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“Mujeres cocaleras don trabajadoras, no narcotraficántes”

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La Corporación Humanas que trabaja con mujeres cocaleras, rechazó la intervención del Fiscal Néstor Humberto Martínez en la Plenaria del Senado este 18 de Abril, en la que calificó como inconveniente el punto 6.1.9 del Acuerdo Final de Paz, en el que se refiere al tratamiento diferenciado por los delitos relacionados con cultivos de uso ilicito, cuando los procesados sean campesinos no pertenecientes a organizaciones criminales.

Para el Fiscal, sería adecuado no tener un tratamiento diferenciado para las mujeres, porque, según él, este podría redundar en que las mujeres encarceladas por esta práctica sean usadas “como carne de cañón por la industria de las drogas”, sin embargo para la Corporación Humanas el tratamiento penal diferenciado si es necesario y recuerda que dicho tratamiento hace parte de los acuerdos.

Adriana Benjumea, directora de la Corporación Humanas aseveró que se ha evidenciado que las mujeres realizan este tipo de prácticas porque son zonas que están desprotegidas del Estado.

“No se les ha garantizado la salud, la educación y la única posibilidad para muchas de estas mujeres en extrema pobreza para poder sacar a sus hijos e hijas adelante, ha sido la relación con el cultivo y allí han tenido relación con todo lo que es la producción de la coca, porque hay una ancestralidad pero también está la elaboración de la pasta, la cocaína” dijo Benjumea.

Las mujeres cocaleras exigen que se cumpla lo pactado en el Acuerdo de Paz en relación con la persecución penal “lo que se está viendo es que hay un incumplimiento, que no se ha escuchado a las mujeres cocaleras. Ellas no quieren que ningún acuerdo avance sin ellas. Por supuesto que quieren la sustitución, pero debe venir con garantías” relata Benjumea. Le puede interesar: Familias Cocaleras ya tienen Plan de Sustitución de Cultivos

Dice la directora de la Corporación Humanas que lo que vienen denunciando desde hace mucho tiempo es que las mujeres cocaleras no son narcotráficantes “las mujeres cocaleras están dispuestas a viajar a Bogotá para reunirse con la comisión de implementación de los acuerdos, para hablar incluso con el Fiscal si se honra a recibirlas, porque hay que dejar muy claro que ha habido un enfoque desde la Fiscalía General de la Nación desde el que se está criminalizando a las mujeres cocaleras” aseveró.

Benjumea es enfática en manifestar que las mujeres no quieren una acuerdo en el que no estén presentes ellas “el enfoque de género pactado en los Acuerdos de Paz no puede ser negociable y que la paz será con las mujeres. Todas las instituciones del Estado deben estar abocadas a cumplir”. Le puede interesar:“Comunidades del Putumayo insisten en plan de sustitución a pesar de erradicación forzada”

En la actualidad las mujeres están siendo instrumentalizadas por estructuras delictivas y, manifiesta Benjumea que el Estado no las está protegiendo “en el Acuerdo dice que el Estado tendrá que buscar alternativas a la persecución penal de estas mujeres y eso lo tiene que cumplir todas las partes, el Ministerio de Justicia, la Fiscalía General y estamos abocando por eso”. Le puede interesar: Erradicación de cultivos de uso ilicito van en contra de Acuerdo de Paz

En ese orden de ideas , asegura la Corporación Humanas, la persecución penal a mujeres instrumentalizadas por el narcotráfico, podría equipararse a culpar a trabajadores por aceptar laborar por debajo del salario mínimo antes que exigir a los empleadores respetar las normas laborales.

MUJERES COCALERAS PRIVADAS DE LA LIBERTAD.

Según un informe de Prison Insider al 31 de enero de 2017 del total de la población carcelaria, cerca de 7849 son mujeres, es decir un 6.6% y comparadas con las cifras de hace 25 años, hoy en día la población femenina es 5.5 veces mayor.

Además lo más dramático de estas cifras es que estas mujeres han sido condenadas en su mayoría – un 45 % de ellas – por delitos relacionados con drogas. Le puede interesar: La alarmante situación de las cárceles colombianas

“Hay más hombres privados de la libertad que mujeres, pero más mujeres privadas de la libertad por drogas que hombres, es decir, corresponden al eslabón más debil de la cadena y estamos hablando de lo nefasto que es perseguir a estas mujeres, muchas de ellas cabeza de hogar (…) es un ejercicio desproporcionado del derecho, persiguiendo mujeres pobres” recalca Benjumea.

En la actualidad si una persona es judicializada por narcotráfico la ley no permite acceder a ningún tipo de beneficio, no admite la cárcel domiciliaria, ni disminución de la pena, razón por la cual quien incurre en este delito está condenado a pagar con la prisión de manera completa hasta que termine la pena.

SOLICITUDES DE LAS MUJERES COCALERAS DEL PAÍS.

Los primeros beneficios que están llegando como parte de los Acuerdos de Paz, están siendo entregados solo a las mujeres recolectoras de la hoja de coca, razón por la que las mujeres trabajadoras afectadas continúan solicitando vías de acceso que en la actulidad se encuentran en estado deplorable o inexistentes, mayores incentivos para el comercio rentable de otros cultivos, mayor apoyo para nuevas economías. Le puede interesar: Mujeres cocaleras de todo el país se reúnen para trabajar propuestas de sustitución

HUMANAS

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Miguel Lorente: “Los abortos inseguros significan un desprecio a la vida, pero a la vida de las mujeres”

Por Alejandra Villalobos

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La Comisión de Constitución del Senado votará próximamente el proyecto de ley que despenaliza el aborto en tres causales: peligro de vida para la mujer, inviabilidad fetal incompatible con la vida y embarazo por violencia sexual. Este proyecto constituye uno de los ejes del segundo mandato de Michelle Bachelet, y se convirtió en la primera ocasión en que el Ejecutivo envía un proyecto de esta envergadura.

Actualmente, solo seis países penalizan la interrupción del embarazo bajo cualquier circunstancia. En este grupo se encuentran Ciudad del Vaticano, República Dominicana, Malta, El Salvador, Nicaragua y Chile. La causal por violación es la que causa más controversia y la que ve más difícil su aprobación, pese a que en sondeos de opinión como la Encuesta Nacional UDP 2015, un 64,2% de las personas consultadas está de acuerdo con despenalizar el aborto en esta circunstancia.

En el escenario internacional, en el año 1985, España despenalizó el aborto en tres causales; las mismas que recién hoy están siendo discutidas en Chile. En este contexto, Miguel Lorente (54) médico forense español, docente de la Universidad de Granada y experto en violencia contra mujeres, conversó acerca de la vulneración de derechos de las mujeres y cómo la prohibición del aborto es un ejemplo más de que el machismo pone en segundo plano la decisión personal, sin tener un respeto real con la vida de ellas: niñas y mujeres.

Madre a la fuerza, violencia contra las mujeres

Representantes de diversas organizaciones, personas expertas en distintas ramas del Derecho, profesionales de la salud y testimonios de mujeres, tuvieron presencia en las comisiones del Congreso Nacional para aportar al debate. Dentro de los argumentos expuestos, se menciona que la penalización del aborto es una forma de violencia contra las mujeres, ya que se atenta contra su autonomía, capacidad de decidir; se atenta contra sus derechos sexuales y reproductivos. “Se quebrantan de manera integral, no hay una manera parcial de quebrantar los derechos humanos sino que cuando se toman decisiones por encima de la voluntad de la mujer en una conducta y en una situación tan trascendente como la de un embarazo no deseado, al final, lo que se está es situando a la mujer en un lugar totalmente secundario al plano de los hombres”, dice Lorente.

