de las mujeres en Chile considera que el aborto debiera ser un derecho y en otras mediciones, más del 70% aprueba la legalización del aborto en tres causales. Sin embargo, el Parlamento no está respondiendo a la voluntad popular de sus representadas al sumar nuevas barreras para llevar a cabo el aborto en esos casos.

Asimismo, reafirmó que, más allá del acotado y restrictivo proyecto de interrupción de embarazo, lo que debe estar en el fondo de la discusión es la autonomía y el derecho a decidir de las mujeres sobre sus cuerpos.

“Consideramos que en pleno siglo XXI nuestro país debe avanzar sostenidamente a la despenalización legal y social del aborto y dejar de criminalizar a las mujeres que deciden interrumpir una gestación, más allá de las tres causales que hoy se debaten desde una visión muy restrictiva. Basta de criminalizar a las mujeres chilenas, que siguen sufriendo violaciones a sus derechos sexuales y reproductivos”, aseveró.

Según estándares internacionales, que Chile no permita la interrupción del embarazo en ninguna circunstancia es una transgresión a los derechos fundamentales de las mujeres y niñas. La carta del Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (MESECVI), de la Organización de los Estados Americanos (OEA) enviada al expresidente del Senado Ricardo Lagos Weber, recuerda que el Comité contra la Tortura (CAT) de las Naciones Unidas definió que los Estados que tienen una prohibición absoluta del aborto en cualquier circunstancia, exponen a las mujeres y niñas a ser humilladas, tratadas con crueldad o de forma inhumana, y que en algunos casos, este trato, se podría relacionar con la tortura.

Fuente: Cambio 21