Lorente explica que el aborto no es una situación buscada por las mujeres y que las afecta a ellas, a su forma de vivir ese momento y a lo que será el resto de su vida. “No se puede reducir todo lo que significa para las mujeres al planteamiento sobre la interrupción voluntaria del embarazo, a lo que son esos nueve meses de gestación; puesto que estamos hablando del resto de las vidas de estas mujeres”.

En Chile, cerca de 66% de las mujeres que resultan embarazadas por violación son menores de edad. Sin embargo, no existe una ley que les permita, ni a ellas ni a ninguna, interrumpir el embarazo. “Si le imponemos a una mujer ser madre, estamos forjando algo que tiene mayores consecuencias que la imposición de una relación sexual, que la sociedad contempla como algo inadmisible y además penaliza por medio de la violación. Pero parece que no violenta tanto el hecho, o no se considera tan reprobable, que una mujer sea madre a la fuerza, es decir, sin necesidad de contar con su voluntad, con su consentimiento”, advierte Miguel Lorente.

Machismo y despenalización

Hasta el año 1989, en Chile se podían realizar abortos terapéuticos, bajo ciertas indicaciones. Como una de sus últimas acciones en el poder, la dictadura promulgó la Ley N° 18.826 que tuvo como consecuencia la prohibición total de cualquier práctica que provocase un aborto. “La no regulación del aborto, en ninguno de esos supuestos, durante muchos años, se ha traducido en mortalidad materna como consecuencia de abortos inseguros. Significa un desprecio a la vida, pero un desprecio a la vida de las mujeres”, sentencia el médico forense.

Para él, la defensa a la vida planteada por aquellos que se oponen a la despenalización (y prefieren mantenerlo en la ilegalidad) es solo una falsa pantalla, pues se permite que las mujeres fallezcan como consecuencia de la realización de abortos inseguros, lo que además, tiene directa relación con el machismo. “El hecho de que las mujeres acudan a abortos inseguros jugándose la vida, indica que no estamos ante un capricho de las mujeres, no estamos ante una opción de decir, “mira, hoy voy a abortar porque estoy aburrida“, no se puede ser tan simplista, estamos hablando de problemas graves que afectan a la vida (…) eso es consecuencia del machismo que siempre ha considerado a las mujeres en una posición inferior.”

Una violación sin resultado de embarazo posee un porcentaje de suicidio por sobre el 20%. “Estamos generando algo añadido de ese suicidio, entre otras muchas cosas, por lo tanto creo que deberíamos analizar mucho más seriamente y más fríamente lo que significa una violación, lo que significa un embarazo derivado de una violación”, plantea el profesor de medicina legal de la Universidad de Granada y autor de diversos libros sobre violencia machista como “Mi marido me pega a lo normal”.

El proyecto de ley que se discute en el Congreso, establece que se podrá efectuar un aborto en caso de violación hasta las 12 semanas de gestación. Si la mujer es menor de 14 años, se considerará hasta las 14 semanas. “No tiene sentido que el conflicto sea un límite en el tiempo, no tiene por qué, estaríamos planteando problemas que trascienden lo que son los límites. Es decir, no puede ser que un embrión con 13 semanas y media, no sea problema y con 14 y medio sí lo sea, eso es absurdo y tenemos que volver a situar el problema no en el embarazo sino en la vida de las mujeres.”, dice Lorente.

Otro de los temas presentes en el debate en Chile es la objeción de conciencia de los médicos, ya que se contempla una indicación que les permite derivar a otros profesionales si existe una discordancia con su ética o principios personales. “Los médicos deben entender que son una parte de la respuesta clínica al problema de la interrupción del embarazo, no son quienes tienen que decidir. No es un problema de salud el embarazo no deseado, sino que es un problema social y por lo tanto, la parte de la medicina debe de posicionarse en aquello que exija una respuesta médica, que es el momento de la interrupción, del asesoramiento, del seguimiento, todo lo que haga falta”.

“Obligar a una mujer que ha sufrido una violación a que sea madre del hijo del violador es un trauma que puede generar consecuencias graves de por vida, incluso un factor que puede aumentar la tasa de suicidios que ya de por sí es alta tras una violación”, finaliza.

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Ex DC Anita Quiroga: “Penalización del aborto es una sanción excesiva, injusta, discriminatoria y clasista”

Por Nicolás Fajardo

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Anita Quiroga militó por más de 30 años en la Democracia Cristiana (DC) hasta que las profundas diferencias con su partido en ciertos temas la llevaron el 2015 a dar un paso al costado. La decisión fue dolorosa pero necesaria. La conversó solo con su círculo familiar más cercano, entendiendo que se hacía urgente dar ciertas señales que permitieran que las cosas se removieran. “No son medidas que una decide de la noche a la mañana. Tenía hace rato algunos dolores de guata con algunas actuaciones del partido”, explica la ex concejala por Copiapó (2004-2007) y quien ocupara el cargo de Vicepresidenta de la Mujer de la DC por más de un año.

El episodio que terminó por determinar su renuncia fue “la manera en que se desconoció lo que se había suscrito en un programa de Gobierno, en el que se validó la despenalización del aborto en tres causales”. Quiroga, defensora del actual proyecto que se discute en el Senado, argumenta que para muchos militantes de la Democracia Cristiana haber permitido que se discutiera el tema fue una traición a los principios humanistas cristianos. Por ende, desde este escenario, la cirujana dentista explica la persistente negativa de algunos por rechazar el proyecto.

Penalización del aborto en Chile

El tema del aborto no es lejano para Anita Quiroga debido a que ahondó en él por la experiencia de un familiar querido. “Mi abuela era una mujer pobre y la primera vez que escuché hablar de aborto fue por ella. Me dijo que se había realizado cinco abortos cuando era joven porque no tenía plata para seguir manteniendo a sus hijos”, rememora con emoción evidente.

Explica que esos relatos le hicieron cambiar la forma en cómo pensaba sobre aborto. Entendiendo lo doloroso de la situación, se convenció que hay que ponerse en el lugar de la mujer afectada, la misma que por no tener condiciones económicas para mantener a sus hijos, debía tomar una difícil decisión que ponía en riesgo su vida.

Al igual que su abuela, hay muchas mujeres que se siguen haciendo abortos en condiciones inseguras. “Acá hay cosas que se cruzan, pero desde mi percepción personal hay que abrir la discusión de aborto en Chile, más allá de las tres causales”. Para Anita Quiroga las creencias personales no se deben anteponer a la idea de rechazar el debate. El ideal es que se logre identificar lo que beneficia a la mayoría de las mujeres, sin necesidad de cargar la convicción personal legítima que cada una tiene.

Para la ex militante DC la penalización del aborto en Chile es “una sanción excesiva, injusta, discriminatoria y clasista”, recordando que este fue el último acto legislativo de la dictadura militar. Se trata además de desconocer una realidad que existe y que quienes lo practican en condiciones sanitarias son aquellas mujeres que pueden pagarlo. “No nos engañemos, sabemos que existen clínicas donde se practican abortos. No solo en Santiago, sino que en todo el país. Sabes que hay médicos que lo hacen y lo justifican de otra manera, por lo tanto me parece injusto que sean las mujeres pobres las que se arriesgan”, explica Quiroga.

En este sentido hace énfasis en que este proyecto despenaliza una decisión que es personal y que, en caso de aprobarse la ley, no obliga a que una mujer con un embarazo inviable aborte, sino que permite que la que quiera legítimamente interrumpirlo no sea castigada y victimizada. “El terminar con cosas que discriminan o que castigan exclusivamente a la mujer en situaciones que tienen que ver con la pareja, familia o la sociedad, es una deuda del Estado. El aborto también es un tema de equidad considerando que las mujeres más pobres son las más criminalizadas”, agrega.

Causal por violación y el silencio de la violencia sexual

Para la ex militante de la Democracia Cristiana la causal por violación es una oportunidad para perfeccionar la ley en el futuro y que lo importante ahora es su aprobación, aquella que permitirá resolver situaciones muy dolorosas. “Esto no quita que el día de mañana, en una sociedad más madura y con un Parlamento diferente, se pueda cambiar. Todos los proyectos son perfectibles”, refiriéndose a la controversia que genera el debate en materia de violencia sexual y aborto, la misma que terminó reduciendo los plazos para que una mujer menor de 14 años pueda acceder al aborto: de 14 a 12 semanas de gestación. “La violación tiene que ver mucho con los espacios de silencio y que cruzan a la violencia de género. La tasa de embarazos en menores de 14 años está aumentando y si miras además el riesgo para una niña de 11 años, que no está preparada para ser madre, el riesgo que le ocasiona un embarazo no deseado no solo tiene que ver con lo físico sino que también lo mental”.

Para Anita Quiroga no todo es blanco y negro, argumentando que ello se evidencia en el proyecto y en los mecanismos que buscan generar condiciones de apoyo por parte del Estado para aquellas mujeres que desean mantener un embarazo en condiciones complejas.

El lobby de Soledad Alvear

La ex ministra del Sernam, Justicia y Relaciones Exteriores ha sido una de las voces más contumaces y contrarias al proyecto de despenalización del aborto en tres causales. Su presencia en los medios de comunicación ha sido regular y desde ahí ha disparado su artillería basada en argumentos valóricos y religiosos. “Tengo un profundo respeto por ella, ha sido consecuente con aquello que cree. El tema es el espacio que se le da. Políticamente hablando puede tener el mismo nivel de representación que puede tener otra demócrata cristiana a la que no se le da el mismo lugar”, dice Quiroga.

Considerando que Soledad Alvear no ocupa un cargo en la estructura del partido, Anita Quiroga entiende que no es ella la persona indicada para referirse al proyecto. “Los espacios de influencia o lobby que hace desde el espectro de la amistad que tiene, la convierten en un stakeholder que tiene más influencia de la que uno espera”, precisa.

Dichos de Pablo Lorenzini

Recordadas son las desafortunadas declaraciones de Pablo Lorenzini diputado DC cuando, en febrero del 2015, comentó en una entrevista que “hay miles de casos de mujeres que tienen relaciones porque, a lo mejor, tomaron un traguito de más o estaban apenadas, o por las circunstancias que pasan en la vida, que el hombre es muy hábil y las convenció y ella no quería, en ese caso ¿es violación también?”. Anita Quiroga sintió y siente un rechazo por ellas. Espera que la sociedad en general fuese más abierta e inclusiva. “Parto del legítimo derecho de que las personas tienen que opinar sobre un tema y defenderlo con sus convicciones, pero desde la objetividad y no de la descalificación”.

Por lo mismo hace hincapié que cuando escuchó los comentarios de Lorenzini de inmediato manifestó su rechazo públicamente junto a la Subsecretaria de la Mujer y la Comisión Político Técnica de la Mujer del Partido Demócrata Cristiano. “Declaraciones de este tipo no sólo banalizan el dialogo social sobre la despenalización del aborto. También hacen evidente el machismo que impera en nuestra sociedad y que escala aún a nuestros propios parlamentarios. La violación es uno de los delitos más terribles contra las personas y no parece comprensible que se pretenda culpar a la víctima de tal aberración”, rezaba el comunicado.

Participación política actual

El escenario político actual la llevó a sumarse como colaboradora a Revolución Democrática, aunque por ahora está a gusto manteniendo esta figura y no militando. Para ella, Chile necesita cambios en la forma cómo se desarrollan las diferentes agrupaciones y esta plataforma política surge como una alternativa interesante. Bajo este contexto comenta que “personalmente me simpatiza mucho la idea del Frente Amplio, creo que efectivamente Chile necesita algo diferente a lo que tenemos. Como están, los partidos no dan cuenta de lo que la sociedad espera de ellos. Hay una forma muy agotada de hacer política”.

“Tenemos como país desafíos concretos en qué avanzar, las encuestas lo muestran. El ciclo está más que terminado, la transición finalizó y no es posible que sigamos defendiendo cosas indefendibles como la concentración de capital, las AFP y varias cosas más. El tema del Frente Amplio hace mucho sentido y ojalá las cosas fluyan adecuadamente”, agrega.

Anita Quiroga descarta volver a militar activamente o regresar a la Democracia Cristiana, aunque enfatiza que en su partido por casi 32 años hay valores y realidades destacables. “La DC de base es mucho más progresista y abierta a muchos temas de lo que la cúpula partidaria muestra a la gente. Entonces, hay algunos que son más de izquierda que los comunistas más comunistas. A esa gente, yo le entrego mi profundo respeto”, concluye.

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Ana Tragolaf: “El aborto está presente en todas las culturas”

Por Camila Muñoz

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Ana Tragolaf es presidenta de la Corporación de Mujeres Mapuche Aukiñko Zomo y trabaja como docente en la Universidad de la Frontera en Temuco. También es coordinadora técnica del Observatorio Regional de Equidad en Salud según Género y Pueblo Mapuche, desde donde ha desarrollado un liderazgo en la zona en defensa al feminismo Mapuche, siendo un referente para su comunidad en la Araucanía. “Cuando nosotras (Aukiñko Zomo) llegamos acá, hace seis años atrás, la gente no quería hablar de la violencia, las mujeres nos decían que no, que eso no estaba presente en su comunidad, que pasaba en otras comunidades”.

Según informaciones de la Fiscalía Nacional durante el 2016 hubo 15.266 denuncias por delitos sexuales. Se estima que cada 33 minutos ocurre un abuso sexual en el país. En este mismo año, hubo 536 casos en la Araucanía, convirtiéndose en una de las regiones con mayor número de denuncias. Datos de Carabineros de Chile de 2015 arrojan que 348 mujeres fueron víctimas de abusos sexuales constatados en esa región.

Violencia invisible

La violencia de género es un problema que afecta a cientos de mujeres año tras año. La presencia de patrones culturales que avalan la violencia ejercida contra ellas aumenta progresivamente. Pese a que el tema ha estado de manera sistemática en la agenda pública, esto no ha sido suficiente para concienciar y generar una red de apoyo para las mujeres rurales. Ana Tragolaf considera que hoy, la deficiencia radica en cómo se aborda el tema.

“Nosotras vemos qué pasa con las mujeres mapuche de la región, porque es un programa de Estado que, en el fondo, aplica de una misma manera para todo el país. Consideramos que hay una deficiencia de estos programas porque no siempre se condicen con la realidad de las mujeres en las regiones, por un tema cultural, sobre todo acá en la región, eso se invisibiliza”, explica.

Uno de los puntos que más critica la docente, es la desatención del sistema de salud. “Hay mujeres que acuden a un servicio público y no son bien atendidas, son violentadas o son discriminadas, y eso es algo que no se contabiliza dentro de las estadísticas”, enfatiza Tragolaf, haciendo referencia a aquella violencia que es institucional. Considera que existe un problema con las políticas en materia de violencia hacia las mujeres. Por ello, junto al Observatorio de Equidad en Salud según Género y Pueblo Mapuche han ido generando análisis de conservatorios que congregan a mujeres mapuches y no mapuches.

“Las mujeres rurales no están protegidas. Una mujer que vive en la cordillera baja para denunciar una situación de violencia, pero no hay una red de apoyo cercana cuando vive un episodio de violencia.” Son pocas las que tienen contención. En el caso de las mujeres rurales de la Araucanía esta ausencia es aún más compleja y delicada de abordar.

El trabajo realizado por Tragolaf y sus compañeras en el Observatorio ha permitido generar lazos y cercanías con las mujeres de la zona. “Al ir teniendo más confianza con las mujeres, un trabajo cercano, ellas fueron contando situaciones, dieron testimonios. Efectivamente comenzaron a hablar sobre lo que les estaba pasando”, comenta. La presidenta de la Corporación de Mujeres Mapuche Aukiñko Zomo dice que después de un tiempo, las mismas entrevistadas terminaron siendo monitoras y ayudándose entre ellas como una forma de reparar los daños de la violencia a la que sobrevivieron. Así, se continúa ampliando la red de apoyo de mujeres.

Aborto en tres causales, una limitación

El trabajo que realiza el Observatorio de Equidad en Salud según Género y Pueblo Mapuche también ha sido esencial para que en la región exista un mayor conocimiento de los derechos sexuales y reproductivos y de la igualdad de género, manteniendo un compromiso con la diversidad de la zona y las distintas organizaciones de la sociedad civil.

El próximo 16 de enero, la Comisión de Constitución del Senado votará por la despenalización del aborto en tres causales: peligro de vida para la mujer, inviabilidad fetal incompatible con la vida y embarazo por violencia sexual. Este proyecto es una de las grandes propuestas del segundo mandato presidencial de Michelle Bachelet. Según estimaciones del Instituto Chileno de Medicina Reproductiva (ICMER) en Chile se realizan alrededor de 60 a 70 mil abortos en Chile al año.

Ana Tragolaf hace constante seguimiento a las políticas públicas en salud, levantando indicadores que den cuenta de las inequidades en esta materia. “Estoy de acuerdo con el aborto en las tres causales y con el aborto en general. Es un tema presente y presente en todas las culturas”, reconociendo que la brecha que entre el movimiento de mujeres y la mirada que tienen los legisladores respecto al aborto es bastante grande: “Al tener tres causales, ya hay una limitación”.

La docente explica que dentro de los pueblos indígenas existen otras formas de manejar el aborto, que tienen que ver con el uso de remedios y de hierbas medicinales. “Diría que ni siquiera las mujeres mapuche, y en otros pueblos indígenas, está muy discutido (el aborto), más bien se debate y se ha discutido a nivel del movimiento de mujeres feministas urbanas, pero en lo rural, este tema no ha sido muy llevado”, asegura Tragolaf. De ahí los énfasis del Observatorio; abrir espacios de diálogo respecto al aborto y los derechos reproductivos a través de conversatorios y seminarios en distintos espacios con mujeres urbanas y rurales.

Lucha feminista Mapuche

Ana Tragolaf ejerce una influencia en su territorio. Sus vínculos con líderes mapuche, con dirigentes y con diversas mujeres relacionadas a la política ha sido una vía incluso para llegar con su propuesta de diálogo a la educación como institucionalidad. “Hemos ido generando algunos materiales de educación como estrategia para abordar los temas con la infancia, con los niños, con las niñas y así enfrentar las temáticas de la violencia de género”.

La presidenta de Aukiñko Zomo y el observatorio juegan un papel decisivo en el territorio. Pero reconoce que ha sido complicada la recepción que los hombres del Pueblo Mapuche tienen de los temas relacionados a los derechos de las mujeres “Por una parte, no se logra entender el proceso de lucha de las organizaciones feministas y, por otro lado, ser mujeres mapuche. Creo que se interpreta como una forma de alejarte de la lucha de tu pueblo. Muchas veces nos dicen que no compartimos la misma mirada hacia las mujeres porque las vemos mucho más autónomas (…) Participar en instancias feministas se ve más como una amenaza que una contribución porque tal vez al participar, también una va recogiendo distintas herramientas para enriquecer tu accionar”.

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Cristián Cuevas: “La mujer es dueña y propietaria de su cuerpo”

Por Camila MuñozCristián-Cuevas

Cristián Cuevas (49) es una de las figuras más reconocidas del mundo sindical. Hoy invierte buena parte de su energía en un emergente proyecto político, Nueva Democracia, que se constituyó en septiembre del año pasado y con el que pretende devolverle confianza a la política.

Nacido en Coronel (Región del Bío Bío) e “hijo del carbón” como él mismo se denomina, el dirigente sindical apuesta por un Chile con una erradicación de la violencia de género y una re significación de la política con las distintas identidades que cruzan las luchas sociales en Chile.

Sus inicios en el movimiento sindical datan de 1997, en Codelco Andina. Tras vivir en condiciones deplorables de habitabilidad como contratista, decide escribir en un baño “abuso laboral”; consigna que al día siguiente apareció atestado de otros rayados en su apoyo. Esa fue la antesala del sindicato Sodexo Chile División Andina y el inicio de 17 años de sindicalismo.

Los derechos laborales se convirtieron en tema de primera importancia política, cuando el 2007, Cuevas como presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) lideró una huelga no autorizada de unos 20.000 trabajadores subcontratistas de Codelco. Tras seis años presidiendo la CTC, decide relevar su cargo e ir en búsqueda de la candidatura parlamentaria por el Distrito 3, de la Región de Antofagasta. Un punto de quiebre; perdió la elección y no hubo manera de volver atrás. Según cuenta, uno de los procesos más dolorosos que le ha tocado vivir.

Hoy 2017, Cristián Cuevas ya no milita en el Partido Comunista y junto a Nueva Democracia forma parte de las fuerzas que conforman el Frente Amplio. “No basta con la lucha social, no basta con un descontento si eso no va generando cambios, una nueva institucionalidad, y desde este marco, nosotros nos comprometemos a impulsar una Nueva Constitución”.

Sindicalismo machista

En el sector de las organizaciones obreras en América Latina continúa prevaleciendo el sindicalismo machista, donde las mujeres han tenido que redoblar su esfuerzos para combatir por más derechos labores y de género.

Cristián Cuevas ha trabajado constantemente en ir creando cuadros sindicales que vayan incorporando políticas de género y así erradicar el machismo que ha afectado por décadas a la industria minera. Rememora su vida vinculada al activo social de la zona obrera del país. “Nací en Coronel y nuestra vida cruzaba todo el quehacer social donde los trabajadores jugábamos un papel esencial; la familia y nuestras propias madres vivían la violencia también machista”.

Se formó políticamente desde una perspectiva social, entre la resistencia contra la dictadura y el movimiento sindical. “Si tú me preguntas si yo nací para ser dirigente sindical la respuesta es no. Los rechazaba, yo miraba a los dirigentes sindicales de la zona y los encontraba machistas, bebedores; no era el líder que a mí me generara ganas de seguir”, recuerda.

Aun así, el sindicalista entendía la importancia del rol de los trabajadores y la necesidad organizarse. Su trabajo con la comunidad era constante: a través de la dirigencia en la junta de vecinos, en el impulso a la formación de la agrupación de mujeres del carbón y en el proceso de incorporación de la mujer a la industria minera. Eso, a fines de los noventa.

“El mundo sindical es muy machista, requiere de cambios y de una revolución cultural alrededor del propio movimiento y del país. En ese marco nosotros debemos formar a los cuadros sindicales para que vayan incorporando estas políticas”.

Para avanzar en este objetivo ha incorporado a las acciones sociosindicales, conversatorios, talleres y exposiciones, enfrentándose a su propia posición como referente sindical; haciendo visible esta temática a través de testimonios de mujeres insertas en ese mundo.

“No sacamos nada con declararnos feministas si un trabajador de una faena no entiende lo que es el feminismo o si una pobladora vive la violencia y es compañera nuestra y no logra comprender lo que significa para una mujer empoderarse de sus propios derechos”.

En su juventud, Cristian Cuevas fue colaborador de Pachamama, organización feminista que le dio el impulso que necesitaba para su liberación sexual e ideológica. Su temprana conciencia por el respeto hacia las mujeres y la sensibilización al maltrato y subvaloración social de género, gatilló en él una fuerte cercanía con feministas de distintas generaciones. “Lo que iba observando lo iba incorporando a mi aprendizaje, a mi quehacer social y eso lo trasladé a mi experiencia en el movimiento sindical”, cuenta.

Ese trabajo fue signo de solidaridad hacia las mujeres, una reivindicación al liderazgo que ellas ocupan en la política y en la historia del país. “Veía a estos hombres mineros, luchadores, aguerridos pero maltratadores de sus compañeras, de las mujeres; nuestros vecinos, nuestros padres, con una brutalidad y un trato inhumano hacia nuestras compañeras”, denuncia.

Paso por España

En 2014, Cristián Cuevas fue designado como agregado laboral en España por el segundo gobierno de Michelle Bachelet. Asegura que hubo un nexo especial con compatriotas. Una relación más horizontal y cercana entre el quehacer diplomático y quienes decidieron vivir en el continente europeo. “Por primera vez nuestros compatriotas sentían que un diplomático les colaboraba en años, había un nexo entre la embajada y este agregado laboral que iba donde estaba lo compatriotas”, declara.

Dice que la sociedad española en materia de género y sensibilidad hacia la violencia contra las mujeres está dos décadas más avanzada que la chilena. “Es una sociedad mucho más sensibilizada. Más que la sociedad, las políticas públicas tienen mayor gravitación en función de las políticas de erradicación de la violencia y también en función de la igualdad de género”.

En España estableció se vinculó con feministas, que trabajan en la erradicación de la violencia contra las mujeres, y la comunidad LGTB. “Ahí fuimos aplicando esas políticas y esas experiencias, en diálogos que tuvimos en función a la equidad; de mesas paritarias, de incorporar en nuestro debate esos elementos con compatriotas en el exterior y también con españoles”, menciona Cuevas.

“Lo que hicimos en ese año y medio, me enorgullece. Las experiencias de la lucha nuestras compañeras españolas y europeas por erradicar la violencia, para así efectivamente avanzar hacia una sociedad más igualitaria, fueron parte de lo que incorporamos a nuestro aprendizaje y ese aprendizaje lo hemos traído para acá”.

Cifras violentas

Según la información expuesta en la Comisión de Salud del Senado por la Ministra de Salud, Carmen Castillo a principios de 2017, la zona norte del país concentra la mayor tasa de embarazo adolescente del país. Las hipótesis de esta realidad giran en torno a la migración, pobreza y baja presencia de matronas en el territorio.

Cristián Cuevas señala, “lo de la migración es un prejuicio. Una de las cosas que más afecta es la poca información en los sectores más empobrecidos, hay una cultura de control por parte de la religión a partir de que nuestras niñas y niños tengan ese derecho a liberarse, emanciparse y poder tener toda la información oportuna”, explica.

Salud también dio cuenta de las niñas entre 10 y 14 años que “fueron madres” (sic): 852 nacimientos, que representan el 12% del total nacional. “Se debiese hacer una profunda reflexión de cómo se genera una estadística como esta, porque hay un abuso de niñas y mujeres menores de edad que no se debe naturalizar. Eso es un acto violencia, un acto de violencia contra las niñas y lo muestran como estadística”, sentencia.

Aborto, sí.

“Siempre he hecho una reflexión sobre el aborto. He pensado que es tan estigmatizado; es una violencia de parte de la propia sociedad hacia las mujeres. Es una situación dolorosa, por una cuestión cultural, pero quien decide es la mujer, ella es dueña y propietaria de su cuerpo”.

Para Cristián Cuevas, el debate sobre aborto actualmente está subyugado a una cuestión moral y no se presenta como una discusión democrática. “Si nosotros como sociedad no asumimos nuestro deber de generar normativas y leyes que protejan los derechos de las mujeres, estamos perdidos; no podemos construir una sociedad sana, igualitaria, justa ni democrática”.

Para el sindicalista, el aborto tiene que ver con el propio proceso de conciencia de las mujeres, pero señala que a su vez tiene que haber un Estado y una política pública que acompañe a la mujer en lo requiera. Critica la poca educación e información al respecto, “es una sociedad doble estándar, que no discute sobre la sexualidad, no discute sobre los derechos reproductivos, no discute, es todo entre cuatro paredes”

Enfatiza que así, los derechos de las mujeres quedan entrapados en la burocracia del poder legislativo, en ausencia de un debate sobre sus derechos sexuales y reproductivos. “Tiene que ver con una sociedad secuestrada a partir del control social de sectores neoconservadores y social cristiano que tiene el dominio del poder económico, de los medios y que, a pesar de que hoy en el ejercicio ciudadano una mayoría de la sociedad se expresa, esta no tiene poder político”.

Nueva Democracia y violencia hacia la mujer

Nueva Democracia se declara un proyecto político feminista y desde su conformación ha estado trabajando bajo la premisa de la defensa hacia la mujer y sus derechos. Estamos trabajando, tenemos un equipo que está desarrollando una política con distintas compañeras. Hay un equipo que constituyó políticas de género y antidiscriminación en Nueva Democracia”.

Actualmente se encuentran en la formación de responsables en el área de género en todo el país.  Creen fielmente en la paridad en las elecciones en los partidos políticos. “La idea es poder incorporar a todas nuestras escuelas de formación política, un capítulo sobre discriminación de género, de violencia hacia la mujer para ir formando e informando a nuestros militantes sobre esta temática”.

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Alejandra Matus: “La despenalización del aborto requiere de convicción y de lucha”

Por Alejandra Villalobos

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Alejandra Matus (51) es una destacada periodista, académica e investigadora chilena, que ha desarrollado parte de su carrera escribiendo sobre graves atentados a los Derechos Humanos ocasionados por la dictadura de Augusto Pinochet.

Justamente, una de las últimas decisiones de la Junta Militar fue prohibir, en el año 1989, el aborto bajo toda circunstancia, modificando la normativa del Código Penal y Sanitario que regía hasta entonces. A pesar de ello y hasta nuestros días, esta es una práctica que se realiza en la clandestinidad, en la que mujeres y adolescentes ponen en riesgo su salud y la vida.

Alejandra Matus cree que las dificultades a la base del debate sobre aborto en Chile se deben a que “no hay un reconocimiento de la sociedad a la autonomía y autodeterminación de las mujeres, esa es la barrera de fondo, real. Todo el debate intenta esconder este hecho; de que no se le permite a la mujer tomar una decisión sobre su cuerpo.”

Recientemente, el Senado aprobó la idea de legislar en general el proyecto de despenalización con 20 votos a favor, 15 en contra y dos abstenciones. El siguiente trámite legislativo será en marzo con la votación en particular de este proyecto de ley en base a causales.

El aborto como derecho

Una de las principales demandas que se instala en este debate, se refiere a el derecho a decidir que se les está negando a todas las mujeres, adolescentes y niñas. En este sentido, la periodista sostiene que “es la mujer la que debe decidir sobre su cuerpo. Nunca un aborto es una decisión fácil ni alegre como los críticos intentan establecer, como que las mujeres quisieran hacerse abortos, casi como un asunto que es agradable. En la mayoría de los casos nunca es así, siempre es una decisión difícil. Creo que lo que le corresponde a la sociedad es acompañar a esa mujer en su decisión, guardar silencio respecto de ella, evitando cualquier juicio”.

El actual proyecto de ley solo considera la despenalización en las causales de riesgo de vida de la mujer, inviabilidad fetal de carácter letal y embarazo por violación; causales que, en otros países como España, ya fueron discutidas mucho tiempo atrás. “A mí me parece que las tres causales son un mínimo. Creo que ni siquiera debiesen estar en discusión, eso no es aborto; dos de las tres causales son más un consenso médico de situaciones en que el aborto es prácticamente mandatorio, salvo en el caso de la violación, donde hay un espacio para la decisión de la mujer, pero me parece que ese es un mínimo”, afirma la periodista Alejandra Matus respecto de la discusión legislativa que se mantendrá este 2017.

Dentro de las diversas organizaciones que se han hecho parte de esta discusión, están aquellas que intentan instalar su postura religiosa por sobre todo lo demás y a pesar de que Chile se define como un Estado laico. “Me parece que los sectores religiosos pueden tener una opinión, que se las expresen a sus fieles y sus fieles verán si la acogen o no la acogen. El aborto si se permite no es una obligación, es la posibilidad de no ir encarcelada por una decisión. Pero las creencias religiosas o de cualquier tipo en esta materia, son asuntos personales y no debieran, en mi opinión, influir en las políticas públicas”, sostiene la autora del libro “Doña Lucía”, una biografía no autorizada de la esposa de Augusto Pinochet.

Por la vida

‘Estoy en contra del aborto, estoy a favor de la vida’, es una de las frases más repetidas entre aquellos que se oponen a este proyecto de ley. Sin embargo, la periodista no duda en recalcar que “todos estamos a favor de la vida, incluso las personas que creemos que el aborto debe estar garantizado por ley.”

Para Alejandra Matus esta dicotomía que plantean quienes están en contra de legalizar la interrupción voluntaria del embarazo “no tiene nada que ver con el derecho a la vida, que este mismo Estado reconoce y garantiza, y que las personas que creemos que el aborto no debe ser penalizado, también defendemos. Me parece que no es justo ni es serio, ni es maduro, poner la discusión en esos términos”.

“La despenalización del aborto tampoco es que sea una política pública. Las políticas públicas son prevención de los embarazos no deseados, educación sexual, todas esas medidas que conocemos. Pero en aquellos casos en que una mujer se ve enfrentada a tomar una decisión sobre si abortar; esa es una decisión que no debiera ser penalizada” enfatiza la periodista. Lamentablemente, la ausencia en Chile de algunas de las políticas que menciona Matus, dejan en mayor desprotección los derechos sexuales y reproductivos de niñas, adolescentes y mujeres.

Según datos de la Fiscalía Nacional, en el año 2016 hubo 15.266 denuncias por delitos sexuales en Chile. Se estima que cada 33 minutos ocurre un abuso sexual en el país. Otro dato a considerar, por cada niña que denuncia, seis no lo harán.

Alejandra Matus asegura que “las personas que estiman que una mujer no puede decidir abortar después de haber sido violada, en su mayoría no son mujeres. No saben de lo que están hablando y creen que pueden imponer a una mujer una convicción religiosa o moral de la que hacen partícipe al Estado, eso me parece inhumano”.

La maternidad como función social

La palabra de las niñas y mujeres ha sido puesta constantemente en duda por parte de congresistas y otros actores políticos que participan del debate. Este machismo, según cree la periodista, es la concepción de que la mujer no es una persona autónoma, libre, con igualdad de derechos que los hombres. Porque yo presumo, que si fueran los hombres lo que quedaran embarazados de una violación, esto no sería tema.”

“La mujer ha sido históricamente, entendida como un ser de segunda categoría, con menos derechos que los hombres, con una cierta función reproductiva, maternal, que no es una decisión de ellas, sino que casi como una función social”, describe Alejandra Matus.

El proyecto de ley lleva dos años en discusión, enfrentando diversas trabas. A partir de la postura de Matus “la despenalización del aborto es una manifestación, un síntoma de una lucha mayor que es el reconocimiento de la mujer como un sujeto pleno de derechos y libre como cualquier otro. Requiere no solo de convicción, requiere de lucha.”

Prensa sin maquillaje

Respecto al papel de la prensa en mantener el tema y debate en agenda, la periodista explica que los medios de difusión son como el espejo, nos devuelven el rostro de lo que somos. A mí me parece que los medios si debieran sincerar sus posturas reales y no maquillarlas como una postura objetiva, cuando en realidad hay valores de fondo que acarrean y que debieran ser explícitos para la audiencia”.

Alejandra Matus es la autora del “El libro negro de la justicia chilena” (recientemente reeditado) que describió el quehacer de algunos jueces y de su forma de “impartir justicia” durante la dictadura civico militar de Pinochet. El texto fue censurado y Matus acusada ante la Ley de Seguridad del Estado en 1999. En democracia, debió asilarse y residir en Estados Unidos por dos años.

Hoy, con los medios de comunicación a disposición, opina que “la discusión del aborto, lamentablemente, ha sido muy abstracta, en algunos momentos sobre ideologizada, incluso en las personas que promueven la despenalización del aborto. Se adquiere como un lenguaje, un dialecto, que es súper comprensible para las personas iniciadas en ese dialecto, pero que, para el otro, el que uno trata de convencer o persuadir, es incomprensible. Es un lenguaje demasiado experto, técnico, que impide que tengamos una conversación honesta y franca en la sociedad respecto del tema o que incluso uno pueda ganar mentes y corazones para la causa”.

La discusión continúa y en marzo se debiese reiniciar un nuevo trámite legislativo en torno a las causales. “Hasta como se prevén las cosas en este minuto y salvo que haya cambios sustanciales, me parece que lamentablemente va a suceder que, se van a aprobar las dos causales médicas y no violación”, augura la periodista.

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Dominique Sumar: “Quienes se oponen al aborto tapan el sol con un dedo, sólo se está pidiendo que se regule”

MAQUETA-REVISTA-06

Por Catalina Ellies

Dominique Sumar (46) es empresaria. Estudió licenciatura en artes en la Universidad Católica y mientras estudiaba asesoraba en los diseños que se fabricaban en la planta Sumar. Trabajó un tiempo en la Compañía de Comercio, una tienda de tapices argentina. En 2008 decidió independizarse y fundó “Dominique Sumar Telas y Alfombras”, inicialmente como una tienda abierta al público. Hoy sólo funciona como showroom con visita concertada; provee telas importadas y entrega el servicio de tapices y cortinas confeccionadas y su instalación, en los más prestigiosos hoteles de Chile. Hace poco se expandió a Latinoamérica.

Dominique es nieta de Salomón Sumar, inmigrante palestino, fundador de Industrias Sumar, una de las empresas textiles pioneras y más grandes de Chile y la región; que fue intervenida en 1971 por el gobierno de la Unidad Popular, perteneciente al llamado “Cordón San Joaquín”. Era una industria de las llamadas “combativas” debido a la gran efervescencia política partidista que se vivía en su interior.

Cuestión de género

La vida de Dominique Sumar siempre estuvo ligada a los textiles por la tradición de su familia y ella continuó con ese legado. Reconoce que ser mujer nunca ha sido un impedimento para ganarse un nombre en el rubro como tampoco a la hora de realizar su trabajo porque la mayoría de las empresarias de textil y diseño son mujeres. “Pienso que el mejor manejo práctico es presentarse como una persona seria. Siento que Chile es un país donde se dan las oportunidades para emprender y si uno hace las cosas bien no se generan barreras sociales ni otra problemática. Es difícil aprender a ser empresaria pero no siento que la sociedad te ponga las dificultades, la dificultad es darte cuenta cuáles son tus propias limitantes”.

Hace casi 10 años decidió independizarse y ser empresaria. Le pareció atractivo emprender. “Cuando una pierde la inseguridad, te atreves a hacer más cosas y en ese atreverte la gente te empieza a creer más y las cosas empiezan a resultar. No siento que haya algo ambiental que genere barreras, las barreras las trae una misma. El empresariado tiene que tener mucho olfato y estómago porque te ves enfrentada a situaciones complicadas y no puedes flaquear, la seguridad permite que te mantengas a flote”.

La empresaria piensa que las nuevas generaciones están mucho más cerca de la equidad de género que las pasadas. “La juventud de entre 25 y 35 años vive en un mundo bastante equitativo en cuánto a sus responsabilidades, cuando están en pareja ambos trabajan y cuidan a los hijos. En mi generación, ese concepto es mucho más machista. Antiguamente, el hombre trabajaba y la mujer estaba en la casa y eso se sigue replicando. Ella es quien sirve al resto, y por lo tanto, si trabaja tiene que compatibilizar esas horas con el cuidado. No siento que la mujer tenga que tener más responsabilidad en la casa y los hijos solo por el hecho de ser mujer”, manifiesta.

Menosprecio por las mujeres

Dominique Sumar está casada y tiene cuatro hijas. Ellas le hacen tener mucha empatía y especial cercanía a todo aquello que se vincula con los derechos de las mujeres como el aborto. “En un país donde el 95% de las interrupciones voluntarias del embarazo que se realizan no tienen que ver con las tres causales, estoy de acuerdo en despenalizar el aborto en un cien por ciento, más allá de esas circunstancias tan particulares. La mujer debe decidir si hacerse un aborto, cuándo y por qué. Sólo ella sabe la situación en la que está”. 

Para Sumar cada vez que se desacredita el testimonio de una víctima de violación se menosprecia al género femenino. Eso mismo se refleja en que la causal por violencia sexual termine siendo tan polémica. “La familia es el punto número uno de la sociedad. Debemos educar en libertad y respeto a partir de creer en el otro y traspasarlo a la sociedad. Por lo mismo, encuentro ilógico que se pudiera acudir a una mentira para insertarte en el sistema y tener derecho a un aborto”, declara.

Considera una desgracia la desigualdad actual entre aquellas mujeres que tienen recursos para abortar en clínicas privadas o financiar viajes al extranjero con este fin, versus aquellas que no tienen más alternativas que optar por abortos clandestinos e inseguros. “En lo emocional también pasa algo similar. Pongamos el caso de una joven de 19 años que va a abortar a una clínica privada, va a estar acompañada de alguien, de su mamá, del pololo. No es sólo el hecho de que ella pueda pagar por un aborto sino que también estará contenida. Mientras que otra adolescente con menos recursos recurrirá a la clandestinidad; lo más seguro es que sola, sin ninguna acogida emocional, que hará mucho más difícil su proceso psicológico y afectivo de por medio, que no debe ser fácil”, expone.

Inevitablemente, Dominique Sumar se pone en el caso de que alguna de sus hijas estuviera en situación de aborto. Sin dudarlo dice que la apoyaría en su decisión. “Si alguna de mis hijas estuviera en esa encrucijada, inicialmente me abriría a un dialogo para ver el contexto e indagar más, pero las ayudaría y tendríamos que ir a una clínica privada. Es un tema complicado y por lo mismo no puedo darles la espalda, porque yo las he educado para creer en ellas y tengo clarísimo cómo tienen puestos sus valores”. 

Un debate sin religión ni política

Dominique Sumar no se considera una persona ni de derecha ni de izquierda, más bien de centro. “Nunca me he planteado qué sector me representa, más bien veo a cada persona. Creo en un mundo pluralista y respetuoso con el otro. Creo que a Chile le haría muy bien dejar de ser tan polarizado. No estoy de acuerdo con esa idea de que toda la derecha es anti todo y tiene cierto sesgo. Lo que sí siento es que dentro de la derecha hay un grupo conservador que hace mucho ruido y que desgraciadamente empaña la imagen de lo que podría ser la clase media alta en el país”, comenta.

Para ella, en un debate sobre aborto no deben imponerse las creencias religiosas. No debiese afectar la capacidad de diálogo porque estos embarazos no deseados, complejos o que ponen en riesgo de vida de la mujer, afectan en cómo se configura la sociedad. “Creo que quienes están en contra del aborto tapan el sol con un dedo porque esto ocurre, solo se está pidiendo que se regule. Además, si a alguna de sus hijas les pasara, lo más probable es que la niña termine en una clínica privada abortando. El área conservadora no se conecta con Chile, no conoce otras realidades de nuestro propio país. Les hace falta empatía, aceptación de las diferencias. Son sumamente temerosos de aceptar las diferencias. Para ellos el camino más fácil y menos atrevido es mantenerse bajo el rigor de lo antiguo. Les falta salir de su burbuja, ver en qué está el mundo, qué siente la gente joven, qué sienten sus propios hijos. Desgraciadamente es un espacio de nuestra sociedad que es muy ciego. En ningún lugar del mundo a una mujer le resulta fácil abortar, no creo que sea algo espontáneo”.

Dominique Sumar concluye que el debate de las tres causales es una forma de encontrar el equilibrio entre lo que piensan los conservadores y liberarles. “Lo que significa un embarazo no deseado o riesgoso recae en un cien por ciento en la mujer, entonces debiese existir la libertad para ellas. Además, está comprobado que en todos los países donde se permite el aborto estos no aumentan, no es que las personas tengan relaciones sexuales en la calle con cualquiera porque sabe que puede ir a la esquina y abortar. Es lo mismo que cuando se regula la droga. Finalmente, estamos entrando en un mundo donde queremos que las personas sean responsables de su libertad, entonces hay que dársela, junto con las condiciones más optimas y seguras para gozar de ella”.

PARA COMUNICADO

No quiero tu ética ni tu moral

Carolina Hidalgo terminó con la nariz fracturada, golpes marcados en sus brazos y señas de puños y hematomas en la cara y el cuerpo, todo luego de una golpiza propinada por el diputado demócrata cristiano Ricardo Rincón. El “honorable” recibió una sentencia que lo condenaba por violencia intrafamiliar y lo obligaba a realizar un tratamiento psicológico, sin embargo, su decisión fue incumplir la sentencia ejecutoriada de un Tribunal de la República y simplemente no realizar el tratamiento.

Para la Democracia Cristiana, la existencia de una sentencia condenatoria no resultó suficiente para dar credibilidad al hecho de que Rincón es un agresor de mujeres. Así, el Tribunal Supremo del partido consideró que la gravedad de los hechos de violencia perpetrados por él,  ameritaban ser sancionados con una simple amonestación, resguardando la impunidad lo suficiente como para permitir que el señor Rincón vuelva a presentarse a la ciudadanía como un candidato a parlamentario por su partido.

Ante tal escenario de impunidad y complicidad con la violencia hacia las mujeres,  la Coordinadora Ni Una Menos Chile no guardará silencio. Las mujeres en este país ya no seguiremos guardando silencio. Las feministas levantamos la voz y denunciamos la violencia machista de los agresores que se creen con el derecho a maltratarnos, agredirnos, y golpearnos. Levantamos la voz contra los partidos políticos que los amparan y hacen defensas corporativas a favor de maltratadores aún cuando la justicia dictamina lo contrario.

Como movimiento social de mujeres y feministas independientes y auto organizadas que no dependemos de ningún gobierno, partido u organización política, defendemos la vida y la dignidad de todas las mujeres y exigimos de nuestra sociedad un reproche total a la violencia machista que en lo que va del año ya ha cobrado la vida de más de 20 mujeres.

Exigimos ser reconocidas como sujetas de derechos. No somos objetos desechables ni de recambio.

Exigimos que la Democracia Cristiana expulse a Rincón de sus filas, enviando un mensaje claro a la ciudadanía de rechazo absoluto a ser representada en el Congreso Nacional por un diputado agresor de mujeres.

Exigimos que Rincón, renuncie al Parlamento y que no se presente como candidato ni ejerza ningún otro cargo público por carecer de la ética y dignidad mínimas para ejercer cualquier función del Estado.

Y llamamos a las mujeres a organizarse e impedir que agresores de mujeres sigan teniendo derecho a decidir por nosotras.

Vivas nos queremos.

Coordinadora Ni Una Menos Chile

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Supremo DC y la naturalización de la violencia contra mujeres

El mensaje del supremo de la DC es claro: la violencia hacia la mujer puede ser obviada y minimizada. La connotación pública que tiene el femicidio frustrado contra Nabila Rifo debió impedir una decisión de esta magnitud como debió evitar el asesinato de más de medio centenar de mujeres que murieron desde el día de la agresión a Rifo hasta la condena de Ortega.

Foto: Agencia Uno

El juicio a Mauricio Ortega como responsable del femicidio frustrado contra Nabila Rifo terminó de confirmar en toda su expresión, la cruda realidad que viven las mujeres víctimas de violencia de género en Chile. Mostró cómonuestro sistema judicial, que avanza lento en la incorporación del derecho internacional para el trato de víctimas de violencia; nuestro sistema político, que hace de las causas de las mujeres una causa negociable y medios de comunicación, que hicieron un festín con este drama, no han estado a la altura de las urgencias que tenemos como país y democracia, en la erradicación la violencia de género hacia mujeres y niñas. 

Todo un sistema social que sanciona a las víctimas que deciden denunciar al hombre agresor y protege a los victimarios, justificando sus acciones. Lamentable. Es un sistema que invita a las mujeres a mantenerse en silencio y a los victimarios a perpetuar sus conductas delictivas.

Cuando se creyó que la perplejidad del femicidio frustrado de Nabila Rifo (pero también de Carolina Barría y tantas más) se superaba con la condena de Mauricio Ortega; otro hecho de violencia mantiene las dudas sobre cómo avanzar en el reconocimiento pleno y efectivo de los derechos de las mujeres.

El Tribunal Supremo de la DC acaba de decidir que los maltratos físicos y psicológicos propinados por el diputado Ricardo Rincón contra su expareja mujer, de acuerdo a la condena judicial recibida en su contra el 2002, no son razón suficiente para que sea suspendido ni expulsado del partido.

Es más, el tribunal demócratacristiano aduce que no habría sido suficientemente acreditado el hecho de violencia. Así deconoció la sentencia del 16º Juzgado Civil de Santiago, ratificada posteriormente en segunda instancia. Al ignorar el pronunciamiento de los tribunales de justicia también desacreditó la denuncia de la víctima. Nuevamente en duda la reputación de la mujer que denunció al diputado Rincón.

La Democracia Cristiana a través de su Tribunal Supremo contradice lo resuelto por su Comité de Ética que investigó por ocho meses el proceder del diputado Ricardo Rincón, cuando la denuncia por violencia contra su ex pareja fue nuevamente pública. El Comité advirtió que Rincón niega la verdad de manera tenaz, no manifiiesta arrepentimiento por lo realizado y que la fecha de la denuncia ante la justicia es una referencia porque la violencia contra las mujeres es una violación a los derechos humanos; su daño dificilmente prescribe. 

La decisión del Tribunal Supremo DC es una reiteración de la agresión, un reflejo del amparo que reciben los victimarios y de la naturalización de la violencia contra las mujeres. Si uno de los partidos más emblemáticos de Chile, cuyos principios dicen fundarse en el respeto del bien común y los derechos humanos, ampara dentro de sus filas a un maltratador de mujeres condenado por la justicia y considera que esto no lo inhabilita para ejercer cargos públicos bajo su alero: qué mensaje se está enviando a la ciudadanía, qué le está diciendo a los agresores, cómo pretende retomar funciones públicas en el Estado como principal garante de los derechos de mujeres, niñas y víctimas. 

El mensaje del supremo de la DC es claro: la violencia hacia la mujer puede ser obviada y minimizada. La connotación pública que tiene el femicidio frustrado contra Nabila Rifo debió impedir una decisión de esta magnitud como debió evitar el asesinato de más de medio centenar de mujeres que murieron desde el día de la agresión a Rifo hasta la condena de Ortega. Un cambio político y cultural real debió reflejarse en la expulsión de Rincón de las filas DC y su inhabilidad como servidor público. Pero no. Continuamos con el imperioso desafío de propinar ese cambio profundo. De enviar un mensaje claro a las mujeres que sobreviven a la violencia, asegurándoles que nunca más las dejaremos solas.

Mientras esto no ocurra, seguiremos sosteniendo y validando la violencia hacia las mujeres, favoreciendo que no se denuncie a los agresores y haciendo de su no visibilización una costumbre que ya ha cobrado la vida de demasiadas mujeres. Ni una menos, a causa de la violencia machista. Ni una mujer más abandonada por una sociedad cómplice.